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56 Cultura MARTES 26 4 2005 ABC FERNANDO BOTERO Pintor y escultor Estos cuadros deberían ser expuestos en los Estados Unidos más que en ningún sitio MADRID. En el Palacio de Venecia, antigua casa del líder fascista Benito Mussolini, Fernando Botero, pintor y escultor colombiano, presentará en junio al mundo su nueva serie 50 de pinturas y dibujos. Esta vez el tema no serán los voluminosos bodegones o las tradicionales escenas plácidas con personajes comunes, naturalezas muertas o temas convencionales y bellos a la vista. El tema de la nueva serie de pinturas de Fernando Botero son los prisioneros iraquíes que aparecen siendo golpeados por soldados estadounidenses con los ojos vendados, obligados a vestir prendas íntimas femeninas y padeciendo toda clase de sufrimientos y humillaciones en la cárcel de Abu Ghraib. En abril de 2004, el mundo vio con horror estas escenas. Fue entonces cuando el artista, indignado como muchos, decidió tomar el pincel para plasmar los dolores de esa guerra. De sus nuevas pinturas habló con ABC. ¿Cómo nace la idea de retratar en sus cuadros las torturas de Abu Ghraib de Irak? -Esta serie de obras nacieron de la indignación que me produjo a mí y al mundo entero la revelación que tuvimos a través del New Yorker de que los soldados de Estados Unidos estaban torturando prisioneros en Irak. La tortura es lo que divide los países entre la barbarie y la civilización. Para mí era inadmisible, insoportable pensar que este país estaba ejerciendo algo que está en contra de todas las normas humanas, en contra de la Convención de Ginebra. A nivel internacional se sintió una gran indignación y por eso empecé a hacerlas el año pasado. Son casi 50 obras y sigo trabajando en ellas porque este tema me llena el corazón de necesidad por decir algo. ¿Cuándo va exponer y en dónde? -Las obras serán presentadas en una gran exposición que tengo en Roma, el 16 de junio próximo. Es una especie de retrospectiva de 170 obras y más o menos hay unas 40 obras relacionadas con Abu Ghraib, que serán presentadas en esa exposición. Después van a Alemania, a la pinacoteca de Atenas y bueno, espero que algún día se puedan presentar en Estados Unidos, donde se deberían ver más que en ningún otro sitio. -Una vez hecho públicos sus cuadros, cuyas fotografías ya han recorrido el mundo, ¿no ha recibido algún tipo de queja por parte de Estados Unidos protestando por la temática que ha pintado? -No. La verdad es que las obras se dieron a conocer solamente hace unas semanas en el periódico El Tiempo de Bogotá. Antes nadie las había conoci- La rabia que le causó el crimen que se cometió en Irak a manos del país que se presenta como modelo de justicia y de civilización llevó a Fernando Botero directo al lienzo TEXTO: GUSTAVO GALLO MACHADO FOTO: AP Fernando Botero muestra los cuadros que reflejan las torturas en Abu Ghraib do, solamente Germán Santamaría, el director de la revista Diners de Colombia. Yo le había comentado que estaba haciendo estas obras basadas en la tortura y me dijo que quería publicar algunas en la revista; y eso fue lo que hice, le mandé unas 40 fotografías y dedicó la revista a ello. Luego El Tiempo las publicó y la Ap mandó esas fotos al mundo entero, que ya fueron publicadas en Grecia, Hungría, Buenos Aires, Madrid, Miami y en muchas partes. Han tenido una gran difusión, lo que me parece muy bien, porque es una denuncia artística, ya que la denuncia periodística ya estaba hecha. Es una denuncia artística que declara esos hechos como inaceptables. ¿Estos cuadros tienen que ver con lo que se le podría denominar arte comprometido con los horrores que se cometen en el mundo? -El arte comprometido es distinto porque pretende influir el orden social Ojalá las obras sean conocidas por el mundo entero, como parte de la denuncia que como artista pretendo hacer de las cosas. Es como el arte marxista, que se hizo en una época, que buscaba la propaganda con el objetivo de hacer un cambio social. Esto no, porque yo no creo que el arte tenga el poder de cambiar nada. Lo que sí tiene es el poder de hacer recordar algo en el tiempo, que es muy importante. En el momento que se hacen no tienen ninguna importancia en ese aspecto. Por ejemplo, todo el mundo recordará el bombardeo de Guernica por el cuadro de Picasso. En el momento en que se hizo era un cuadro más. Total, que el arte no tiene el poder de cambiar nada, pero si tiene el poder de hacer recordar, sí es válido artísticamente. -Usted plasma esta denuncia de los hechos de Irak en 50 cuadros, pero cuántos le ha dedicado a la situación de Colombia, que es más cercana a usted, que seguramente le duele, porque allí ocurren hechos graves que también violan la integridad del ser humano- -De Colombia y los hechos lamentables que duelen, he hecho cerca de 80 obras basadas en lo que allí sucede. Le regalé 50 obras al Museo Nacional y otras tantas al Museo de Antioquia (ambos de Colombia) Después he hecho otras, tal vez 20 más, que eventualmente serán propiedad del Museo Nacional y que también las voy a presentar en Roma con los cuadros de las torturas de Irak. Allí también habrá cuadros basados en la triste situación colombiana. ¿Y reflejan los hechos cometidos por la guerrilla, las autodefensas, el narcoterrorismo... -Muestran la violencia que hay en Colombia, que es de todo tipo, y que también le hace un daño tremendo al país. ¿A qué temática se dedicará ahora Fernando Botero, tiene planes en el corto o largo plazo? -También quisiera saberlo porque en el arte eso no se puede predecir. A veces cuando llego al estudio por la mañana, no sé lo que pueda pasar por la tarde. Quisiera saber qué voy a hacer ya, pero siempre alguna cosa pasa por la cabeza y uno sigue adelante haciendo lo que le va llegando de la imaginación. Uno quisiera saber qué es lo que va a hacer mañana, pero no puede. ¿No le preocupa que estos cuadros sobre las torturas en Irak por parte de los estadounidenenses le generen enemigos en ese país? -A mi edad no importan los enemigos. Además, si me pongo a pensar en las consecuencias de todo lo que hago, no pintaría nada en la vida y uno tiene que dejar hablar al corazón y hacer lo que piensa que es correcto, sin pensar en las consecuencias. A mi edad el enemigo que tengo es la salud.