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44 MARTES 26 4 2005 ABC Sociedad El alcalde de Valladolid, primero del PP que se negará a celebrar bodas gays en su Ayuntamiento Duro cruce de acusaciones entre socialistas y populares por la ley del matrimonio homosexual la nueva ley que admite y regula el matrimonio entre personas del mismo sexo se convirtió ayer en el centro de la polémica ABC MADRID. El alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, del PP, aseguró ayer que si la reforma legal del matrimonio homosexual reconoce su competencia a casar parejas del mismo sexo, ni ejercerá ni delegará en ningún concejal esa facultad. De la Riva se convierte así en el primer alcalde del Partido Popular que abiertamente manifiesta su voluntad de no celebrar bodas gay. El primer edil del Consistorio vallisoletano dijo que habrá que estudiar qué es lo que dice la futura Ley, aunque precisó que en España existe la cláusula de objeción de conciencia El alcalde dijo no estar en contra de que las parejas homosexuales tengan los mismos derechos que el resto de los ciudadanos, aunque aseguró que esta clase de uniones no puede ser llamada matrimonio Asimismo, Javier León de la Riva afirmó que una cosa es una competencia para casar a parejas de hecho y otra muy distinta la obligación de celebrar esos enlaces. Hoy por hoy no voy a ejercer ese derecho y no voy a delegar en ningún otro concejal, para que no quede la menor duda Su actitud contrasta con la de otros alcaldes del PP, como el de Vitoria, Alfonso Alonso, que han afirmado públicamente que casarán a parejas de homosexuales exactamente igual que a cualquier otro ciudadano, y cumpliendo lo que dicen las leyes b La objeción de conciencia a Gobierno y el que ocupa los bancos de la oposición en el Parlamento gravitaba la declaración en defensa de la dignidad de la familia realizada por el cardenal Camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo, durante la cena que la Embajada de Española en la Santa Sede ofreció, el pasado sábado, a la delegación encabezada por Sus Majestades los Reyes e integrada por los ministros Juan Fernando López Aguilar, Miguel Ángel Moratinos y José Bono. Al término de las reuniones que los Comités Ejecutivos de ambos partidos politicos celebran cada lunes, el secretario de organización del PSOE, José Blanco, y el secretario general del PP, Ángel Acebes, entraron en la polémica sin alusión expresa a las declaraciones del cardenal español, reflejo del malestar en el Vaticano por la ley del matrimonio homosexual. José Blanco acusó al PP de reaccionario por estar en contra de los avances y de reconocer nuevos derechos. Siempre que en nuestro país se reconoce un avance social, la derecha se muestra en contra, igual que estuvieron en contra del divorcio, ahora lo están contra el matrimonio homosexual aseveró Blanco. Una pareja homosexual se registra como pareja de hecho en Sevilla ha sido muy clara de rechazo al matrimonio de homosexuales y recordó que esto ya lo recogía el programa electoral de su formación política. No obstante, consideró que hay muchas cosas que decir a la opinión pública al margen de la tramitación parlamentaria de esta ley. Acebes explicó que en los Ayuntamientos, donde se están haciendo la mayor parte de las consultas, surgen dudas en algunos casos muy graves En opinión de Jaime Mayor Oreja, el matrimonio homosexual choca frontalmente contra lo que es el sentido común, la propia historia de España y el sentir de muchas familias españolas Teocracia y políticas radicales Álvaro Cuesta, secretario de Política Municipal y Libertades Públicas, declaró que el Vaticano viene a plantear una especie de insurrección civil al sugerir a los funcionarios que se acojan a la objeción de conciencia para no participar en la celebración de bodas entre personas homosexuales. Cuesta dijo que la sugerencia del Vaticano es un ataque al principio de legalidad. Plantearse una inexistente objeción de conciencia sobre las leyes civiles ampliatorias y no restrictivas de derechos (en referencia al matrimonio gay) es tanto como sostener la insurrección civil, tanto como sostener que por encima del órgano que representa a la soberanía y al pueblo español, están otras jerarquías de distinta naturaleza, es tanto como defender la teocracia y supone un ataque al principio de legalidad, es decir, a la esencia del sistema democrático afirmó. Mientras, en la sede del PP, Ángel Acebes decía que iniciativas como el proceso de regulación del matrimonio entre personas del mismo sexo consiguen lo que una política radical lleva consigo, enfrentamientos y generar divisiones Según Acebes, la posición de su partido Moratinos y López Aguilar no se dan por aludidos; Zaplana lo siente por ellos M. ERICE MADRID. Quizá por ser las suyas oraciones con sujeto omitido, las finas pero significativas alusiones del camarlengo a la necesidad de que nuestra España mantenga siempre el patrimonio de la dignidad humana social y familiar no fueron suficiente argumento para alterar el ánimo de los ministros Moratinos y López Aguilar. El primero no se daba por aludido, pese al polémico contexto de la recién aprobada ley que permite el matrimonio homosexual, junto a otras medidas recientes de las llamadas sociales El segundo, con la convicción de que en las palabras de Eduardo Fuego cruzado PP- PSOE Las declaraciones de León de la Riva se producen en plena polémica por la aprobación, el pasado jueves en el Pleno del Congreso de los Diputados, de esta reforma legal que reconoce a los homosexuales la posibilidad de contraer matrimonio civil con los mismos derechos, incluido el de adopción, que las parejas heterosexuales. Ayer, la controversia derivó en un duro cruce de acusaciones entre el PSOE y el PP, que a lo largo del día intercambiaron todo tipo de descalificaciones a cuenta de esta polémica ley. En medio de este fuego cruzado entre el partido que sostiene al El camarlengo, Eduardo Martínez Somalo Martínez Somalo no hubo una sola referencia explícita al nuevo texto articulado, miraba también ayer hacia otro lado. En términos partidistas, nada que ver con la afirmación de Zaplana, casi apenada, sobre el mal rato que AFP pasaron los miembros del gabinete de Zapatero durante la cena en la Embajada. Y Bono, callado en la equidistancia. Alguien apuntaba ayer que el verdadero rapapolvo vino en los cafés de la mano del cardenal Herranz. Quién sabe...