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ABC MARTES 26 4 2005 Internacional 29 Un escándalo inmobiliario fuerza la dimisión del primer ministro checo La renuncia favorecerá la recomposición de la damnificada coalición gubernamental SIMÓN TECCO. CORRESPONSAL LIUBLIANA. El primer ministro de la República Checa, el socialdemócrata Stanislav Gross, presentó ayer al presidente, Vaclav Klaus, su renuncia al cargo poniendo fin así a los tres últimos meses de agonía de su mandato de tan solo nueve. Klaus aceptó de inmediato la dimisión y nombró en su lugar al hasta ahora ministro para el Desarrollo Regional, Jiri Paroubek, que juró el cargo ayer tarde. Según el acuerdo logrado la semana pasada y a costa de grandes esfuerzos políticos con los líderes de los dos restantes partidos de la coalición de Gobierno: la Unión Democristiana, y la Unión de la Libertad, Gross (35 años) presento su renuncia para permitir la recomposición de la coalición- -producto de las elecciones parlamentarias del 2002- -y para evitar elecciones anticipadas, como exige la oposición. El acuerdo fue aprobado el sábado por los 180 miembros del comité ejecutivo del Partido Socialdemócrata, que preside Gross. El artífice de esta variopinta coalición- -izquierda, centro y derecha- -que tiene 101 escaños de los 200 del Parlamento checo, fue el ex primer ministro y actual comisario para Asuntos Sociales y Empleo, Vladimir Spidla, que debido a los escuálidos resultados electorales en las parlamentarias europeas, se vio obligado en julio pasado a dejar el cargo en manos del ambicioso correligionario Gross. los comicios del 2006. En este momento las encuestas de intención de voto le adjudican un 12 por cierto del electorado contra un 35 por ciento obtenido en los comicios del 2002. Stanislav Gross (derecha) y Jiri Parubek en una conferencia de prensa en Praga AFP Difícil de explicar La crisis surgió a raíz del escándalo que provocó la incapacidad de Gross para explicar el origen de las 900.000 coronas (unos 30.000 euros) con las cuales compró un piso de lujo. Esto junto con las supuestas relaciones empresariales de su esposa Sarka, con la criminalidad organizada de Praga y una denuncia anónima por fraude fiscal, llevaron a mediados de febrero al líder democristiano Miroslav Kalusek a exigir la renuncia de Gross. La resistencia de Gross y la salida momentánea de la Unión Demócrata Cristiana de la coalición el 30 de marzo, fue aprovechada por la oposición para presentar una moción de censura que Gross superó gracias a la abstención del grupo parlamentario comunista. Y aunque el apoyo comunista fue indirecto, provocó una revuelta en las filas socialdemócratas lo que condujo a que llegase a haber siete ministros dimisionarios. Eso obligó a Gross a aceptar las exigencias de la democracia cristiana bajo la condición de que ninguno de los líderes de los partidos de la coalición ocupase una Cartera. Gross continuará al frente del Partido Socialdemócrata y según declaró, se dedicará a preparar su partido para