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ABC MARTES 26 4 2005 Nacional 19 Los menores acusados en el caso Jokin admiten haberle dado collejas y cachetes Afirman que las burlas no estaban planeadas y que participaban otros chicos b Los testigos protegidos incurrie- ron en contradicciones, aunque algunos de ellos acusaron a los procesados. La vista oral se reanudará mañana JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN. El juicio por la muerte de Jokin Ceberio, el joven de Fuenterrabía que en septiembre del pasado año se suicidó tras sufrir presuntamente un acoso escolar, no deparó demasiadas sorpresas. Los ocho alumnos imputados en el proceso manifestaron básicamente lo mismo que hasta ahora habían mantenido en las declaraciones que han prestado durante la fase de instrucción. Los testigos de la acusación se pronunciaron también en términos parecidos a los que lo habían hecho antes. La vista se celebró a puerta cerrada. Los ocho menores imputados, que en la sala de vistas estuvieron acompañados por sus padres, reconocieron haber propinado algunas collejas y cachetes a Jokin, principalmente al comienzo del curso, después de que su re- lación con la víctima se deteriorara tras un incidente relacionado con el consumo de porros. Jokin y tres de los acusados fueron sorprendidos en un campamento el verano pasado en Álava cuando fumaban hachís, por lo que los monitores del centro remitieron a sus padres sendas cartas. Sin embargo, de las misivas sólo los padres de Jokin la leyeron e informaron de lo sucedido a los otros progenitores. A partir de entonces los chicos acusaron a su compañero de chivato. Tras este episodio, la víctima fue aislada del resto del grupo y las mofas y agresiones se sucedieron. Los menores admitieron, asimismo, haberle dado algunos golpes y tortazos unos días antes de que se suicidara, después de que le recordaran el episodio en el que el chico se hizo de vientre en el colegio. Señalaron, sin embargo, que en aquel ataque participaron otros muchos alumnos. Varios de los menores manifestaron que, a su juicio, en todo el Instituto se conocía que Jokin era víctima de continuas mofas. En declaraciones anteriores, los acusados ya habían reconocido que las agresiones se producían en cualquier lu- gar del centro escolar, cuando le veían y que principalmente consistían en darle collejas en la nuca José Ignacio Ceberio, padre de Jokin, relató la forma en la que tanto él como su esposa supieron de la situación que atravesaba su hijo. Recordó que la primera noticia que tuvieron fue a través de una llamada telefónica efectuada desde el Instituto Talaia, después de que su hijo no hubiese acudió a clase durante dos días consecutivos. Asimismo, indicó que fue Jokin quien les facilitó las identidades de las personas que le estaban sometiendo a un trato vejatorio. Jefa de estudios También testificó la jefa de estudios del Instituto Talaia, quien aseguró que en el centro ignoraban que Jokin fuese objeto de un continuado maltrato por parte de sus compañeros. La profesora señaló que los primeros datos respecto a la situación que sufrió Jokin los tuvo después de las dos ausencias del menor a clase. La docente señaló que fue a partir de aquel momento y no antes cuando supo que el joven había sido objeto de agresiones esa misma semana. En las declaraciones de los testigos protegidos, compañeros de Jokin en el Instituto, y conocidos de los imputados hubo un poco de todo. Unos no dudaron en señalar a algunos de los inculpados como autores de algunas burlas y golpes que Jokin recibió. Otros mostraron lagunas en su memoria y algunos se contradijeron. Todos ellos declararon detrás de un biombo. Jefa de estudios del colegio de Jokin EFE