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ABC MARTES 26 4 2005 Opinión 7 y con él también el mundo, serán destruidos Esa destrucción no se evitará, cree Benedicto XVI, mediante el intento por parte de la Iglesia de recuperar el poder mundano, sino renovando, como hizo san Benito, su reverencia intelectual y moral por la verdad. En cuanto a su disposición mental, el nuevo Papa es bastante más sombrío que su predecesor. Le preocupan más los falsos argumentos, es menos optimista respecto a las perspectivas inmediatas de la humanidad. Cree, como dijo en el cónclave de esta semana, que la dictadura del relativismo tiraniza al mundo actual. De modo que sus imágenes favoritas son las de supervivencia, de conservación del tesoro y de que la Iglesia vuelva a crecer a partir de un diminuto grano de mostaza. Admira a ingleses como Tomás Moro y el cardenal Newman, un hombre que escucha a su conciencia y para quien la verdad que ha reconocido... está por encima de la aprobación y la aceptación; verdaderamente constituye un ideal y un modelo para mí La respuesta a la cuestión de nuestro tiempo, cree el nuevo Papa, quizá sea desafiar al espíritu de ese tiempo: La Iglesia puede ser contemporánea siendo anti- contemporánea Es severo, sí; pero no oscurantista. LA ESPUMA DE LOS DÍAS BONO APLAUDE N CUSCO damente hostil al mensaje del cristianismo. Le fascina El lobo estepario la novela de Hermann Hesse, con el retrato que hace de un hombre que se aísla por propia voluntad. Dado que hoy se exalta el egotismo en lugar del amor a Dios, esta destrucción de la capacidad de vivir da lugar a un mortal aburrimiento. Es el envenenamiento del hombre. Si prevalece, el hombre, En la única ocasión que tuve de hablar con el cardenal Ratzinger, me llamaron la atención tres cosas. La primera fue su embarazosa cortesía. Le entregué un artículo que yo había escrito sobre la conversión al catolicismo, suponiendo que lo mandaría al archivo Por el contrario, lo leyó de cabo a rabo mientras yo permanecía sentado ante él. La segunda, su curiosidad intelectual: no era un hombre que viviera en el pasado, sino que abordaba con mente clara y civilizada los nuevos retos del pensamiento humano. La tercera y sorprendente característica era su afabilidad: amistoso, relajado, casi parlanchín, intentando siempre responder a cualquier pregunta que se le planteara. El cardenal me pareció un hombre feliz en sí, aunque triste por la situación del mundo. Sin embargo, tenía esperanza. Le inspira la casualidad de haber nacido un sábado de Pascua: Me parece un día muy bueno, que... insinúa mi concepción de la historia y mi propia situación; en el umbral de la Pascua, pero todavía sin atravesar la puerta EDA The Daily Telegraph PALABRAS CRUZADAS ¿Ha perdido Zapatero tanta confianza como asegura el CIS? DIECIOCHO O MÁS ENOS mal que es el CIS el que ha metido caña, si llega a ser una empresa independiente la que menciona los 18 puntos de bajón, ZP manda a galeras al responsable. Pero lo ha dicho el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) con presidente nombrado por el Gobierno. Así que Zapatero ha mantenido las formas: dice que el CIS no tiene ni idea y punto, no le va a quitar la eterna sonrisa un tal Vallespín. Infinidad de votantes socialistas el 14- M confiesan abiertamente que se han equivocado, hartos de que no se resuelvan los problemas serios. Sí, habrá matrimonios gay y se han retirado las tropas de Irak, como nos recuerdan permanentePILAR mente, pero el tan cacareado diálogo briCERNUDA lla por su ausencia, el Plan de Vivienda es un fiasco, el Pacto Antiterrorista se ha ido a hacer gárgaras por culpa de Zapatero, aunque él pretende hacer creer que ha sido por culpa de Rajoy, el entreguismo a Maragall y Carod llena de bochorno, no tenemos ni idea de qué quiere hacer Zapatero con la España autonómica, se han abierto heridas de guerra que estaban cerradas, la regularización de inmigrantes se está haciendo con los pies mientras las mafias se frotan las manos, el plan del buen gobierno y su famosa austeridad provoca carcajadas... etc. etc. etc. ZP ha bajado 18 puntos seguro. O más. LO QUE DESGASTA ES LA OPOSICIÓN Í, claro, se ha desgastado ZP en un año. Sí, hemos dejado de creernos destinatarios únicos de su famosa sonrisa giocondesca. Sí, a veces pensamos que improvisa, y que todo se resuelve a golpe de audacia (tiene bastante) y baraka (tiene tanta suerte que podría exportarla) Es, además, impreciso y ambiguo. Y olvídese de aquel Bambi inofensivo con el que lo comparábamos, incautos; tiene la rara habilidad de sonreír y morder a la vez. Todo eso, en el debe. De ahí el descenso en la valoración de los encuestados. Encandila, pero menos. Seduce, ma non troppo. Pero sigue teniendo el maillot amarillo, y los demás pedalean más lento que él. Le han salido FERNANDO bien las últimas elecciones y puede que JÁUREGUI la diosa Fortuna siga sin abandonarle en Galicia. Además, las encuestas siguen diciendo que los otros Rajoy y sus muchachos, están peor. Otra cosa es la a veces insoportable seguridad que exhibe el señor presidente. Su total falta de autocrítica, lo pelmas que pueden llegar a ser tantas celebraciones del primer año triunfal. Quizá es que se resista a entrar en el año dos, cuando habrá que viajar al fondo de las cosas y los talantes se darán ya por supuestos, exigiéndose más bien talentos. Pienso que, aunque casi inédito, ZP tiene talento, pero alguien en su entorno de peloteo monclovita debería recordarle que es mortal. A veces lo olvida, parece. M S ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate O le ha gustado al ministro de Defensa que se hayan conocido sus aplausos al severo discurso del cardenal Martínez Somalo contra la Ley de Matrimonios Homosexuales. Desmentidos aparte, la anécdota de la cena en Roma pone de manifiesto la maestría de José Bono en el ejercicio de equilibrios imposibles. Como si de un funambulista chino se tratase, Bono es capaz de aplaudir a la vez a la Iglesia y al matrimonio gay. Puede decir que España no se arrodilla ante EE. UU. y a reglón seguido invitar a Donald Rumsfeld a una capea. Nos emociona con una encendida defensa de la unidad de los demócratas frente a ETA y al CARMEN tiempo acusa de deslealMARTÍNEZ tad al PP. Sólo José BoCASTRO no es capaz de tener todos los platillos girando a la vez sobre el escenario sin que ninguno se le venga abajo. No me atrevería a calificar esa habilidad y menos cuando se traslada del circo a la política, pero sí quiero constatar aquí el rendimiento espléndido que le supone al Gobierno y, por extensión, al PSOE. Bono actúa como un sedante perfecto. Sólo él puede atemperar la alarma que este Ejecutivo suscita entre un sector amplio de su electorado. Aquel famoso centro que el PSOE de Felipe González se empeñó en conquistar y mimar asiste hoy perplejo al entendimiento de Rodríguez Zapatero con las minorías más radicales. Cuando se disparan las alertas por el discurso guerracivilista, la ruptura de los consensos elementales o la política exterior, Bono saca a pasear su imagen centrista, sus aplausos al Camarlengo o su populismo sanchopancesco. El efecto antipirético es inmediato. Baja la fiebre y esos votantes moderados pueden seguir soñando con el espejismo de la socialdemocracia mientras Zapatero nos conduce hacia otro tipo de sociedad radicalmente opuesto. Bien es verdad que el ministro de Defensa no está solo. Otros comparten con él esa estrategia de apaciguamiento, ese silencio ante lo evidente. Peces- Barba ya se retrató en su día, pero cómo explicar el mutismo de ciertos colectivos ciudadanos cercanos al PSOE ante lo que está ocurriendo. ¿No hay nadie capaz de salir en defensa del Foro de Ermua frente a los ataques de Odón Elorza? ¿Queda alguien en el socialismo vasco dispuesto a pedir explicaciones al presidente del Gobierno sobre su inquietante viaje hacia el pragmatismo más absoluto? El ministro de Defensa ha acreditado hasta el momento una versatilidad más que notable, pero todo tiene un límite, incluso la elasticidad de un material tan maleable como las convicciones políticas. Si finalmente se rompe la vajilla quedarán en evidencia Bono y todos aquéllos que pusieron su bien ganada autoridad moral al servicio de una causa que no la merecía. Hasta entonces seguiremos asistiendo a un espectáculo a medio camino entre el ilusionismo y la mascarada.