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6 Opinión MARTES 26 4 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA CHARLES MOORE EX DIRECTOR DE THE DAILY TELEGRAPH LAS PRESIONES DE ZAPATERO OSÉ Luis Rodríguez Zapatero, por lo que le llevamos visto, está encantado de ser como es y, se supone, pocas cosas le reconfortan tanto como escuchar y leer las crónicas de su gloria que tanto fomentan sus medios más afines, la mayoría de los que emiten y se imprimen. A tanto llega la autosatisfacción presidencial que, aprovechando que Valencia es la tierra de las flores, se ha plantado allí todo un jardín de autobombos. El Gobierno ha dicho para celebrar su primer año de ejercicio ha gobernado cumpliendo su palabra, pensando en la gente y sin tener en cuenta intereses lanzados desde diferentes instancias Lo de cumplir la palaMARTÍN bra dada está muy bien FERRAND siempre que no se entre por ello en la espiral de la contumacia como, según parece, gusta en practicar el líder socialista; pero désele como mérito en este primer cuarto de la legislatura. Otra cosa, menos cierta, es lo de pensar en la gente como rumbo para la navegación política emprendida por el de León. ¿En qué gente? Podría decir, con más precisión y verdad, que gobierna para la minoría que, con los correspondientes refuerzos, le instaló en La Moncloa; pero de ahí a la gente que es un concepto generalizador, media el universo de agraviados y descontentos que tanto parecen complacer al zapaterismo; desde los creyentes ofendidos por el laicismo desmedido a las conciencias sensibles y sensibilizadas por los cambios en la conducta social y ética que, anteponiéndose a la demanda, aporta el Gobierno socialista. Muy en su línea habitual, zigzagueando entre lo obvio y lo fantasmal, en pleno ejercicio creador, Zapatero recurre a la abstracción para cerrar el círculo de su gozo permanente. Ha conseguido hacerlo bien, de sobresaliente, sin las presiones que llueven sobre él lanzadas desde diferentes instancias ¿Qué presiones son ésas? ¿Cuáles las instancias, más de una puesto que son diferentes, que tratan de impedir el brillo y la coherencia del zapaterismo? Con tanta sutileza como constancia, acostumbra Zapatero, y más todavía en sus sermones de autocomplacencia, a dejar abierto un resquicio para el error; pero, como en este caso, el error, de existir, es cosa de otros y nunca propio. Eso de dibujar intereses imprecisos, malvados en cualquier caso, como obstáculo general a la tarea del Gobierno es, además de intelectualmente barato, políticamente falaz. El mayor cúmulo de problemas que empañan la gloria de Zapatero proviene de sus amigos, socios y franquiciados. Desgraciadamente, la Oposición propiamente dicha, la que se encarna en el monopolio fáctico que ostenta el PP, es un magma desorganizado, nostálgico del poder e incapaz de entonar la palinodia ante el torrente de errores que se lo arrebataron. Eso, más que rebajar la altura del pedestal de Zapatero, eleva su perspectiva. J BENEDICTO XVI, UN NUEVO PAPA CON SENTIDO DE LA HISTORIA Benedicto XVI creció en una sociedad que había sucumbido ante Hitler. Para el autor, que en la actualidad escribe la biografía autorizada de Margaret Thatcher, la elección de Ratzinger confirma que la sociedad humana más corrupta puede redimirse D URANTE los últimos 25 años, tuvo lugar semanalmente una reunión que desafiaba a la historia del siglo XX. Un polaco y un alemán se reunían en paz para conversar sobre la voluntad de Dios. Cada viernes, el Papa Juan Pablo II, el polaco, se sentaba con Joseph Ratzinger, presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sin más compañía. Ahora el polaco está muerto, y el alemán es Papa. En cierto sentido, es incluso más extraordinario tener un Papa alemán que lo fue tenerlo polaco. Buena parte de la sociedad polaca conservó su integridad católica bajo la persecución comunista. La mayoría de la sociedad alemana sucumbió ante Hitler, comprometiendo su futuro. Escoger a un hombre que creció en ese tiempo y lugar es afirmar que la sociedad humana más corrupta puede redimirse. Si el mundo acepta al nuevo Papa, la expiación de Alemania será reconocida, y su honor quedará restaurado entre las naciones. En el Papa Benedicto XVI la experiencia alemana inspiró un particular respeto hacia los judíos. En el colegio, aunque no en casa, los nazis le enseñaron que Cristo había sido ario, pero en su instrucción religiosa se insistía en que Jesús era de hecho judío. Ratzinger cree que judíos y cristianos dicen un sí común al Dios vivo No cree que no se pueda hablar de Dios después de Auschwitz. Yo diría ha declarado, que la Cruz recapitula por adelantado el horror de Auschwitz ¿Por qué este hombre culto, el teólogo que debatía con Juan Pablo, el filósofo, ha elegido el nombre de Benedicto? En parte, quizá, por respeto al anterior Papa de ese nombre, del que se burlaron ambos bandos por intentar imponer la paz en la Primera Guerra Mundial. Pero yo insinuaría también una inspiración más distante en la historia: san Benito, el hombre que dio a luz al monacato en el ocaso del imperio romano. Su regla -sus instrucciones a los monjes- -estableció las bases, cree Ratzinger, para los métodos de la democracia. Su llama espiritual mantuvo viva la luz del cristianismo durante siglos de tinieblas. Pensemos en la Antigüedad tardía comentó en una ocasión Joseph Ratzinger a un entrevistador, cuando san Benito probablemente pasó desapercibido. Él era también un descastado, que procedía de una noble familia romana, e hizo algo extravagante, algo que más tarde resultó ser el arca en la que sobrevivió Occidente Éste, sospecho, es el modelo de Ratzinger. Acepta firmemente los documentos del Concilio Vaticano II, pero la experiencia de la posterior agitación vivida por la Iglesia le ha enseñado que la cultura occidental es profun-