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ABC LUNES 25 4 2005 Espectáculos 65 La edición de sus primeras grabaciones aviva la leyenda de Camarón de la Isla Ven la luz las cintas que el cantaor grabó de niño en la Venta de Vargas b La publicación de este disco PREHISTORIA DE UN MITO FLAMENCO ENRIQUE MONTIEL coincide con el rodaje de una película sobre su vida, dirigida por Jaime Chávarri y protagonizada por Óscar Jaenada M. RÍOS RUIZ MADRID. Un hecho último ha venido a demostrar que el genial cantaor Camarón de la Isla mantiene en torno a su vida y arte un interés entre los aficionados que no remite en absoluto. Sus primeras grabaciones domésticas se han convertido en un disco que, en estos días, atrae la atención del público aficionado de forma preferente. Bajo el título de Camarón en la Venta de Vargas el cd en cuestión puede convertirse en uno de los títulos más vendidos del género en la presente primavera. A ello se suma el rodaje de una película sobre su vida, que dirige Jaime Chávarri y protagoniza Óscar Jaenada. La Venta de Vargas, en el término municipal de San Fernando (Cádiz) siempre fue un lugar de encuentro de aficionados y artistas flamencos, dado que por ella pasaron para cantar en la intimidad desde Aurelio Sellés y Manolo Caracol a Rancapino, pasando por La Perla de Cádiz, Pericón de Cádiz, Manolo Vargas o Chano Lobato, entre otras muchas figuras del cante. Y en tan flamenco y popular lugar se dio a conocer como cantaor un niño, José Monje Cruz, causando la admiración de propios y extraños, para hacerse andando el tiempo el artífice más significativo del género. Allí, decide buscarse la vía bajo la mirada atenta del dueño, Juan Vargas Gómez, cantaor aficionado y amigo de Manolo Caracol. Y allí, en la venta famosa, por la que han pasado todos los nombres sobresalientes del flamenco y del toreo, se forjó como artista Camarón de la Isla. Y allí dejó un día cualquiera, quizá una Camarón, en sus primeros años como cantaor profesional noche memorable, su cante en un magnetofón. Y al cabo de treinta años o por ahí, los sobrinos de Juan Vargas, que ahora regentan el establecimiento ventero, encontraron la cinta de aquel antiguo magnetofón, envuelta en plástico, y descubrieron la valía de tamaño testimonio sonoro: la voz niña y cantaora de Camarón de la Isla. Un hallazgo de verdadera importancia. Y ya en manos de los productores, se somete la cinta a un aparato de cuatro pistas y ABC enseguida a un programa de sonido técnicamente nuevo. Con la añadidura de otras grabaciones inéditas, en Camarón de la Isla en la Venta de Vargas se demuestra la sabiduría interpretativa del cantaor cañaílla desde su niñez y adolescencia, incluso diciendo estilos básicos, y de paso la grabación completa de toda la trayectoria de una voz jonda, considerada la más representativa y original de nuestro tiempo flamenco. odos están de acuerdo en que la historia de Camarón se inició en Madrid, en Torres Bermejas y en los billares de Callao, cuando empezó la apasionante aventura personal y artística con Paco de Lucía. Pudo haberse iniciado en Málaga, cuando un Camarón que no había cumplido 16 años fue contratado por Miguel de los Reyes, pero aquella aventura fue demasiado breve para considerarla un hito. Todo empezaría, pues, en la capital de España y capital del Flamenco. Se sabe prácticamente todo desde este alba inaugural y de los días que se cumplirían en Can Ruti, donde expiró llamando a su madre Juana- Maíta, ¿qué es lo que tengo? cientos de imágenes multiplican al mismo Camarón ensimismado y tímido, al icono del pueblo gitano, al primer flamenco aclamado en todas las orillas de las músicas contemporáneas, al genio. Pero aquel cantaor ensimismado, aquel joven envejecido por la vida, adoptado por las masas, venerado por el pueblo gitano, había tenido un origen, un principio, una prehistoria personal y artística. En la Real Isla de León, su pueblo. La prueba apareció en el cajón de una cómoda de las habitaciones privadas de la Venta de Vargas, en una cinta grabada por Juan Vargas en un cuatro pistas Cuando los herederos de Juan Vargas me lo dijeron vi en seguida que ahí podía estar el eslabón perdido del genio. Ricardo Pachón y yo lo encontramos. En forma de seguiriya al aire libre a compás de los grillos y de la percusión del ruido de escape de camiones que pasaban por la Nacional IV, en los temas que ya se llaman Camarón en la Venta de Vargas T