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ABC LUNES 25 4 2005 Madrid 45 Que se moje la familia. Ahora intubo en casos en los que antes no lo haría dice una doctora del hospital de Móstoles El presidente de la Sociedad Española de Oncología pide a sus colegas que el miedo no frene los tratamientos tean morir en casa no acuden al hospital, si no tienen más remedio, y de los que acuden, ninguno está dispuesto a que su familiar fallezca en su domicilio por razones que van desde una visión de la muerte como un acontecimiento dramático e incontrolable, o porque viven en casas pequeñas y están al borde de su resistencia como cuidadores, o porque a lo mejor la persona que se va a morir no se lo merece, que también ocurre. El año pasado atendimos a 34 personas, de las que 32 murieron en su domicilio, una falleció en una residencia porque la familia claudicó y otra expiró en el hospital de la Princesa porque el marido se asustó y al final decidimos que la sedaran allí, algo que yo tuve que explicar al médico que estaba al cargo porque no sabía. Es una situación desastrosa de la que no tiene la culpa nadie en concreto, sino que es la suma de muchos fallos. Lo peor que puede pasar en una urgencia es que venga un enfermo terminal: no se sabe qué hacer con él, salvo que digas que cuando el pronóstico es fatal lo que procede es sedarlo y que se muera tranquilamente y no mareándole de un lado al otro del hospital, que creo que es el planteamiento de Leganés, pero ahí se han olvidado de que la información a las familias era mejorable y que hay que documentarlo todo muy bien Es más, lo de Leganés era manifiestamente mejorable, sobre todo en cuanto al manejo de la información que es un déficit de todo el sistema sanitario. A mí no me gusta el tranxilium que usan porque no me parece un buen medicamento para la sedación, pero seguramente alguien lo conocía bien y por eso lo utilizaban. Este fármaco es de metabolismo lento y tienes que ir subiendo la dosis para lograr que la persona dormida se esté quieta. En casa se mueren a las 48 ó 72 horas de ser sedados; pero en un hospital puede ser más tiempo, porque, entre otras cosas, hi- hace unas semanas. Los gerentes de los hospitales han llamado a los servicios para preguntar cómo tenemos nosotros eso y el consumo de morfina en España se ha reducido. ¿Es un problema puntual? ¿Qué va a pasar? Desde los centros de poder se influye en las direcciones médicas porque se ha roto la confianza Sedación frente a eutanasia Pero la muerte no atiende a coyunturas: Se muere una sola vez y es inaplazable e irrepetible, y pone los pelos de punta el hecho de que alguien vaya a tener el peor de los finales porque las circunstancias sociopolíticas no le eran favorables. Reconoce el doctor Antón que todos estos asuntos levantan ampollas porque en ellos subyace la alargada sombra de la eutanasia. Y entre esta práctica y las sedaciones terminales, que yo mismo he practicado en muchas ocasiones, lo único que hay son diferencias conceptuales De hecho, al doctor Fernando Marín, dedicado en cuerpo y alma a los cuidados paliativos y presidente de la asociación Morir en Casa cuando un enfermo terminal le pide eutanasia, yo ofrezco sedación. Y le aseguro- -añade- -que no querían un tratamiento contra el dolor sino una eutanasia activa, rápida y directa. Entonces hay que profundizar, qué es lo que podemos controlar y mejorar, y siempre les digo: Y en el peor de los casos, después de hacer todo lo que podamos, si las cosas no son satisfactorias para ti que eres el que te estás muriendo, te puedo sedar y no vas a sufrir aunque a ciencia cierta no lo sé, pero es lo único que puedo hacer A Marín nadie le controla la administración de sedantes, de la misma manera que nadie controla a un médico de cabecera los tratamientos que aplica contra el dolor. Vaya por delante- -subraya- -que la gente se muere muy mal en España por culpa de un sistema sanitario, público y privado, que tanta veces la deja abandonada Todo lo que corresponde al final de la vida- -explica Marín- -se ha considerado hasta ahora de segunda categoría en Medicina, y por eso los políticos siempre han priorizado otras cosas, a pesar de que hablamos de una parcela muy barata, pero con una dificultad importante que reside en decidir el modelo por el que se apuesta Reconoce este médico que estos días ha aumentado el interés por el testamento vital, pero no la demanda domiciliaria. Las personas que se plan- dratan, algo que considero absurdo El cien por cien de las personas que muere en casa- -asegura Marín- -lo hacen sedadas, independientemente de la posición de cada uno frente a la eutanasia: hay gente que lo tienen clarísimo y creen firmemente que su vida está en manos de Dios y no contemplan la posibilidad de adelantar su muerte de forma voluntaria, ni siquiera planteárselo si esto fuera posible. Y, sin embargo, cuando los síntomas van aumentando te dicen ya no puedo más Hay gente que avisa a mí de ninguna manera y entonces se le explica no te preocupes, estaremos ahí cuando a tí no te compense lo más mínimo Esa es la posición de control: prolongarse en el tiempo hasta decir basta. Todos mueren sedados porque trabajamos mucho vivir el final como una liberación, un proceso en que la familia tenga la satisfacción de haber cuidado bien al paciente y para eso es fundamental creer, aunque no podamos estar seguros porque el subconsciente es muy complicado, que no sufre o está dormido, y hasta donde yo sé no padece. Pero dice el Cantar de los Cantares duermo pero mi corazón vela ¿Acaso podemos descartar que se tenga vida espiritual? Quién lo sabe. ¿Y dónde está el alma? Pues yo soy médico. ¿Sufrirá? Hasta aquí podemos llegar, y está dormido Conscientes y sin dolor Una filosofía, la del doctor Marín, compartida por un 78 por ciento de los españoles que choca con la que sostiene y aplica la asociación Potala Hospice, que tiene un convenio con el Hospital Ramón y Cajal y de la que es coordinadora Alexandra, médico intensivista, cuya máxima es la muerte consciente y sin dolor. He sido testigo en los hospitales españoles de decenas de sedaciones terminales que no estaban indicadas asegura a ABC. La sedación- -apunta esta especialista- -sólo se debe prescribir para combatir el sufrimiento en tres casos: cuando haya un dolor intenso e incontrolable, en casos de disnea y cuando haya una agitación psicomotriz intensa y severa. Nosotros ayudamos a morir como se hacía hace 40 años, con la actitud de que la muerte es tan natural como la vida, controlando los síntomas de esos últimos momentos y, fundamentalmente, a través del apoyo emocional y espiritual. Pienso que en ese exceso de sedaciones no hay mala intención, sólo temor: el que las prescribe no está preparado para afrontar ni su muerte ni la de sus pacientes