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44 Madrid LUNES 25 4 2005 ABC Alarma social, grietas en la confianza en los médicos y racanería por parte del personal sanitario en la aplicación de tratamientos paliativos son algunos de los efectos secundarios que padecen los españoles tras la crisis del hospital de Leganés ¡No le seden, que no viene tan malito! TEXTO: VIRGINIA RÓDENAS FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. María se quedó haciendo las torrijas para los suyos. Y salió urgentemente para La Paz -dice su hermano Juan- -cuando el cáncer, con el que llevaba peleando desde hacía 17 años y que le había mutilado un pecho, arremetió sin contemplaciones. Fue un contraataque virulento, incontrolado y mortal, que arrastró a su víctima a una agonía hospitalaria desesperada. Juan cuenta que rabió y rabió hasta que empezó a quedarse adormilada con las inyecciones que le ponían las enfermeras hasta llegar a no conocer: Entonces, simplemente, se quedó como un trasto. Y, ahora con todo esto de Leganés, ¿quién nos dice a nosotros que pudo haber sufrido menos, que le pusieron los suficientes calmantes cuando se retorcía de dolor en la cama? Y luego, dormida para siempre. ¿Era ése su fin, ajena, sin conocimiento? ¿Valió la pena ese día y medio sin enterarse de nada? ¿Quién nos preparó para ese momento? ¿Se hizo lo mejor? No sé, se oyen tantas cosas... ¿Cómo no vas a dudar? ¿Sufrió hasta el fin? ¿Nos oyó despedirnos de ella para siempre? Cuando días después, en las urgencias del Hospital Gregorio Marañón, ingresó un individuo con evidentes signos de agitación y al ir a calmar el personal sanitario a su acompañante con un no se preocupe, que ahora le ponemos un poquito de sedación recibieron el grito de no se les ocurra sedar a mi marido, que no viene tan malito todos los presentes constataron el efecto demoledor de las sedaciones paliativas en el Severo Ochoa. La gente le ha cogido miedo a la palabra sedación. En las urgencias, en los quirófanos... Le dices al paciente: Ahora le vamos a sedar y salta como un resorte pero me despertaré, ¿verdad? ¿Es que nadie se ha parado a pensar en el daño que se está causando con todo esto? inquiere una enfermera del centro sanitario madrileño. ya en nuestros pasillos la psicosis americana de abogados ofreciéndose a los pacientes ante praxis a la que poder sacar punta. Y esa judicialización sanitaria puede hacer mucho daño No en vano, una médico del Hospital de Móstoles que trata con enfermos críticos aseguraba esta semana a ABC que las decisiones que hace un mes se tomaban con respecto a los pacientes, hoy no se tomarían. Lo he hablado con otros compañeros y todos opinan igual: que decida enteramente la familia, que sea ella quien se moje y no el médico; no vamos a sugerir a los familiares la menor alternativa que pueda poner en tela de juicio nuestra actuación. Le aseguro que en casos donde antes nunca hubiera puesto un respirador, ahora sí lo haría. ¿Encarnizamiento del esfuerzo terapéutico? Sólo le digo que en casos gordos en los que hace un mes sí había resoluciones por mi parte y la de mis colegas, ahora no. Le insisto: ahora que se mojen las familias. De todas formas, no ha pasado el suficiente tiempo para ver realmente los efectos que ha tenido todo esto Así también cunde la necesidad de pasar página porque, como confiesa el La crisis del Severo Ochoa ha puesto sobre la mesa la cuestión de la eutanasia doctor Pedro Tarquis, internista y portavoz del Hospital Clínico, la presión social nunca es buena para tomar decisiones. Hoy la normalidad- -apunta desde su posición institucional- -es la regla general en este centro, donde los médicos, como todos, están acostumbrados a tomar decisiones más difíciles entre la vida y la muerte, que cuando el pronóstico es sólo el segundo Estabilidad que corrobora la doctora López- Cerezano, una de las responsables del servicio de farmacia de la Paz, que también desde una atalaya oficial asegura que la administración de sedantes ni ha subido ni ha bajado Un panorama que no todos comparten y que a los ojos del presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica, Antonio Antón, -también jefe de esta especialidad en el Miguel Servet de Zaragoza- pintan, por un lado, gente que se siente acosada laboralmente, y, por otro, gente que corre el riesgo tremendo de que las cosas dejen de hacerse. Frente al sentido común, la confianza en la relación médico y paciente se ha quebrado un poco, y hoy, le aseguro, que no se hacen tratamientos que hace dos meses se hacían con total naturalidad. Ahora vemos que los familiares están sobreaviso, llenos de dudas, siempre con el a ver qué le va a hacer usted en la boca. Por eso hemos enviado un mensaje a los médicos para que sigan tratando a los pacientes igual que lo hacían, con la misma confianza que tenían en sí mismos. Hay que impedir que no haya un sólo médico que deje de tratar por miedo Reducción del consumo de morfina A día de hoy, según el doctor Antón, no se puede cuantificar el efecto, pero nos llegan continuamente alarmas y comentarios. Yo mismo vi cómo una enfermera se hacía la rácana con la administración de medicación urgente a un paciente terminal y sé que esa misma profesional no habría actuado así Morir en Casa En Leganés olvidaron que la información a las familias y documentar los casos era mejorable La delgada línea entre el sueño inducido y la eutanasia Cuántas veces no le han preguntado al doctor Fernando Marín, presidente de la asociación Morir en Casa Y eso de la sedación, ¿no irá contra la Ley de Dios? Algunos eran pacientes corroídos por el cáncer, como aquella monja que se negaba a tomar morfina pensando que eso contravenía el mandato divino y por la que hubo que apelar a la intercesión de la madre superiora y convencerla de que el alivio del dolor no mitiga otros sufrimientos. En otros, la valoración de la llegada al punto sin retorno era más difícil, como en el caso del torero retirado que dejó bien claro a mí, de sedarme nada y que su máxima ilusión era llegar a ver una corrida de San Isidro. No te preocupes: cuando ya no te compense haremos algo le reconfortó el doctor, que tenía ante sí el dilema de un bronquítico crónico tan deteriorado que apenas si le quedaban fuerzas para toser. Y aguantó y vio la corrida, y hubo que sedarlo para que descansara por las noches. Murió en la vigilia del día La medida de la sedación nunca es desproporcionada- -añade el especialista- -porque no tienes otra, pero es muy fuerte porque si anulas la conciencia no se sufre, pero quitas lo que es eminentemente humano: la capacidad de relación. Por eso el paciente escatima medicación, porque prefiere aguantar y estar más despierto Morir bien no depende del sitio- -asegura Marín- -sino de cómo se haga. No puede ser que la única manera de controlar a un enfermo oncológico terminal en estado de gran agitación sea avisando a la Guardia Civil, como le ocurrió a una familia de Colmenar, que no halló a ningún médico Y ante todo hay que preguntar a la gente: ¿si pensara que las cosas van a ir muy mal, querría morir dormida? Algunos dirán que no, pero siempre hay que preguntar, y si no se puede al paciente, a la familia, y si hay división de opiniones, esperar, y hacer una cosa intermedia. Hay que pedir opinión porque posiblemente la sedación acelere la muerte y técnicamente no hay una frontera clara entre este sueño inducido y la eutanasia El objetivo no es matar ¡Claro que yo he aplicado muchas veces sedaciones terminales- -añade C. G. -consciente de que con eso ayudaba a acabar con el sufrimiento de alguien! Y claro que asumes tu parte de responsabilidad; pero sabes a ciencia cierta que es un tratamiento para aliviar, que tu objetivo no es matar y que eso no tiene nada que ver con el fin que le dieron a Terri Schiavo en EE. UU. a la que dejaron morir de inanición. Simplemente, un asesinato. Algo así no ha llegado aún a España, pero sí tenemos