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38 Internacional LUNES 25 4 2005 ABC SIMEÓN DE BULGARIA Primer ministro de la República de Bulgaria Volver a Madrid a quedarme y no saber nada más de Bulgaria sería una aberración SOFIA. ¿Esta entrada en la UE es el sueño de todos los búlgaros? -De todos... no me gusta generalizar. Creo que de una gran parte sí, de verdad. Creo que por encima de un 70 por ciento están convencidos. ¿Le ha defraudado la actitud de algunos de los otros partidos del centro derecha en la fase final de la aceptación de Bulgaria? -No, porque a efectos parlamentarios, aquí todos los que tienen representación están a favor. Siempre hay algún disparo entre bastidores y diputados amigos en el Parlamento Europeo me han hecho llegar alguna cosa, pero qué quieres... ¿Le quedan a Bulgaria muchos sacrificios por hacer hasta su entrada en la UE el 1 de enero de 2007? -Por supuesto. Hay que cumplir con la reforma del sistema judicial, desde luego. Es un sine qua non Y hay que dejar bien claro lo que debe hacer nuestra industria para estar en condiciones de resistir la presión... -Ha mencionado el sistema judicial. ¿Por qué está resultando más difícil de reformar que otros sectores de Bulgaria? ¿Por qué parece que ahí hay una traba especialmente dura? -Para mí es una herencia de tiempos pasados. Quizá haya una politización de algunos- -subrayo lo de algunos -jueces que se han dejado llevar por consideraciones políticas y no puramente profesionales. Creo que corporativamente las reformas siempre se consideran incómodas, laboriosas... veo que hay un bloqueo. El ambiente está politizado. A veces hay también cuestiones personales, y hay un par de personas que difícilmente conviven y eso puede que dificulte un poco las cosas. -La Justicia es el área que más críticas genera a la integración de Bulgaria. Si añadimos que existe una cláusula de salvaguarda que puede demorar el ingreso del país en un año, ¿siente que pende una espada de Damocles sobre este proceso? -Por supuesto. Pero añadiré algo, porque aquí la oposición- -creo que la de derechas- -empezó a decir que yo había aceptado unas condiciones vergonzosas por esta cláusula de salvaguardia. En primer lugar, es menos dura que la impuesta a Rumanía, y en segundo, es un aliciente, un modo de que una vez firmado no gritemos ¡Aleluya! lo tenemos todo hecho Lejos de ser una vejación, encuentro que es un modo de obligarnos a cumplir. -Bulgaria y Rumanía han ido de la mano en este proceso. ¿Se ha sentido cómodo con la permanente comparación entre ambos? -No nos han penalizado por algunas lentitudes que se atribuían a Ruma- Simeón II está a punto de concluir su mandato como primer ministro. En los últimos cuatro años su país ha ingresado en la OTAN y hoy firma en Luxemburgo, junto a Rumanía, su ingreso en la Unión Europea para el 1 de enero de 2007. Es la historia de un éxito personal y colectivo TEXTO RAMÓN PÉREZ- MAURA FOTO REUTERS nia. Ninguno ha estorbado al otro. ¿Llega Bulgaria a la UE en un momento en que ésta pasa por cierta crisis de identidad? Los sondeos en Francia son preocupantes... -Lo son por ahora... De aquí al 29 de mayo veremos. Sabemos que aunque no pasara la Constitución en Francia, el resto sigue. Todos los tratados, todos los acuerdos, están en vigor. Sería una pena que se malogre una idea tan importante para demostrar que esto es una unión. Yo lo comparo con el euro. Cuando la gente tocó el euro se dio cuenta de que esto iba en serio. También la Constitución tendría una importancia psicológica muy grande. Que tarden más... yo creo que esto es irreversible. Cada ma- CONSTITUCIÓN EUROPEA Cuando la gente tocó el euro se dio cuenta de que esto iba en serio. También la Constitución tendría gran importancia psicológica UE La cláusula de salvaguardia que puede frenar su entrada es un aliciente, un modo de que una vez firmado no gritemos ¡Aleluya! Lo tenemos todo hecho! ñana, cuando me levanto, escucho a las seis las noticias de Radio France Internacional. ¡Me impresiona el alborozo con que anuncian el crecimiento del no en una emisora pública! ¿Le preocupa el desencanto que esto puede producir mientras a los búlgaros se les piden sacrificios para un objetivo al que parecen renunciar quienes ya lo han alcanzado? -Son veintisiete países contándonos a nosotros. Aunque haya uno o dos que tengan dudas, creo que el resto compensa ampliamente. No sé si esto no son también maniobras políticas de consumo interno. No creo que nadie desee de verdad que esto no se complete, que esta unión no pase de ser más que algo comercial. -El apoyo a EE. UU. en Irak ha pesado como una losa sobre muchos gobiernos europeos. No parece ser el caso en Bulgaria. ¿Han comprendido los búlgaros mejor que otros el por qué de su presencia en Irak? -Supongo que el ciudadano lee, se entera. Para cualquier Gobierno es una enorme responsabilidad tener tropas en lugares de riesgo. Hemos tenido once víctimas, que aunque fueran sólo una, ya sería demasiado. El mandato está concluyendo, se está intentando consolidar el Gobierno iraquí y supongo que los demás países, como nosotros a final de año, irán marchándose. -Tras la guerra se supo que no hay armas de destrucción masiva. ¿Se ha sentido engañado por las informaciones que decían lo contrario? -No. Nosotros no fuimos porque hubiera armas. Fuimos porque intentamos hasta el final, en el Consejo de Seguridad de la ONU, conseguir una segunda resolución. Si después se ha visto que no había esas armas, corresponde a los Estados Unidos explicarse. ¿Qué papel jugará como primer ministro en las elecciones legislativas del próximo 25 de junio? -Apoyar a nuestro partido y por supuesto también a los dos socios de nuestra coalición de gobierno. -A pesar de no haber querido una coalición electoral con su partido... -Eso es una prerrogativa de cada partido. Los tres son formaciones liberales, tenemos una coalición gubernamental que funciona perfectamente y no es nada artificial o contra natura. Yo creo que cada uno tiene sus votantes fijos y una periferia de gente que podría votar. Las tres manchas, en total, son más grandes que si estuviésemos todos en una. ¿Teme que le acuse alguien de falta de valor por no poner su nombre en ninguna lista electoral? -Seguro que habrá quien lo haga. Pero eso es cuestión de mi propia decisión y convicción. Yo lo veo táctica-