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ABC LUNES 25 4 2005 Nacional 35 La cabecera del Tajo no tiene recursos para satisfacer a Murcia y Castilla- La Mancha Da lo justo para atender al caudal ecológico, a la cuenca del Segura y a las Tablas de Daimiel M. BUITRAGO MURCIA. Las cuentas no salen. Los embalses de la cabecera del Tajo que forman el Sistema de Entrepeñas y Buendía tienen un nivel anual de aportaciones que apenas da para mantener la reserva de 240 hectómetros cúbicos y el máximo anual trasvasable al Segura de 600 hectómetros. La entrada de agua en estos megaembalses- -capaces de almacenar más de 2.400 hectómetros cúbicos- -va en descenso, aunque técnicamente no se pueda hablar todavía de regresión, puesto que su régimen está sujeto a los ciclos pluviométricos. Si a sus ajustadas reservas- -que ahora están al límite para garantizar el caudal ecológico y las demandas del alto Tajo, así como para trasvasar al Segura y a las Tablas de Daimiel- -se suman las reinvindicaciones de Castilla- La Mancha para derivar aguas a la llanura manchega y para atender sus nuevas necesidades, está claro que no hay recursos hídricos suficientes para todos. Al día de hoy, Entrepeñas y Buendía almacenan unos 650 hectómetros cúbicos, en uno de los peores años hidrológicos; y si no se recuperan, los próximos desembalses al Segura tendrán que pasar probablemente por la decisión del Consejo de Ministros. En los 25 años de funcionamiento del trasvase Tajo- Segura, sólo en el ejercicio 2000- 2001 se consiguió trasvasar el máximo de 600 hectómetros que autoriza la ley. En el resto de años, según las series históricas, sólo en siete ocasiones las aportaciones en ambos embalses han sido superiores a los 1.000 hectómetros cúbicos. Esto permite establecer una media máxima de 602 hectómetros cúbicos y una media mínima de 397 hectómetros, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Tajo. Se aprecian además unos altibajos pronunciados acordes con los ciclos lluviosos. Los periodos más abundantes de los últimos 25 años se han producido entre 1983 y 1988; entre 1995 y 1998 y puntualmente en el año 2000. Con este escenario, llama la atención el debate sobre el futuro de los desembalses del Tajo al Segura, y los equilibrios del Ministerio para satisfacer a las comunidades de Murcia y de Castilla- La Mancha, ya que se ha pasado de puntillas sobre la evolución de las aportaciones de agua en la cabecera. El desnivel del agua ya es prácticamente crónico en Entrepeñas y Buendía J. GARCÍA El Segura va en picado y recibe 250 hectómetros cúbicos menos cada año Si la cabecera del Tajo está al límite, la cuenca del Segura empeora en la UVI. En los últimos 25 años la media de aportaciones ha bajado en 250 hectómetros cúbicos anuales, según datos de la Confederación Hidrográfica del Segura. Un volumen enorme de agua que está pasando factura al déficit estructural de la cuenca. La bajada brutal de las aportaciones se produjo en el año hidrológico 1979 80, que técnicamente hay que achacarla al empeoramiento del régimen de lluvias en el sureste español. Esta evolución negativa coincidió en el tiempo con la llegada de las primeras aguas del Trasvase Tajo- Segura, que contribuyeron a paliar la acuciante escasez. La maltrecha situación de la cuenca del Segura hace que la media de aportaciones de los últimos 25 años sea tan sólo de 320 hectómetros cúbicos; cuando la media de los 50 años anteriores alcanzaba los 575. Según las series que maneja la Confederación Hidrográfica, la media histórica desde el año 1930 a la actualidad ha sido de 489 hectómetros anuales, aunque lo que cuenta son los 320 de ahora. Cambio climático El secretario general para la Biodiversidad y el Territorio del Ministerio de Medio Ambiente, Antonio Serrano, afirma que el cambio climático afecta a la disminución de caudales en todos los ríos. Esto es una realidad, y en el caso del Tajo hay una relativa reducción, según se vió en la última reunión de la Comisión de Explotación El presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, Fuentes Zorita, considera que numéricamente ha habido una disminución aparente de aportaciones aunque cree que no existe una serie suficiente de años para obtener conclusiones tajantes. Antonio León, de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla apunta que el descenso de aportaciones en el Tajo ha tenido su paralelismo con el Segura, si bien destaca que el elemento de distorsión son los ciclos secos y húmedos, así como los sistema de medida de los caudales, antes y ahora.