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ABC LUNES 25 4 2005 Nacional 29 El Chino y su novia celebraron una fiesta familiar ocho días después del 11- M La mujer relata la irregular vida de Ahmidan un mes antes de la matanza b El mismo 11 de marzo, cuando llegó a casa por la noche, el terrorista habló del atentado con su hijo y le indicó que los de ETA se han pasado N. C. MADRID. Jamal Ahmidan, El Chino considerado el cerebro del 11- M y uno de los suicidas de Leganés, llevó una vida muy irregular durante el mes anterior a la matanza. Así lo relata su compañera sentimental, la testigo protegido S 20- 04- R 22, en la declaración prestada el 27 de marzo ante el juez de la Audiencia Nacional Juan Del Olmo. En esa fecha, la mujer no tenía noticias de Jamal- -con quien tiene un hijo- -desde el día 19, y tampoco podía imaginar que no volvería a verle y que su pareja se inmolaría una semana más tarde con otros seis islamistas radicales en Leganés. La noche del 10 al 11 de marzo, El Chino no durmió en casa. A las doce y media de la mañana de la matanza, llamó a su novia para preguntarle cómo estaban ella y el niño pero no se verían hasta por la noche. Fue entonces cuando el terrorista le indicó a su hijo que los de ETA se han pasado El 17 de marzo, cuando Jamal regresó de una de sus ausencias, la testigo le pidió explicaciones. Él le dijo que necesitaba unos días de soledad, de estar tranquilo, porque después de lo que había pasado y que habían muerto tantas personas, y se empezaba a escuchar que se trataba de grupos musulmanes, se sentía mal y necesitaba esa tranquilidad mente, rezar en casa. La testigo relató que El Chino viajaba mucho. Entre otros viajes, uno los días 27, 28 y 29 de febrero fechas que coinciden con su estancia en Asturias para comprar el explosivo A mediados de marzo cambió de móvil, pero también le pareció normal, pues solía hacerlo periódicamente. Un detalle que en los últimos tiem- pos sí le llamó la atención fueron las manos de su pareja: Siempre ha tenido las manos muy suaves- -relató al juez la testigo- y últimamente las tenía agrietadas y ásperas (no la palma de las manos sino la parte superior y, además, de ambas manos) con rastros de sustancia blanquecina (como de pintura) y le pidió una crema de manos Jamal Ahmidan, El Chino De Morata al piso de los chicos Dos días después, el 19 de marzo, estuvieron juntos en una fiesta familiar celebrada en la finca de Morata de Tajuña lugar donde los miembros de la célula confeccionaron las mochilas- bomba Sería la última vez que le viera. El Chino no volvió a casa a dormir esa noche. Llamó por teléfono a la testigo el día 20 para decirle que estaba en el piso de los chicos -de los que habló a su novia tiempo antes y que ella identificaba con amigos magrebíes- -pero se negó a revelarle la ubicación de esa vivienda. El 23 de marzo volvieron a hablar por teléfono: él le dijo que si quería decirle algo, debía hacerlo a través de su hermano Moustapha Ahmidan. Un día antes, la testigo tuvo que prepararle una bolsa con ropa. El Chino estaba ya escondido en Leganés ante el acoso policial. Pese a todas las ausencias de Ahmidan, su compañera declaró no haber detectado cambios significativos en su comportamiento, ni siquiera en el religioso. Como ejemplo, puso que ella fuma tabaco y que el hijo de ambos va a una escuela católica. La mujer nunca le vio ir a la mezquita y sólo ocasional-