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ABC LUNES 25 4 2005 El Papado de Benedicto XVI EN LA PLAZA DE SAN PEDRO 21 Una madre alimenta a su bebé durante la ceremonia pase Ratzinger nos lanzamos a sus brazos, y sacáis una foto de portada Al final, con buen criterio, no se atrevieron, a pesar de que Benedicto XVI pasó a escasos metros de las sorelli Es mucho más cercano de lo que la gente dice, sólo hay que ver cómo nos ha sonreído y saludado apuntó la hermana Giulia. Las autoridades romanas crearon un pasillo de seguridad en forma de espiral por el que, al final de la ceremonia, un descapotable llevó a Benedicto XVI al encuentro con los fieles. Portando ya el palio y el anillo del Pescador, el nuevo Papa saludó a los presentes con un gesto que, en apenas cinco días de pontificado, se ha convertido en una señal característica: las dos manos alzadas al cielo, y unidas junto al pecho a modo de abrazo a quienes constantemente le aclamaban como ¡Bene- Un miembro de la Guardia Suiza durante la misa de entronización detto! La imposibilidad de asegurar la protección del Pontífice hizo que el trayecto realizado por el papamóvil se redujera a un recorrido por el interior de la plaza, sin llegar a rebasar el límite que separa el Vaticano de la Ciudad Eterna. Nunca hay que perder la esperanza señala desde la certeza Gloria, romana que ya ha vivido cinco pontificados, de Juan XXIII a Benedicto XVI y a quien le parece que a este Papa le falta el impulso de masas de Juan Pablo II En todo caso, la respuesta de los fieles fue apasionada. Desde el fondo de la Via della Conziliazione, muchos se quejaron ante la imposibilidad de acercarse al nuevo Papa. Por el contrario, en el centro de la plaza el ambiente era espectacular, aunque en la memoria quedarán para siempre pequeñas imágenes, como la de un sacerdote confesando, en mitad de la celebración, a un apesadumbrado visitante canadiense; cuatro seminaristas de Sierra Leona haciendo sonar sus guitarras y yembés el silencio, sólo roto por las cerradas ovaciones al Papa y el sonido de los helicópteros que sobrevolaron el Vaticano; o los rostros sonrientes de varios niños (Pasa a la página siguiente) La mayor parte de los aplausos, estribillos y vivas sonaban con acento latino, porque los alemanes no gritan lo mismo