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ABC LUNES 25 4 2005 11 la santidad de su predecesor: Los santos de todos los tiempos, sus amigos, sus hermanos en la fe, lo habrán acompañado hasta la gloria de Dios. Sabíamos que se esperaba su llegada. Ahora sabemos que está entre los suyos, que está verdaderamente en su casa Era una proclamación de santidad a la que el pueblo se sumó con un gran aplauso. ¡La Iglesia está viva! ¡La Iglesia es joven! repitió en medio de un entusiasmo general que se desbordaba ante frases sencillas pero llenas de significado como queridos amigos, en este momento no necesito presentar un programa de gobierno pues ya lo adelantó en su primer mensaje a los cardenales en la Capilla Sixtina. Mi verdadero programa de gobierno- -continuó- -es no hacer mi voluntad y no seguir mis propias ideas, sino ponerme a la escucha, con toda la Iglesia, de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme guiar por Él Había desarmado a todos, pues en ese momento, además El palio de lana simboliza los cuidados del buen pastor, que ofrece su vida por las ovejas en lugar de oprimirlas como las ideologías de poder, que justifican la destrucción de lo que consideran opuesto al progreso de los fieles, aplaudían también los líderes de otras religiones y las delegaciones gubernamentales. Doce fieles como pueblo de Dios en lugar de 150 cardenales El simbólico rito de la obediencia al nuevo Papa, en que todos los cardenales pasaban a arrodillarse y besar su anillo, fue protagonizado ayer por doce personas en representación de la comunidad de los fieles, una innovación litúrgica con sabor a los primeros tiempos del cristianismo. Junto con tres cardenales- -incluido el chileno Medina Estévez- -y un obispo, se acercaron a besar el anillo del Pescador un párroco europeo, un diácono africano, un carmelita español, y una religiosa benedictina. A continuación lo besaron dos esposos coreanos, una chica de Sri Lanka y un muchacho de la República Democrática del Congo. Representaban los cinco continentes y todas las situaciones del pueblo de Dios. Fue una lástima que la coincidencia con la Pesach judía y el Domingo de Ramos ortodoxo impidiesen venir al rabino de Roma y al Patriarca Ecuménico de Constantinopla. En cambio asistió, por primera vez, un jefe de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams. Buen pastor El intelecto ordenado del profesor Ratzinger, que apasionaba a sus alumnos en tres universidades, le llevó a explicar el significado del palio- -la estola de lana blanca- -y del anillo del Pescador, en una liturgia con sabor de antigüedad. Antes de iniciar la misa, Benedicto XVI había bajado a la tumba de Pedro de Betsaida para pedir su ayuda. Ahora pronunciaba su homilía precisamente en el lugar donde Pedro fue martirizado, el antiguo circo de Nerón, del que queda como único testigo de piedra el obelisco egipcio que hoy adorna el centro de la plaza de San Pedro. El palio de lana- -que no era de tipo collar como los últimos papas sino de tipo estola como se llevaba hace mil años, antes del cisma de Oriente- simboliza los cuidados del buen pastor, que ofrece su vida por las ovejas en lugar de oprimirlas como las ideologías de poder, que justifican la destrucción de lo que consideran opuesto al progreso En cambio, el Dios que se hizo Cordero, nos dice que al mundo lo salva el Crucificado, y no los crucificadores Amar significa dar la vida, y Benedicto XVI suplicaba rezad por mí, para que yo aprenda siempre a amar más al Señor. Rezad por mí para que sepa amar a la Iglesia y a cada uno de vosotros. Rezad por mí, pastor, para que yo no huya, por miedo, delante de los lobos Era un continuo crescendo de súplicas y de aplausos que unían palabras y corazones en el primer gran abrazo del Papa con su pueblo. Aunque era una multitud, que se desbordaba por las grandes plazas de Roma ante pantallas de vídeo, el Papa les hablaba a título individual pues cada uno de nosotros es fruto de un pensamiento de Dios Benedicto XVI reiteró su ferviente deseo de convertirse en servidor de la unidad de los cristianos y de confirmar la fe de los jóvenes, a quienes exhortó, parafraseando a Juan Pablo II: Queridos jóvenes, ¡no tengáis miedo a Cristo! pues no quita nada y lo da todo Les invitaba a seguir a Cristo como Pedro de Betsaida, el Pescador de Galilea, que ayer hablaba con acento alemán en una versión dulce. La de Baviera, no la de Prusia.