Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 25 4 2005 Opinión 7 Madrid o Vitoria, ni los sagrados intereses de la realidad política nacional. Casi lo mismo que el Partido Popular, cuya valerosa defensa de la libertad o su dignidad democrática en tiempos de suma dificultad no deberían impedir ahora ni un correcto entendimiento sobre una realidad vasca que aspira a profundizar en su autogobierno, ni una buena disposición similar a la que tuvo Josep Piqué en Cataluña si de lo que se trata es de reformar el estatuto de Gernika, eso sí, siempre desde la legalidad y el consenso democrático. Sin embargo, tampoco da la sensación en este caso de que el Partido Popular vaya a interpretar correctamente la instantánea social ofrecida por las urnas vascas, ya que es bien probable que la acción electoral general lleve a sus responsables nacionales a diseñar una estrategia de erosión del Gobierno de Rodríguez Zapatero, aprovechando cualquier mínima posibilidad de entendimiento entre los nacionalistas y los socialistas vascos para criticar con dureza lo que se va a presentar como una cesión indigna. Algo que, sin duda, dará sus réditos electorales al Partido Popular en el ámbito nacional, pero que dejará a los populares vascos en su tierra con la única estrategia de los lamentos jeremíacos y con una posición de soledad absoluta que no sirve realmente de nada. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EL FANTASMA DE LA LIBERTAD L rechazar a Napoleón en Madrid al grito de ¡Vivan las caenas! los españoles pedaleaban contra el progreso, modernizaban el surrealismo político español y, muchos años más tarde, daban entrada a una película de Luis Buñuel plena de simbolismos: El fantasma de la libertad. Ciclista disparatado tras el trance napoleónico, este país se debatió durante casi doscientos años entre la inercia de la desesperanza y su gusto por la decadencia. Carlismos, legitimismos, espadones, curas, banqueros, pícaros oportunistas y prestigiosos idiotas de nuestras elites se enlodaron durante decenios jugando peligrosamente a los dados con un país cuya paciencia no merecía que tal patulea de pésimos ciclistas tiraJJ. ARMAS ran del pelotón cuesta MARCELO arriba para sacarlo de la ruina. Estoy por asegurar que hubo un tiempo, que no fue mejor, que la mayoría de los españoles dejaron de creer en su libertad, un fantasma angelical que habíamos imaginado como el salvador de nuestros males históricos. La II República Española fue el último reducto de nuestros sueños, abandonados por nuestras clases dirigentes, ayunas de Ilustración, para caer en un ostracismo rural y oscurantista, lejos de Europa y del mundo (porque Europa es el mundo, como dice Cernuda) Con matices todo fue así: ilusión y desesperanza. Hasta que murió biológicamente la dictadura franquista y apareció, de nuevo, el fantástico fantasma de la libertad. Hubo entonces ciclistas iluminados que pensaron que era el momento histórico de su gran tour y su cielo patriótico. Primero Garaikoetxea; después, Ardanza (bastante menos, con Arzalluz calentándole la nuca: así le fue) y finalmente, Ibarretxe, místico ciclista que pedalea tras la gloria de la patria, se echaron a la carretera con sus mantas ignacianas al hombro: mitad monjes, mitad gudaris. Ibarretxe no pedaleaba en soledad sobre su bicicleta, acuciado por la pesadilla del Ulster o el espejismo de Quebec. Todos los días, en la mañana o en la tarde, siempre le acompañaron y acompañan dos ciclistas carlistones, acordes con sus sueños iluminados: uno de campanario, el obispo Setién, y el otro trotskoide, Ramón Zallo, a quienes los informados atribuyen la redacción final del plan rechazado en las urnas vascas por 140. 000 votos de abstención nacionalista y la mitad de los vascos. Quienes interpretamos el plan como un órdago a nuestro Estado de Derecho, a las libertades y la democracia crecientes, nos angustiamos ante el intento de desmerengar España por parte de carlistones enmascarados de nacionalistas y egoístas insaciables que carnavalean su voracidad vestiditos de patriotas. No echo de menos a Napoleón, a estas alturas de ETA y Al Qaeda, pero veo que el espectáculo buñuelesco se repite con el obispo Setién, el ideólogo Zallo y el iluminado de Ibarretxe gritando delante del supuesto altar de la gloria: ¡Vivan las caenas! A estrategia que plantee el lendakari, pero no hay duda de que también actuarán en consecuencia con la estrategia global de un gobierno Zapatero especialmente condicionado por la inestabilidad estable del Gobierno de Cataluña y hasta por los necesarios respaldos en el Congreso y en el gobierno del Estado. En otras palabras, va ser muy difícil que los socialistas vascos hagan caso con fidelidad y exactitud a ese mensaje centrista enviado desde la realidad social vasca, ya que no lo parece aceptar ni la aritmética parlamentaria en Afortunadamente, la crudeza de la vida política vasca ya ha restado importancia a la interpretación que hagan Madrazo y sus correligionarios. Más aún, ese tuti fruti ideológico que ha sido el santo y seña de Madrazo para justificar su placentera estancia en el gobierno tripartito ya no vale en el intercambio de votos y escaños ni un gramo de turrón con ajonjolí. Sin embargo, bromas aparte, lo que ya se hace evidente es que hoy por hoy ni el lendakari ni los partidos políticos van a hacer demasiado caso a esa fotografía de una realidad social vasca que ya ha demostrado no creer en los proyectos de convivencia divergentes, en los escenarios de ruptura y en los gobiernos que no integran las diferentes sensibilidades del país. Un grave error de apreciación por parte de todos, en fin, cuya consecuencia supondrá tanto la consagración de la izquierda abertzale como árbitro supremo, como el estancamiento y la crispación de una sociedad que aspira a la modernidad civilizada. PALABRAS CRUZADAS DEPORTE ¿Deben entrar las nuevas tecnologías en el fútbol? LA TORTUGA, AQUILES Y EL AMA DE LLAVES DE REBECA CAMPANILLA DE PLATA CON BADAJO DE ORO UXEMBURGO quiere que dos jugadores del Madrid salgan al campo llevando en la oreja un pinganillo de silicona para recibir sus instrucciones. ¿Es esto progreso para el fútbol? Sí. Primero, porque, según se está poniendo el fútbol, siempre será mejor llevar un pinganillo que una azucena- campanilla de plata con su badajo de oro dice la copla- Y, luego, porque, eliminados los ultras, impedir que griten los entrenadores es lo que falta para preservar ese silencio de los campos que Juan Ramón evocaba en un verso rechoncho como Leire Pajín: ¡Esos silencios hondos, lleIGNACIO RUIZ nos de tantas voces! ¿Voces? Del direcQUINTANO tor del Prado, Zugaza, se cuenta que, para defenderse con los idiomas, lleva un pinganillo en la oreja, y al lado, un enano con don de lenguas que le hace la traducción simultánea de lo que chacharean los cursis en los corrillos de las artes plásticas. Hombre, pues un pinganillo y un enano para cada culé sería la manera más popular de poner en marcha el Plan Francófono de Cataluña diseñado por el avi del Barça, Maragall, aunque a Villar habría que darle también un ejemplar de Astérix Por cierto, detrás del Bernardino que soltaron el sábado en el Bernabéu dispuesto a sedar arbitralmente al Madrid, ¿qué había? ¿Enano o pinganillo? E STE final de Liga es una de Hitchcock. Anoche soñé que había vuelto Vanderlei rumiaba ayer Rijkaard como si fuera Laurence Olivier en Rebeca Claro que si confundimos a Vanderlei Luxemburgo con Manderlay, la mansión de Maxim De Winter, habría que buscarle un ama de llaves adecuada: y ése sería Figo, el futbolista enfurruñado (con lo que cobra, el hombre, y con la mujer tan... simpática que tiene) Un final de Liga de fábula: Rijkaard se conformaría con ser la tortuga, siempre y cuando el hichcockiano Vanderlei se pareciera a Aquiles; pero el entrenador OTI R. del Real Madrid cree que ha encontrado MARCHANTE un buen remedio para la fragilidad de su tendón: ponerle un pinganillo a sus estrellas y radiarles el partido. Tal y como están de dispersos los galácticos entre las campañas publicitarias y la dolce vita lo más que puede hacer Vanderlei a través del pinganillo con ellos es animarlos a ensuciar la camiseta (ese blanco delator del uniforme del Madrid) En Can Barça, con la camiseta de Puyol al final de los partidos el druida hace una infusión y se la da a beber a los demás como la pócima de Astérix... Pero, ¿cuál era la pregunta? ¿El pinganillo? ¿y quién va a entender lo que dicen Vanderlei o Rijkaard por un pinganillo? L ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje en la página web www. abc. es eldebate