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6 Opinión LUNES 25 4 2005 ABC VADE MECUM TRIBUNA ABIERTA ENRIQUE PORTOCARRERO DIRECTOR DEL CÍRCULO DE EMPRESARIOS VASCOS HOMOSEXUALIDAD: YO TENÍA RAZÓN mí me parece increíble que un grupo tan minoritario de personas, como esos que abanderan los colectivos de militancia homosexual, impongan sus criterios a la inmensa mayoría de la sociedad. Ni podía hablarse de discriminación por razón de sexo pues la homosexualidad no se trata de un nuevo sexo; ni mucho menos de demanda social, ya que la nueva y absurda regulación del matrimonio es algo que casi nadie pedía. El Partido Socialista quedó atrapado, como en tantas otras cosas, en un discurso político que estaba pensado para movilizar al griterío, pero no para gobernar. Las consecuencias que esta modificación legislativa va a tener en la sociedad pueden ser incalculables, sobre todo para la credibilidad de Zapatero. Ninguna persona sensata, sean cuales sean sus creencias, puede aceptar una barbaridad de este calibre. Perdonen la inmodesJORGE TRIAS tia por el título de esta coSAGNIER lumna, pero en la VI legislatura (1996- 2000) yo era diputado del Partido Popular y portavoz de esa formación en la Comisión Constitucional y propuse una medida legislativa para paliar las situaciones injustas que se producían en determinadas uniones de hecho, homo o heterosexuales. Recuerdo que, entre otros, utilicé el antecedente legislativo del derecho francés y concretamente la propuesta socialista del denominado Contrato de Unión Civil Recabé la opinión de todos los grupos militantes y hablé con muchas personas que vivían en esa situación. Llegamos a la conclusión, apoyada sin reservas por Aznar y por todo el grupo popular, a excepción de la inefable Villalobos, de que esa era una buena solución. Socialistas y comunistas- -la Esquerra prácticamente no existía entonces- -se opusieron por motivos políticos. Exactamente igual que los grupos militantes de homosexuales. Por nada más. Lo de los derechos, y el intento de remediar situaciones injustas y discriminatorias, les importaba muy poco. Mejor dicho: les importaba un bledo. De lo que se trataba era de visualizar que los populares éramos homófobos y el proyecto, una solución liberal y aceptable para toda la sociedad, creyente y no creyente, naufragó. Cuando el PP obtuvo la mayoría absoluta- -yo ya no era diputado- -cometió el error de aparcar la cuestión. Y ahora los socialistas han perpetrado este solemne disparate jurídico, moral y social. Diga lo que diga la vicepresidenta, los cristianos, cualquiera que sea su confesión, y los judíos, si son creyentes, no sólo pueden sino que deben negarse a celebrar este tipo de bodas esperpénticas por motivos de conciencia. En el caso de los católicos esa negativa es obligada y viene determinada por la Nota Doctrinal sobre las cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida pública firmada por el entonces cardenal Ratzinger y aprobada por Juan Pablo II el 24 de noviembre de 2002. Los católicos socialistas deberían repasar esa Nota. A LA FOTOGRAFÍA VASCA Va ser muy difícil que los socialistas vascos hagan caso con fidelidad a ese mensaje centrista enviado desde la realidad social vasca, ya que no lo parece aceptar ni la aritmética parlamentaria en Madrid o Vitoria, ni los sagrados intereses de la realidad política nacional cada cual le puede gustar más o menos el retrato ofrecido por las urnas, pero la verdad es que la fotografía que nos ofrecieron las elecciones autonómicas del País Vasco la semana pasada dibuja con toda nitidez una sociedad plural pero desvertebrada, de simple mayoría nacionalista, en una grandísima parte conservadora y moderada, de indudable predilección por los gobiernos transversales y, por supuesto, casi en su generalidad deseosa de un marco de convivencia sin violencia, de un escenario de estabilidad política y de un definitivo encaje político de la realidad vasca en España alcanzado por consenso. Eso sí, tampoco se puede ocultar que en la instantánea sociológica de la realidad vasca sigue apareciendo un amplio grupo de poco más de ciento cincuenta mil votantes, cuya negativa explícita a la condena de la violencia de ETA refleja no sólo una indudable vileza ideológica, sino también la existencia en el País Vasco de una tara democrática y de una cierta incapacidad social y política para inculcar y hacer valer los valores de la libertad, la tolerancia y el respeto. Obviamente- -y pasa lo mismo con la costumbre de muchos fotógrafos y espectadores que pueden subjetivamente alterar el positivado de la fotografía o simplemente ver en ella algo que no ven todos- -los partidos políticos ya se han apresurado a realizar sus particulares lecturas, ignorando voluntariamente en la mayoría de los casos el mensaje social que está implícito en A esa instantánea social vasca. De hecho, empezando por el propio lendakari, parece como si su complejo de Moisés en pos de la tierra prometida le impidiera comprender tanto que las elecciones no han respaldado esa apelación plebiscitaria en favor de su plan soberanista, como que la mayoría de los vascos no desea otra cosa que el fin de los frentismos y la vuelta al entendimiento entre sensibilidades diferentes. Así, en esa línea de empecinamiento, no sorprende ni que el lendakari persevere en la estrategia de un gobierno tripartito ya fracasado, ni tampoco que se muestre contumaz a la hora de proseguir su peculiar construcción de un país sólo para nacionalistas. Al fin y al cabo, es seguro que en su examen de la fotografía social vasca tras las elecciones de la semana pasada ha pesado más la visión parcial y el pesar por un electorado radical insensible a su proyecto, que la mirada racional a los contornos claramente centristas de la mayoría social vasca, sea ésta nacionalista o no. Más especial es el análisis fotográfico que están haciendo los socialistas vascos, ya que el sentido de su mirada dependerá de los avatares políticos que se desarrollen en ese difícil tablero de la futura cohesión territorial española, donde está por ver en qué quedan los procesos de reforma estatutaria y las negociaciones sobre la financiación autonómica. Como es natural, los socialistas vascos darán la respuesta oportuna a la -Iniciaremos el robo de más dinamita cuando Zapatero empiece a decir que no encuentra motivos para ilegalizarnos. Tenemos cincuenta y nueve segundos.