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90 DOMINGO 24 4 2005 ABC Deportes El Real Madrid se deja el alma para remontar y se mantiene vivo en la Liga Riquelme adelantó al Villarreal con un penalti que no fue y el árbitro expulsó a Samuel por dos amarillas y a Zidane y Álvarez por agredirse REAL MADRID VILLRREAL 2 1 su empalagoso fútbol. Como le salió bien en los últimos partidos, Luxemburgo repitió el dibujo táctico. Y todo lo que ello lleva consigo. A saber. Volvió a renunciar al juego ofensivo por las bandas- -las deja para los laterales o para los centros de Beckham- jugó sin un canalizador específico- -Borja es de corte más defensivo- -y volvió a alejar a Raúl del área rival, con lo que ello lleva consigo. Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Salgado, Pavón, Samuel, Roberto Carlos; Beckham, Borja (Guti, m. 68) Raúl, Zidane; Owen (Figo, m 76) y Ronaldo (Helguera, m 76) Villarreal (4- 4- 2) Reina; Armando Sá, Gonzalo, Quique Álvarez, Arruabarena; Riquelme, Senna, Josico (Font, m. 86) Sorín; José Marí y Forlán (Figueroa, m. 72) Árbitro González Vázquez. Amarilla a Sorín, Arruabarena, Riquelme, Salgado, Beckham y Samuel (2) expulsado (m. 72) En la prolongación, rojas a Zidane y Quique Álvarez. Goles 0- 1, m. 37: Riquelme, de penalti. 1- 1. m. 69: Ronaldo. 2- 1. m: 74: Salgado. Primera parte de color amarillo Esta vez no marcó dos goles en el primer cuarto de hora, como ante el Barcelona, y lo pasó bastante peor que entonces. Corrió detrás del balón como un equipo menor y solo a base de arreones disfrazados de fulminantes contras fue capaz de llevar cierto peligro a la puerta de Reina. Eso fue cuando se cumplía la primera media hora. Primero, con un despeje contra su propia puerta de Quique Álvarez, e inmediatamente después, con un remate cruzado de Beckham, tras un precioso pase a lo Laudrup de Ronaldo. Hasta entonces, nada de nada. El balón en poder de los amarillos que guiados por ese lazarillo llamado Riquelme le fueron dando vueltas al partido hasta que se encontraron con un regalo arbitral. No derribó Pavón a Forlán, pero el colegiado quiso dar la enésima prueba del pésimo estado de salud del arbitraje español y se inventó la máxima pena. Riquelme no falló. No tuvo más obligación el Madrid, a la vuelta del descanso, que adelantar ENRIQUE ORTEGO MADRID. Este Real Madrid tiene siete vidas y se agarra a sus posibilidades de ser campeón con toda el alma. Con poco juego, pero con una fe, eficacia y profesionalidad que le permiten seguir ganando y mantener al Barcelona en vilo. Ayer, ante un Villarreal que se adelantó gracias a un error arbitral y que, posiblemente, jugara mejor al fútbol, remontó en la segunda parte gracias a ese corazón irreductible, incluso cuando se acababa de quedar con diez por expulsión de Samuel (m. 72) Así es este Madrid que todavía sueña con que el Barcelona se descalabre un sábado o domingo de estos. Cuando más complicado lo tiene, hace un juego de magia o saca un golpe de pasión. El truco corrió, esta vez, a cargo de Zidane en la jugada que propició el empate de Ronaldo y el latido fue cosa de Salgado con el remate más propio de un delantero que supuso la victoria. Ahí desapareció el Villarreal. Luxemburgo reestructuró su diezmado equipo sobre la marcha y salvo una parada de Casillas (m. 88) mantuvo el control del partido bastante más de lo que lo había tenido hasta ponerse por delante. Decidida y definitivamente el Real Madrid juega ya al contragolpe. En casa y fuera. Le es indiferente como se apellide el rival. Cede el balón y los espacios para intentar sorprender al enemigo a la contra. Y no iba a ser menos ayer, cuando el rival era uno de esos equipos que gusta de tener el balón, de tocar en corto y amasar la posesión hasta matar o aburrir al contrario con Salgado media en la gresca Zidane- Quique Álvarez que acabó con la expulsión de ambos posiciones, ganar terreno, buscar el dominio de la situación y meterle una velocidad más a su juego. Con el ritmo de la primera parte tenía escasas posibilidades de remontar. El Villarreal dudó por momentos de su identidad y cedió unos metros que le alejaron demasiado de Casillas. Samuel tuvo el empate en su cabeza en un maravilloso centro de Beckham, pero Forlán también tuvo la sentencia, aunque Riquelme, tan pulcro él con el balón en los pies, le dio un pase nefasto cuando estaba mano a mano con Casillas. Tardó mucho Luxemburgo en mover su banquillo. Era evidente que a su equipo le faltaba un faro en el medio campo. Un hombre capaz de canalizar el juego, de asegurar el balón y jugarlo con sentido. Hasta el minuto 68 no entró Guti y el equipo lo celebró con el empate. Zidane, desaparecido hasta entonces, echó mano de la magia perdida y todo lo que pasó después ya está contado. Parecía imposible, pero se hizo realidad. El Madrid remontó y la Liga sigue viva. EN EL PALCO RAFAEL MARICHALAR ción del poderío que el fútbol ejerce sobre las masas. No cabe más. Por eso, también, el director de comunicación del Madrid. Antonio García Ferreras, se ajustó a la petición en estos términos: El esfuerzo y el coraje de los jugadores han llevado al Madrid a hacer lo imposible Cabe añadir que así, también, el equipo de Luxemburgo sigue en la brecha. En tanto, el director general deportivo y vicepresidente, Emilio Butragueño, señaló que ha sido noche de Copa de Europa Y antes, al términar la primera parte, los comentarios giraron sobre un penalti que a todos les pareció que no no lo fue Por ejemplo, el gran pintor que es Eduardo Arroyo, madridista desde luego, decía que espero que el Madrid gane. Pero hasta ahora el árbitro ha falseado el resultado Para Sacchi, no hubo penalti pero, finalmente hemos ganado y muy bien Enrique Múgica, defensor del Pueblo, no estaba de acuerdo con la decisión arbitral. Los únicos que vieron lo que no vieron otros fueron los dirigentes del Villarreal. Por ejemplo, su presidente Fernando Roig: Ha sido penalti El consejero delegado, José Manuel Llaneza, comentó que para mí lo fue, pero soy parte interesada y lógicamente mi opinión no coincide con la de nuestro rival Ferreras: El coraje de los jugadores hizo lo imposible MADRID. Raúl (capitán) creemos en vosotros. Ganar Así se podía leer en una pancarta muy grande situada en el fondo Sur del estadio Bernabéu. Y justamente los jugadores hicieron lo que les pedían. Y así, el Bernabéu se convirtió en una gran fiesta, demostra-