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ABC DOMINGO 24 4 2005 67 Desarticulada una red de expoliadores y falsificadores de obras de arte soñación de las voces en falsete de un teatro de títeres del Retiro madrileño Una mañana de verano del 59, paseando mi hija y yo... y que terminó en el Palacio Episcopal de don Vasco de Quiroga en Pátzcuaro, México, desde donde un amigo de nuestro caballero, Jacinto Batalla, respondía, consultado sobre estas cuitas de carácter y destino, con un escueto: El argumento se quedó parado y sobrevino la felicidad cuestión, la felicidad, sobre la que volvió a insistir nuestro caballero pero tomándole la palabra a Hegel: La Historia no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son ella párrafos en blanco Sobre el césped Ferlosio, el hidalgo, saltó también al terreno de juego rematando a la red magníficas jugadas de Huizinga Homo ludens y los patinadores ventajistas de El Jardín de las Delicias de El Bosco. Patinar, como casi todos los deportes, es una actividad placentera, un deporte anagónico hasta que caiga de por medio el competir, el ser el mejor el deporte agónico el del sacrificio, el del martirio del cuerpo propio, como el de esos veintidós muchachos- -decía Ferlosio- -que se autoinmolan todos los domingos en el ara sacrificial del balompié para ganar Y no iba por los galácticos. Porque nuestro caballero tiene entre otros dones ése casi divino de hablar de palabras mayores con las palabras más sencillas, eso sí, cuando quiere, o hablar de las cosas más sencillas con las palabras más mayores: Todo en don Quijote es imitación. Su aventura no es ética, es estética Carácter y destino, las dos claves de un discurso inusual, que casi hacía saltar las lágrimas de la fiel Demetria Chamorro, que a buen seguro habría inspirado alguna indómita canción a su hermano Chicho Sánchez Ferlosio, cantautor durrutiano, y hasta que habrían caído sobre la camisa azul de su padre Rafael, Rafael Sánchez Mazas. Un discurso que Doña Sofía se llevó dedicado, un discurso con los ojos puestos en esa hija que se fue, porque en tanto no se demuestre lo contrario, mientras no cambien los dioses nada ha cambiado Especial significado Callaron las palabra del caballero Sánchez Ferlosio, y la ministra Carmen Calvo tuvo a bien hablar de armas de destrucción masiva. La palabra es el alma de la escritura- -dijo- Pero la palabra, y abundantes ejemplos sobrecogen nuestro ánimo, pueden mentir, tergiversar, convertirse en arma poderosa al servicio de los fanáticos, en cachivaches estúpidos al servicio de los mediocres. La palabra es el alma de la razón. Ha de cuidarse, vigilarse, expresarse con la mayor precisión para que El Rey y el pequeño tuno, un momento para la ternura CHEMA BARROSO (Pasa a la página siguiente)