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66 DOMINGO 24 4 2005 ABC Cultura y espectáculos Rafael Sánchez Ferlosio recibe el aplauso de los Reyes, del presidente del Gobierno, la ministra de Cultura y el alcalde de Alcalá POOL El Rey elogia la palabra y el libre pensamiento de Sánchez Ferlosio en la entrega del Cervantes El colaborador de ABC recogió de manos de Don Juan Carlos el galardón del IV Centenario se vio subrayada ayer por la timidez del premiado, un gran escritor que buscó carácter y destino en el universo de Cervantes MANUEL DE LA FUENTE ALCALÁ DE HENARES. Con el debido respeto, pero se nos ha ido la semana haciendo el indio. Porque, como exploradores apaches, hemos seguido el rastro de las oxidadas herraduras de Rocinante de un lugar de La Mancha a otro lugar de La Mancha. Las huellas siempre eran frescas, pero hasta ayer no dimos con el ingenioso hidalgo, quien bajo el alias de Rafael Sánchez Ferlosio, conocido también como el industrioso caballero Alfanhuí o el Señor de las Riberas del Jarama (aunque jura y perjura por su dama que no ha de pisar dos veces el mismo río) recibía en la Universidad Cisneriana de Alcalá de Henares el premio Cervantes, galardón al que Ferlob La emoción propia del acto sio concurrió con las armas de su libertad intelectual, su sencillez, su bonhomía y ese saber decir y entender que tienen los que viven exiliados del mundo, del gobierno y sus monarquías, y hasta a veces parece que exiliados de sí mismos, como aquel terco barón rampante de Calvino. Don Juan Carlos y Doña Sofía presidieron el acto, al que también asistieron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; la ministra de Cultura, Carmen Calvo; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el alcalde de la villa alcalaína, Bartolomé Gonzalez; el director general del Libro, Rogelio Blanco; y el rector de la Universidad Complutense, Virgilio Zapatero. No faltaron tampoco, por supuesto, el director de la Real Academia, Víctor García de la Concha; César Antonio Molina, director del Instituto Cervantes, ni académicos como Carmen Iglesias y Luis Ángel Rojo. Entre los invitados, muchos nombres propios de la vida cultural española como Carmen Balcells, que acudió en silla de ruedas; escritores como Clara Janés, Jose María Guelben- zu, Arcadi Espada, Antonio Colinas, Antonio Martínez Sarrión, Javier Rioyo, y el editor y poeta Jesús Munárriz. Pompa y circunstancia La mañana comenzó con poca pompa (la Casa Real organiza estos actos con tanta elegancia como eficacia y sencillez) pero con bastante circunstancia, la de la cara del premiado, quebrada por la timidez y por la felicidad. Sánchez Ferlosio llegó con bastante antelación a la bella Universidad que fundara en 1499 el cardenal Cisneros. Por eso se hizo acompañar hasta la cátedra, desde la que apenas tres cuartos de hora después pronunciaría su discurso, para ensayar Es probable que el caballero Ferlo- El galardonado fue él y también su circunstancia: su rostro quebrado por la timidez y por la felicidad sio hubiese preferido salir a lomos de un rocín flaco (o de un taxi) pero allí estaba, con los quince folios de su parlamento, Carácter y destino bajo el brazo. El mismo hombre que recorre el barrio madrileño de la Prosperidad (donde también habitaron con sus versos y su vida Claudio Rodríguez y Gabriel Celaya) con su desvencijado traje claro y su corbata negra a media asta, negra de desconsuelo, de un desconsuelo, el de su hija, que ya dura veinte años. Un discurso intenso, repleto de personajes principalísimos (Aristóteles, Walter Benjamin, Nietzsche, Hegel, Velázquez, El Bosco, Machado- -cómo le recuerda nuestro hombre, como cuando decíamos, viste de paisano- Huizinga, Cervantes, evidentemente) pero también de la cultura popular como los personajes de los tebeos y sus historietas; los payasos de circo, las marionetas, Charlot, e incluso el pueblo siempre llano, nunca esdrújulo, que pedía, en la segunda parte del Quijote como decía el bachiller Carrasco, vengan más quijotadas Un discurso que comenzaba bajo la en-