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50 Los domingos DOMINGO 24 4 2005 ABC CUANDO EL PAPA NOS VISITÓ (Viene de la página anterior) Fui invitada a la investidura de doctores y, sinceramente, pensé que me iba a aburrir bastante. Mi sorpresa fue que el discurso del cardenal sobre Teología me resultaba comprensible. Entendía de qué me hablaba. Después participé en una reunión que mantuvo con una treintena de profesores y le pregunté cómo podía dar yo testimonio de Cristo en mis clases de Economía. En suma, qué tiene que ver el dinero con el ejemplo evangélico de la pobreza y de la expulsión de los mercaderes del templo. Me miró con ternura y me dijo que lo importante no es el concepto de poseer, sino el de poder compartir. Pero añadió que mi pregunta le había impactado y que tendría que reflexionar sobre ella, pensarlo más. Es una persona extraordinariamente humilde y respetuosa Ahora- -añade- -suelo enviarle por Navidad queso del Roncal envasado al vacío, para que no huela, y turrón. Él manda una cariñosa felicitación Murcia y la Vera Cruz La excelente sintonía que se estableció entre monseñor Ratzinger y la Universidad de Navarra, del Opus Dei, contribuyó aún más a la identificación de su figura con los llamados sectores conservadores de la Iglesia, si bien muchos consideran que Benedicto XVI ha recorrido una senda sin apriorismos desde las posturas más vanguardistas del Concilio Vaticano II a la posterior necesidad, impuesta por su cometido de prefecto para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) de poner coto a las interpretaciones materialistas de raíz marxista de la Teología de la Liberación. En el ámbito de la ortodoxia, el Papa aprecia por igual todas las sensibilidades cristianas según la opinión de José Luis Mendoza, presidente de la Universidad Católica de San Antonio, de Murcia. Mendoza tiene catorce hijos y pertenece al Camino Neocatecumenal (los kikos Ha conocido muy de cerca a Ratzinger, con motivo de la participación del prelado en el Congreso de Cristología organizado por esa Institución docente a finales de 2002. En esa visita, el cardenal celebró también una solemne eucaristía en Caravaca, como gran acto preliminar del año jubilar de la Vera Cruz. Fue además un momento clave de su trayectoria: Ratzinger estaba en Murcia cuando se hizo oficial su nombramiento como decano del Colegio Cardenalicio, como número dos del Vaticano. El relato de Mendoza arranca en el aeropuerto del Altet, en Alicante: Allí le esperábamos mi mujer y yo, con nuestro coche. Hubo todo menos solemnidad en su llegada. Venían sólo él y su secretario. Por el camino hablamos de monseñor Cañizares, al que tie- Ratzinger en Caravaca de la Cruz en 2002. A su derecha, el entonces vicepresidente del Gobierno murciano Antonio Gómez Fayrén ne mucho aprecio Llevó a Benedicto XVI esto no lo pueden decir muchos en el asiento del copiloto. Es humilde y entrañable- -comenta con convicción- pero a la vez profundo, firme y con discernimiento. Para mí, es el gran garante y valedor de la verdad revelada y el teólogo más importante de nuestro tiempo A mí me habló con valentía de que estamos en tiempos de seria purificación para la Iglesia Cuando se marchó, le obsequiamos con un icono muy bonito, de ébano y plata Antes del verano de 2004 tuvo ocasión de volver a verle, en Roma: Su despacho era de una austeridad espartana, porque él no maneja teorías, sino que las aplica a su forma de vivir LA VERDAD Su humildad es sobre todo intelectual: Me dijo- -cuenta una profesora- -que tenía que reflexionar más para responder a lo que yo le pregunté Con idéntica intensidad que Mendoza recuerda la eucaristía celebrada por Ratzinger en Caravaca el 1 de diciembre de 2002 Antonio Gómez Fayrén, quien era entonces vicepresidente del Gobierno murciano: Estaba de presidente en funciones, porque Valcárcel tuvo que viajar ese día. La homilía del cardenal fue muy oportuna, muy ad hoc. Explicó el significado histórico y religioso de la Vera Cruz. Supo adaptar todo su bagaje teológico para que lo entendiera el pueblo de Caravaca. Después, fue muy emotiva la comida que se celebró en un restaurante, con 300 ó 400 personas, y en la que me correspondió sentarme a su lado. Hizo unas reflexiones muy interesantes sobre Murcia y Andalucía, sobre cómo habían sido regiones pobres de las que habían salido emigrantes para levantar su país, Alemania, y cómo ahora se habían convertido en tierras de acogida de la inmigración. Me preguntó si se estaba produciendo una buena aceptación de esos inmigrantes Dos profecías cumplidas También dejó ver perfiles más terrenales: Confesó que, como buen bávaro, prefería antes una cerveza que un vino. Hablamos de una tipo Pilsen que nos sirvieron porque en su tierra la elaboran de modo parecido. Eso sí, se bebió sólo media Él me hizo una profecía a mí- -dice Gómez Fayrén con humor- y yo otra a él. Me habló de monseñor Ureña, nuestro obispo de Murcia entonces, y me comentó que por ser un excelente pastor y un gran gestor estaría llamado pronto a más altos designios. Y, en efecto, le acaban de nombrar arzobispo de Zaragoza. Yo, por mi parte, le dije que al haberse convertido en el decano de los cardenales bien podría suceder a Juan Pablo II. Lo rechazó de plano. Dijo que el Papa era insustituible y que había que rezar para que tuviera una larga vida por el bien de la Iglesia Ahora los deseos de Ratzinger de un retiro sosegado en su Baviera natal se han convertido en humo blanco. Él lleva las riendas. Estaba en Murcia cuando fue nombrado decano del Colegio Cardenalicio. Pero, al ser interpelado, negaba la posibilidad de suceder a Juan Pablo II En los cursos de verano de El Escorial nunca rehuía el diálogo