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ABC DOMINGO 24 4 2005 Los domingos 49 El Papa entiende el español a raíz de haber estudiado el conflicto de la Teología de la Liberación. Pero prefiere contestar en italiano que recibe ayuda de Alemania, en concreto de la diócesis de Paderborn, muy vinculada a él, pues de allí procedía quien fue su secretario particular Relata que al cardenal le llamó vivamente la atención la dimensión humana de la ciudad, sus callejuelas estrechas en las que todos se saludan. Sintió que era abarcable, cercana y cordial Ahora, está convencido de que sus primeras palabras como Papa en la Logia de San Pedro son las que nos dan las mejores pistas sobre cómo será su Pontificado. La sencillez y la humildad serán las pautas Las impresiones que Palmero recogió en Toledo tuvo ocasión de corroborarlas después en Roma: Le vi paseando, cruzando un puente sobre el Tíber y le abordé. Me trató con sincero afecto, es una persona que sabe estar en todo momento y circunstancia. Luego, en una reunión que mantuvimos con él en el Palacio de su Congregación, vimos la absoluta austeridad con que vivía. De hecho, hasta ahora ha residido justo al lado del Domo di Maria, donde hermanas de la orden de Teresa de Calcuta atienden a los más pobres, y es habitual que esas personas necesitadas vayan a rezar a la capilla de su Congregación tas del recinto donde el prefecto iba a intervenir. Quizá fue aquel momento (aunque la presencia de manifestantes fue casi testimonial) el menos dulce de sus estancias en España. Uno de los religiosos expulsados, Evaristo Villar, recuerda cómo nació aquella protesta: No fuimos nosotros quienes tuvimos la iniciativa. Lo organizó un grupo de base de Alcorcón y Móstoles que se solidarizó espontáneamente Explica que el argumento es que un editor, nosotros en este caso, es el responsable de los contenidos de su revista, una revista en la que colaboraba mucha gente. Se nos acusaba de haber puesto en duda la divinidad de Jesús. Lo malo es que lo que empezó como un conflicto doctrinal justo o injusto, no es cuestión entrar ahí, acabó siendo un conflicto de obediencia. Nos investigaron, en todo caso, muy mal y en los informes no se correspondían las citas de los textos considerados como inaceptables con las páginas en las que se decía que estaban Desde entonces, la Iglesia ha fortalecido su imagen de cohesión, pero las voces discrepantes siguen vivas y suponen un reto más para el nuevo Pontífice. Blanco con Ratzinger en Roma. El director general del Libro elogia su talante Artífice de fructíferos acuerdos con el Gobierno español V. RÓDENAS MADRID. Un hombre afable, muy culto, políglota, y cuya personalidad, desde luego, nada tiene que ver con el ogro del que algunos hablan Esa es la impresión que del nuevo Papa se llevó Rogelio Blanco, director general del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, que tuvo oportunidad de conocerle el pasado mes de diciembre, cuando acudió al Palacio del Santo Oficio a sellar el acuerdo por el que España podrá recuperar importantes documentos relativos a la Inquisición, un sueño para los investigadores. Cuenta Blanco que Con la Universidad de Navarra Universidad de Navarra. 31 de enero de 1998. En un solemne acto, el farmacólogo holandés Douwe Breimer, el economista norteamericano Julian Simon y el teólogo alemán Joseph Ratzinger fueron investidos doctores Honoris Causa. Aquello sí que fue ecumenismo- -comenta el teólogo y prelado Pedro Rodríguez, quien actuó como maestro de ceremonias- -porque Simon es de origen judío y Breimer protestante. Ratzinger participó esos días en diversas charlas y coloquios y siempre se metió en el bolsillo al auditorio. Yo ya había tenido ocasión de tratarle antes y después, en encuentros teológicos en Roma, y en todas las ocasiones vi en él la misma persona, afable y atenta. Su atención al escuchar al interlocutor impresiona. En eso se adivina al intelectual de pura raza, en que valora la opinión del otro. El Papa se siente especialmente bien en los coloquios, creo que tiene una enorme cualificación para la palabra, más que, por ejemplo, Pablo VI, quien se encontraba menos cómodo en ese ámbito Pero la función de acompañante (ca- Un conflicto en el camino En El Escorial, Ratzinger afrontaba un momento delicado, con brotes de contestación. Tres meses antes de su participación en ese curso universitario sobre el Catecismo, seis claretianos españoles habían sido expulsados de la Orden por el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica. Previamente, habían sido investigados desde Roma, donde se les consideraba correa de transmisión de la Teología de la Liberación de Casaldáliga en Europa a través de la revista Misión Abierta Esas circunstancias hicieron que se organizara una manifestación con pancartas y recogida de firmas en las puer- una de las cosas que más le llamó la atención fue encontrarse al entonces cardenal tocado con una boina española, con la que intentaba suavizar el impacto del rigor invernal romano. Yo había llegado como devolución a la visita que meses antes nos había hecho en Madrid el director del Archivo del Santo Oficio, monseñor Alejandro Cifres, colaborador de Ratzinger. Por eso no me extrañó- -confiesa a ABC- -que se mostrara tan interesado por España y que en nuestra conversación demostrara ser un profundo conocedor de nuestro país tal vez debido, pensé, a la influencia del sacerdote valenciano Tenemos que agradecerle al hoy Papa- -añade Blanco, que anda de cabeza con la batalla catalana contra la unidad archivística de Salamanca- -que abriera las puertas del Archivo de la Santa Sede a la investigación y que haya apoyado las gestiones para que en España podamos completar expedientes inquisitoriales de tanta trascendencia como el proceso a Carranza o a Miguel de Molinos. Ahora espero que desde su Pontificado la colaboración con el Gobierno español no sólo continúe sino que incluso se profundice en ella Benedicto XVI en su investidura como doctor honoris causa en Navarra en 1998 Universidad de Navarra si de sombra del cardenal Ratzinger en Pamplona la asumió Enrique Banús, director del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Navarra. Su labor esencial fue la de intérprete, por lo que es la persona idónea para aclarar qué grado real de conocimiento del español tiene el Papa: Hizo el esfuerzo de leer su discurso en castellano, al ser investido, y lo cierto es que en las conversaciones en petit comité sólo necesitaba que se le tradujeran algunas cosas muy concretas, lo entendía prácticamente todo. A hablarlo se mostraba más reticente. Yo le oí, sobre todo, utilizar el italiano y el alemán. Su secretario Clemens, que hoy es obispo, me comentó que había aprendido español con los de la liberación y a renglón seguido me aclaró lo que quería decir: a fuerza de reunirse con los representantes de la Teología de la Liberación y de estudiar sus escritos fue como conoció nuestra lengua Ratzinger se alojó en el Colegio Mayor Belagua: Le gustaba caminar- -dice Banús- -y no renunció a un largo paseo, en la noche cerrada del mes de ene- ro. Su trato era completamente asequible, no gastaba ínfulas ni de cardenal ni de intelectual. Es un típico bávaro, con cierta sorna campesina. No ponía límites y nadie sintió que debía medir las palabras en su presencia. Yo subrayaría que el Papa es radical en su fe en lo que respecta a la doctrina, pero no en lo que respecta a las personas La parte turística de aquel viaje quedó para el final: El domingo visitó la catedral, y merendó en la sacristía con el arzobispo de Pamplona Pero, ¿de qué hablaba cuando no hablaba de Dios? Parece que Dios impregna tanto su vida que otros temas que abordaba eran colaterales Recuerdo que estaba muy interesado por la arquitectura religiosa contemporánea Quienes colgaron a Joseph Ratzinger la etiqueta de panzerkardinal (férreo, intransigente) seguramente no habían vivido experiencias como la que tanto le gusta relatar en estos días a Reyes Calderón, profesora de Economía de la Universidad de Navarra: (Pasa a la página siguiente)