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ABC DOMINGO 24 4 2005 Internacional 31 Hu Jintao pone las cartas sobre la mesa ante Koizumi Los líderes de China y Japón tratan de superar la peor crisis bilateral en tres décadas b El presidente chino insta a Japón a aprender de los errores de la II Guerra Mundial, a refrendar con actos las disculpas pedidas y a no apoyar la independencia de Taiwán PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Tras un mes de crisis diplomática, el presidente chino, Hu Jintao, y el primer ministro de Japón, Junichiro Koizumi, se reunieron ayer para zanjar el peor enfrentamiento entre ambos países desde hace más de treinta años. O, al menos, eso es lo que escenificaron con más empeño que convicción. Especialmente, en lo que se refiere al sonriente Koizumi, que tendió ambas manos a un Hu Jintao que respondió al apretón con cara de circunstancia y rostro bastante serio. Los dos mandatarios se entrevistaron durante casi una hora aprovechando su presencia en la cumbre afro- asiática de Yakarta, en cuya inauguración Koizumi pidió perdón por las atrocidades cometidas por el imperio del Sol Naciente en la II Guerra Mundial. A pesar de este gesto, el presidente de China dijo que lo importante no son las palabras, sino los actos. El arrepentimiento por las agresiones del pasado debe ser trasladado a los hechos, por lo que Japón no debería hacer nunca nada más que hiera los sentimientos del pueblo chino ni de otros países asiáticos aleccionó Hu Jintao. Y es que la reciente aprobación de unos libros de texto que pasan por alto el pasado imperialista de Japón y las frecuentes visitas de sus dirigentes al santuario de Yasukuni, donde hay enterrados varios criminales de guerra, han rebelado a la sociedad china, que se ha manifestado en masa y de manera violenta contra la vecina isla y ha llamado al boicot de sus productos. A pesar de que ésta es la raíz del problema entre las dos potencias asiáticas, que rivalizan por la hegemonía en el continente, Koizumi dijo que había acordado con Hu Jintao no debatir estos controvertidos temas porque más que criticar nuestro pasado, coincidimos en desarrollar nuestra amistad Intereses en juego No en vano, para Japón están en juego las fluidas relaciones comerciales que mantiene con China, cuyo mercado reportó 137.704 millones de euros el ejercicio pasado, y sus aspiraciones a ocupar un puesto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Japón y China nunca se han necesitado tanto como ahora manifestó Koizumi. Por ese motivo, el primer ministro nipón aguantó estoicamente el rapapolvo del presidente chino, quien le aconsejó que debía reflexionar y aprender de los errores del pasado y le exigió que no apoyara el separatismo de Taiwán. Esperamos que Japón demuestre con medidas concretas su adhesión a la política de una sola China y su oposición a la independencia de Taiwán puso como condición Hu Jintao para recomponer las relaciones. Koizumi juega al hula hoop en una escuela de Aceh asolada por el tsunami REUTERS La crisis es contemplada con preocupación por el matrimonio que forman la japonesa Noriko Terada y el chino Lee Qing Mao. En el amor, como en la guerra, todo vale Una pareja mixta, el enemigo en casa TEXTO Y FOTO P. M. DÍEZ PEKÍN. Además de la guerra, chinos y japoneses saben hacer el amor. Así lo demuestra el matrimonio formado por la nipona Noriko Terada, nacida hace 31 años en Shizouka, y Lee Qing Mao, de 35 años y natural de la ciudad china de Shenyang. La pareja, que se casó hace seis años en Japón, asiste preocupada a la ola anti nipona que recorre China. Aunque no he tenido problemas, temo que alguien se comporte mal porque he notado un cambio de actitud en la gente explica a ABC Noriko, que trabaja en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pekín, fundada hace diez años en un raro ejemplo de colaboración entre China y Japón. Allí enseña su idioma a numerosos alumnos chinos que se sienten atraí- dos por la vecina isla pero que, al mismo tiempo, acuden a las masivas protestas en su contra, mayoritariamente protagonizadas por universitarios. Aunque rechazo la violencia con que han acabado algunos actos, entiendo el malestar chino, puesto que los libros escolares tampoco aclaraban el pasado imperialista de mi país cuando yo estudiaba en el colegio confiesa la mujer a las puertas de uno de los muchos restaurantes nipones de Pekín. Noriko revela que muchos jóvenes japoneses no conocen la actuación de nuestras tropas en la guerra porque los libros, que se refieren a la cuestión como el incidente de China no explican cuántas personas murieron en el conflicto y despachan el asunto en pocas líneas Lee Qing Mao y Noriko Terada, ante un restaurante japonés en Pekín Noriko- -tres hermanos de su abuela murieron durante la ocupación de Manchuria- -se enamoró sin embargo de un chino. Ocurrió en 1997, cuando Lee Qing Mao, responsable de la sección informática de la Asociación para el Intercambio de la Cultura y la Economía chino- japonesas, se mudó a Tokio para conocer el idioma. Noriko era mi profesora particular y, al año de conocernos, nos casamos a pesar de la oposición de sus padres, que no querían que contrajera matrimonio con un extranjero cuenta Lee, quien pudo percibir esa xenofobia de la sociedad nipona durante su estancia en la isla. Pese a la gravedad de la crisis, la pareja confía en que no dañe las relaciones entre los dos países. El otro día fuimos a una tienda de electrodomésticos y, curiosamente, no había ningún aparato de Japón se encoge de hombros Lee antes de vaticinar que el rechazo no puede durar porque hay numerosas empresas niponas en China