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ABC SÁBADO 23 4 2005 Los sábados de ABC 99 EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO EL OJO DE LA ESTATUA ncluso a los hombres más prepa una metáfora forzada y cursi, siempre y cuando llegue envuelta en mil capas literarias; pero a Dios, a Dios no se la cuelas. Es como si hubiera para las artes dos arcos de metales, y el del juicio de la humanidad pitara mucho menos que el de los dioses, yo diría que cada vez menos, a veces tengo dudas de si está encendido, de si alguien lo apaga para que pasen unos cuantos. Creo recordar que le preguntaba a su mujer Modigliani, en la misérrima pobreza de su buhardilla: los que estamos al otro lado, tendremos la felicidad eterna, ¿no es cierto? Al otro lado estaban ya por lo menos sus cuadros, con esos ojos ciegos, sin pupilas, que tienen casi todas las personas que retrata, con muy pocos y limpios trazos, como si llevara limpiándolos toda la vida, despojándolos de lo innecesario para representarlos con cuatro colores y cuatro líneas, y esos ojos de estatua que no resultan fríos sino de una profunda y tibia melancolía, casi siempre inclinados con la cabeza, rasgados como peces que van a caer de la pecera. Cuando Survage le preguntó por qué le había retratado con un ojo ciego y el otro no, le respondió Modigliani: porque con uno miras al mundo; y con el otro miras dentro de ti En esa doble mirada se resume el arte. La mirada hacia fuera es la fácil. La del ojo ciego necesita la inspiración divina o por lo menos su ayuda para sobrellevar el sacrificio que supone esta mirada hacia dentro, que tanto exige, que tanto pide de uno, que tan sólo le deja en el mundo. Hasta hace muy poco la posteridad la alcanzaban los que veían algo con su ojo de estatua. Demasiado esfuerzo inútil. Hoy, hay atajos. La posteridad ya no es lo que era y tiene más que ver con la ambición que con la inspiración. Se puede incluso entrar en ella antes de tiempo, apagando definitivamente el arco de metales de los dioses. Puede que la posteridad de nuestro siglo esté ya decidida, como un plan comercial a largo plazo. Menos mal que no viviremos para verla. No sé por qué escribo hoy estas cosas, tal vez sea por la lluvia, que me tiene dentro de la casa. I Dior, Ferre, Gaultier, Chanel, Loewe y Hermes son sólo una parte de los diseñadores que les encargan sus colecciones Arriba, modelo con lunares de Saint Laurent. Debajo, la sandalia con tacón de Castañer Cristina Castañer, enterrada bajo el peso de muchos de los modelos históricos y actuales de la fábrica familiar en Bañolas Apreciado esparto español No solo alpargatas: desde estropajos para la cocina, a sofisticados guantes de crin, para masajear y exfoliar nuestra piel, cortinas de cuerda, alfombras y esteras, cestos, botelleros, abanicos para avivar el fuego. Todos ellos son artículos fabricados con esparto. Albacete, Murcia, Córdoba, Toledo, Teruel son lugares donde esta planta se da de forma espontánea. Es un matorral autóctono sencillo, modesto, áspero y popular. Se utiliza desde antiguo por sus propiedades como aislante térmico. La planta es difícil y dura de arrancar y también de trabajar para confeccionar la pleta o cinta con las que se forman los distintos productos. Es una artesanía milenaria. Ya los fenicios cambiaban abalorios y baratijas por esparto, ex- portándolo por todo el Mediterráneo. Las esteras de esparto eran más comunes en la Europa medieval que las alfombras de lana, un auténtico lujo sobre todo hasta el siglo XVIII, y todavía hoy, en España, las esteras sustituyen a las alfombras en los meses del calor porque son más frescas. Igual que ventanas y puertas se cubren por esterones muy bastos, que no permiten pasar el sol dejando las habitaciones en penumbra e incluso se mojan de vez en cuando para que así se refresque la corriente de aire que producen. En los pueblos de Toledo y de Extremadura se fabrican las cortinas de cuerda trenzada, que se cuelgan en las puertas para ahuyentar bichos y, en el mundo del deporte, se utiliza para fabricar las bases de las dianas para competición de tiro con arco. La estera corriente o basta se fabrica a base de esparto sin machacar, en los modelos mas refinados el esparto se cuece y se machaca para que se haga más denso y flexible. Dicen que el esparto que proviene de la costa es más apreciado que el del interior, ya que la acumulación de humedad y sales le hacen más resistente. Hay muchos tipos de estera, cada lugar tiene el suyo propio. Hay de cuarterones, de puntilla, redondas, de cuerda y su limpieza no puede ser más fácil: basta con airearlas, barrerlas, apalearlas o aspirarlas, pero eso sí, nunca mojarlas puesto que entonces se pudren.