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56 Sociedad SÁBADO 23 4 2005 ABC Salud HEMATOLOGÍA La médula de donante es más eficaz que el autotrasplante en la leucemia crónica agresiva N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. El trasplante de donante debería ser siempre la primera opción de tratamiento cuando se intente combatir una de las formas más agresivas de leucemia linfática crónica. Esta es la principal conclusión a la que han llegado investigadores del Hospital Clínico de Barcelona en la revista Journal of Clinical Oncology La leucemia linfática crónica es la forma más frecuente en personas de más de 50 años. El pronóstico de esta enfermedad es muy variable. Algunos enfermos pueden vivir con ella sin necesidad de ningún tratamiento y sin que por ello se altere su esperanza de vida. Pero en otros, la leucemia puede ser tan agresiva que la vida del paciente se mide en apenas unos meses. Con unas pruebas genéticas se puede determinar si se padece la variante más agresiva de este cáncer. Riesgo de recaída A muchos de los enfermos se les sometía a un autotrasplante de su propia médula y a un tratamiento de quimioterapia. Sin embargo, no todos los enfermos respondían y cuando lo hacían el riesgo de recaída era muy elevado. Ahora tras el estudio de los investigadores catalanes se ha demostrado que el trasplante de células madre obtenida de la médula de un donante compatible es eficaz en el 40- 60 por ciento de los enfermos. Esta alternativa experimental consiste en trasplantar progenitores hematopoyéticos para restaurar la función de la médula y que ésta sea capaz de producir células sanguíneas con normalidad. Las conclusiones de este estudio se basan en el seguimiento de 50 pacientes, 34 presentaban la variante más agresiva de la leucemia. Catorce de es- La terapia consiste en trasplantar células madre de la médula del donante tos enfermos recibieron un trasplante de donante y 20 un injerto autólogo. Cinco años después del trasplante, la enfermedad había progresado en el 66 por ciento de los pacientes, en tanto que el riesgo se había reducido al 17 por ciento entre los que habían recibido un trasplante de donante. Los datos nos indican que la enfermedad podría realmente quedar curada y que el trasplante de donante es el ABC tratamiento más eficaz que podemos ofrecer en estos casos de peor pronóstico explica Emili Montserrat, director de esta investigación y del Instituto Clínico de Enfermedades HematoOncológicas del Clínico de Barcelona. El trasplante de donante también podría ser una opción cuando ha fracasado el autotrasplante, pero las posibilidades de éxito disminuyen por la toxicidad de la quimioterapia previa. HAZ QUE CADA MADRE Y NIÑO CUENTEN ALFONSO DELGADO RUBIO Presidente de la Asociación Española de Pediatría E l pasado 7 de Abril se celebró el Día Mundial de la Salud. Sin duda alguna, cada vez hay una mayor preocupación social por este bien que en definitiva es el único realmente importante en la vida de las personas. Los problemas de salud son distintos dependiendo que su análisis lo planteemos en los países desarrollados, es decir en las sociedades ricas o en los países en desarrollo que constituyen las sociedades más desfavorecidas o pobres de la tierra. En los países desarrollados gozamos de una asistencia sanitaria, que con sus imperfecciones desde nuestra óptica, podemos considerar excelente y tenemos cubiertas las necesidades médicoquirúrgicas, preventivas, terapéuticas, etc. La patología que nos acecha deriva muchas veces de nuestro propio desarrollo, de nuestro tipo de vida, e incluso de la opulencia. De hecho las principales causas de enfermedad y de muerte es- tán relacionadas con la obesidad, con los accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares, la diabetes, hipertensión arterial, cáncer, accidentes de tráfico, trastornos psiquiátricos, etc. en los países en desarrollo la patología es exactamente el reverso de la moneda. Podemos simplificar la situación, sin que caigamos en la caricatura, que medio mundo se muere de hambre, mientras el otro medio lo hace por comer en exceso Pero no sería lógico que nos olvidásemos de analizar la situación de la salud maternoinfantil, por su trascendencia y gravedad, que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a lanzar el mensaje Haz que cada madre y niño cuenten Todos debemos saber y nuestra obligación como médicos y pediatras es la de transmitir a toda la sociedad que cada año 11 millones de niños menores de 5 años mueren por enfermedades tratables o prevenibles; que de éstos, 4 millones son recién nacidos que no llegan a vivir ni siquiera una semana; que 500.000 gestantes mueren antes de dar a luz y que junto a esto como consecuencia de la pobreza, de la falta de recursos, de las deficiencias alimentarias, de la falta de atención médica y sanitaria, cientos de millones de personas, que conviven con nosotros hoy en el planeta sufren enfermedades de todo tipo: diarreicas, respiratorias, infecciones (malaria, tuberculosis, SIDA, etc. accidentes, malnutrición, déficit vitamínicos, etc. que limitan gravemente su calidad de vida, y su capacidad de generar riqueza, así como sus expectativas de supervivencia. Es el momento de hacer una vez más una llamada al sentido común, a la solidaridad y a la conciencia de todos, especialmente a la de los más privilegiados, para que estas reflexiones provoquen una respuesta que tiene que ser más cerebral que visceral, más prolongada que puntual. Es cierto que las grandes tragedias que ocasionalmente afectan a una determinada región del planeta provocan urgentes y a veces extraordinarias y generosas reacciones por parte de todos y nos olvidamos que cada día se producen estas catástrofes sin que estén delante las cámaras de televisión y sin que los corresponsales de prensa nos narren in situ la desolación, la pobreza y el abandono de tantos seres humanos que sufren y mueren cada día y que podríamos evitar su dolor. Porque recordando a John Donne debemos asumir que la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque soy parte de la humanidad, por eso no preguntes nunca, por quien doblan las campanas, están doblando por ti