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ABC SÁBADO 23 4 2005 Sociedad 47 BENEDICTO XVI, NUEVO PAPA RETOS DEL PONTIFICADO Benedicto XVI escucha al cardenal Angelo Sodano durante la reunión que mantuvo ayer con los purpurados FOTOS: POOL Benedicto XVI anuncia a los cardenales un Pontificado de servicio y sencillez Hoy recibe a la Prensa y mañana celebra la misa de Inauguración b Además, el Papa suplicó oraciones para guiar la Iglesia de modo que sea en el mundo un signo de unidad para todo el género humano JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. En un discurso de sólo nueve minutos, Benedicto XVI presentó a los cardenales su proyecto de un Pontificado de servicio, con sencillez y disponibilidad, como Jesús que vino a servir, lavó los pies de los Apóstoles y les indicó que hiciesen lo mismo El nuevo Papa confesó sentir, después de todo lo sucedido, una necesidad íntima de silencio, una viva gratitud de corazón y un sentimiento de impotencia ante las obligaciones que me esperan Hoy recibe a la Prensa y mañana celebra la misa de Inauguración. El primer mensaje a sus hermanos cardenales fue una confesión directa y sin retórica, en la que reconocía con sencillez mi fragilidad humana y suplicaba oraciones para guiar la Iglesia de modo que sea en el mundo un signo de unidad para todo el género humano una responsabilidad mucho más extensa que la de confirmar a los cristianos en la fe. El nuevo Papa la asumió ayer teniendo presente los límites de mi persona y de mis capacidades pero confiando en la ayuda de Jesucristo y de María, que acompañó con su silenciosa presencia los primeros pasos de la Iglesia naciente Antes de que los cardenales se die- Su primer mensaje al rabino de Roma Antes de que tuviera ocasión de leer el cariñoso telegrama del rabino jefe de Roma, Benedicto XVI se había adelantado a escribirle, dedicando a los hermanos mayores una de sus primeras cartas. Aun sabiendo que Riccardo Di Segni no podrá venir porque el domingo es la Pesach y sólo puede caminar hasta la sinagoga, el Papa le informa de la misa de Inauguración y de su confianza en continuar el diálogo y reforzar la colaboración con los hijos e hijas del pueblo judío Era un mensaje personal, pero el gran rabino, emocionado, lo difundió a los cuatro vientos. Aquellas líneas escritas el 20 de abril confirmaban que el rabino jefe de Jerusalén, el de Londres, el de Rusia y tantos otros habían acertado al aplaudir la elección de Joseph Ratzinger, como hicieron muchos exponentes de la comunidad islámica. tos mortales antes de bajar a la basílica de San Pedro. Inicia un Pontificado de sencillez, con pocos discursos y breves, centrado en lo esencial. El cardenal de Filadelfia, Justin Rigali, recordaba conmovido que Joseph Ratzinger, con todo lo que pasaba el día que fue elegido, se acordó de que era mi cumpleaños y vino a felicitarme Al terminar el encuentro de ayer, los cardenales le obsequiaron con una canción. Benedicto XVI empezó a salir rápido, para no enternecerse todavía más, pero uno de los purpurados dio un grito de Viva el Papa! y todos estallaron en un gran aplauso. El Papa abraza al cardenal español Eduardo Martínez Somalo sen cuenta, Benedicto XVI había concluido su discurso y pasaba a mostrar su cariño a medida que le saludaban: bromeando con unos y otros, pidiendo a los más ancianos que no se arrodillasen- No, no, no les suplicaba- -y permitiendo, con una mezcla de vergüenza y de resignación, que le besasen las manos. El cardenal Camarlengo, Eduardo Martínez Somalo, a quien había agradecido su generoso servicio en esta delicada fase de transición se arrodilló ante el Papa y le dijo: Gracias por sus palabras, su comprensión y su ayuda mientras le besaba, emocionado, las EPA dos manos. Muchos cardenales se acercaban radiantes de alegría, incluso el alemán Karl Lehmann, que suele traer cara de pocos amigos cada vez que viene a Roma. El recuerdo de Juan Pablo II Acostumbrados a ver a Juan Pablo II en su sillón de ruedas, la imagen de un Papa que entra con paso rápido en la Sala Clementina era absolutamente novedosa. Al mismo tiempo, el recuerdo de su predecesor era muy fuerte, pues Benedicto XVI no sólo le rendía homenaje sino que hablaba justo desde el lugar en que estuvieron sus res-