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22 SÁBADO 23 4 2005 ABC Internacional Alfredo Palacio no encuentra ni un solo país que reconozca al nuevo gobierno de Quito El canciller arremete contra la OEA antes de que este organismo acepte o rechace al ejecutivo b Crece la preocupación en la re- gión por las irregularidades en la destitución de Gutiérrez, y cada vez son más numerosas las voces que piden adelantar las elecciones CARMEN DE CARLOS ENVIADA ESPECIAL QUITO. A tres días del virtual golpe cívico, militar y legislativo en Ecuador, el flamante presidente, Alfredo Palacio, no logra que la comunidad internacional reconozca oficialmente su gobierno. Ningún país, incluidos EE. UU. y España, le ha dado su aval. Tampoco la OEA- -que anoche hacía encaje de bolillos para emitir una declaración- -se había pronunciado todavía. La situación no está tan clara como pretendía pintarla el ejecutivo andino. La Organización de Estados Americanos le dio voz ayer a Ecuador para que demuestre que la destitución de Gutiérrez se hizo dentro del marco constitucional. Blasco Peña, representante de Ecuador en la OEA, y un grupo de juristas locales apelaron al abandono moral al que quedó sometido el país en manos del ex coronel, formalmente cesado por abandono del cargo cuando no había sacado un pie de su despacho en el Palacio presidencial de Carondelet. Ante el temor de que el organismo censure a la actual administración, el canciller ecuatoriano, Antonio Parra, criticó la actitud del organismo en cuatro meses de dictadura (desde que Gutiérrez disolvió la Corte Suprema) cuando se pidió a la OEA su intervención nadie movió un dedo. Ahora, que llevamos 24 horas de democracia, que reconquistamos la institucionalidad, el estado de derecho, la OEA comienza a moverse... Eso, es extraño bierno. Para mayor inri, cabe sumar una nueva irregularidad en este proceso relámpago que tomó por sorpresa a países y organismos internacionales: la sesión legislativa no fue convocada, como es imperativo, por el presidente del Congreso, Omar Quintana. Éste, en ausencia, fue el primero en ser cesado fulminantemente. Los diputados rebeldes sabían que era necesario, ya que acto seguido designaron en su lugar a Cinthya Viteri para consumar lo que sería un hecho en pocos minutos: desplazar a Lucio Gutiérrez y tomar, en tiempo récord, el juramento a Alfredo Palacio como nuevo presidente. Esta secuencia de acontecimientos estuvo precedida de El nuevo presidente releva, nada más asumir el poder, a la cúpula militar y al comandante en jefe de la Policía otro, también al margen de la ley: una declaración de insubordinación de las Fuerzas Armadas en la que anunciaban que retiraban su apoyo al jefe del Estado y a la sazón, constitucionalmente, su comandante en jefe, Lucio Gutiérrez. En este farragoso contexto, la acéfala OEA trabajaba ayer en un comunicado que diera una salida decorosa a una situación que, a la luz del nulo apoyo de Gutiérrez en todos los ámbitos civiles, religiosos y militares, resulta irreversible. Así las cosas, los analistas recuerdan que el principal organismo del continente americano ya dio el visto bueno a otros episodios técnicamente inaceptables: la destitución de Abdalá Bucaram en 1997, por demente a pesar de que ningún psiquiatra le examinó, y la de Jamil Mahuad, en 2000, también por abandono del cargo pese a que el ex presidente fue sacado de Palacio a punta de bayoneta. Inevitable una vez más la preocupación en la región y cada vez más nume- rosas las voces que piden elecciones anticipadas. La comunidad suramericana de naciones emitió un comunicado- -apoyado después por el Mercosur y el Grupo de Río- -en el que condena el fraudulento proceso legislativo que terminó con el mandato de Lucio Gutiérrez y encumbró a Alfredo Palacio. Asimismo, en el seno de este organismo, se acordó que una misión diplomática de alto nivel, con cancilleres de Brasil, Perú y Bolivia, Argentina podría sumarse a esta delagación. Mientras, el nuevo presidente de Ecuador, ante la situación de inestabilidad que vive el país, decidió ayer relevar a la cúpula militar y al comandante en jefe de la Policía. Así las primeras víctimas en el seno del Ejército han sido la de los integrantes del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, que tuvieron una actitud cambiante hacia el actual primer mandatario, durante las protestas previas a la destitución por el Parlamento del ex presidente Lucio Gutiérrez. Escenario insólito El escenario en el que Gutiérrez fue expulsado el pasado miércoles resulta insólito: el salón de actos de la Ciespal, un centro privado para la investigación de temas sociales y de comunicación. Pero más inaudito es que la decisión fuera adoptada, además de fuera del hemiciclo del Congreso, por una minoría insuficiente de diputados: 60 de los 62 presentes, ya que, según la Carta Magna, es necesario, como mínimo para la destitución, las dos terceras partes de la Cámara, esto es, el voto de 67 legisladores. No obstante, la Constitución precisa que en caso de que el cese sea por el supuesto (falso en este caso) de abandono del cargo, basta la mitad más uno de los votos. A esta figura se agarra, como a un clavo incandescente, el nuevo go- La Policía ecuatoriana vigilaba ayer la Embajada de Brasil en Quito, donde se refugió el ex presidente Lucio Gutiérrez