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70 Espectáculos VIERNES 22 4 2005 ABC Código 46 El gran golpe Director: Brett Ratner. Intérpretes: Pierce Brosnan, Salma Hayek, Woody Harrelson. EE. UU. 97 m. Hay películas, muchas, que te tratan como si fueras un asno: palo y zanahoria. No lo hacen con conciencia cierta, pero lo hacen. Un poco (un mucho generalmente) de retazos revistos, y un trocito (muy poquito lamentablemente) de originalidad o profundidad en lo que proponen. Brett Ratner Dragón rojo o The family man es de éstos. Un pastelón de robos machacados anteriormente en el que Brosnan hace de su vida un desafío continuo (la zanahoria) y ofrece una retahíla de cosas sabidas (el palo) Por ejempo, ¿por qué todos los tesoros están tan superprotegidos y luego en dos minutos llega cualquier pringao por el aire acondicionado y se los lleva por encima de los sensores, los veinte mil rayos y diez mil cámaras? Ya, ya se sabe que está en el guión, pero anda que los guardias no deberían saber ya lo del aire. Pues eso. Hay valores en la propuesta de Ratner, pero están tratados como seres menores: la historia de amor entre Salma Hayek (espléndida por una vez y nada celulítica) y Brosnan, que promete ser eterna; el reto de llegar más allá del protagonista, reto que raya la ludopatía; y también ciertas escenas de Woody Harrelson, un actor poco explotado en su excelente vena cómica. En el resto hay demasiada alfalfa. Ya saben... J. M. C. El futuro perfecto del verbo amar E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Si hay alguien que no se parece a sí mismo, ése es el cineasta británico Michael Winterbottom, al que antes se le pilla con la mano en un avispero que repitiéndose en una película. Wonderland Jude El perdón 24 hour party people In this world 9 canciones Es una peonza lanzada a los distintos tejidos del cine: del drama al western, del musical al porno, del documental a la ciencia ficción. Código 46 no es sólo una película de ciencia ficción, sino que es, además, un ejemplo de puesta en escena, de sencillez y elocuencia narrativa, de visión e intención en el análisis del presente y su recuelo de futuro; es una hermosa historia de amor sin posibilidades y al tiempo un sinuoso camino por la intriga típica de la serie negra; y es también un grito sordo de ánimo a la subversión. Con una enorme capacidad de sugestión en el encuadre y en los planos, Winterbottom nos presenta a su personaje heladamente detectivesco: grandes cantidades de fría nada a su alrededor, una soledad colgándole de arriba abajo, un caso por resolver en ese mundo de fronteras y pasaportes, de seguros y de viajes con cuentagotas temporales, donde el amor, el sexo, la clonación y los recuerdos están pasados Tim Robbins Dirección: Michael Winterbottom Intérpretes: Tim Robbins, Samantha Morton, Om Puri, Jeanne Balibar Nacionalidad: Gran Bretaña, 2004 Duración: 92 minutos Calificación: por una turmix legal que se llama, precisamente, Código 46, y que le tiene sitiado contra el personaje de ella, la femme fatal que, en este caso, no es más que un corderillo que bala en su camino hacia el matadero. A Winterbottom le sale una película perdida de nostalgias, aunque la sirve fría como si fuera una venganza. Le ayudan a conseguir ese clima tan contradictorio los rostros de sus protagonistas, a medio camino entre el mármol y el ascua: Tim Robbins y Samantha Morton expresan con facilidad el ahogo y la sequía de sus almas... Y tan bueno como todo lo anterior es el modo cercano, pegado a nuestros dedos, que tiene de mostrarnos el futuro, o la sensación de futuro, mediante el inteligente uso de conceptos tan poco virtuales o digitales como la línea, el plano, la geometría, el reflejo o la soledad. Millones Boyle se sube a un tren para todos los públicos FEDERICO MARÍN BELLÓN La maldición Director: Wes Craven. Intérpretes: Cristina Ricci, Shannon Elizabeth. EE. UU. 90 min. El climax de La maldición comienza en una galería de espejos. ¿Una cita a La dama de Shanghai Es sólo una posibilidad en la tupida gama de alusiones que conforma la película: el clímax continúa en un museo de cera lleno de iconos del cine de terror. El secreto de la eterna juventud de este género es éste: sobrevivir a su carácter cada vez más autorreferencial. Nadie sabe esto mejor que Wes Craven Scream que aquí actualiza el mito del hombre lobo en el moderno Los Ángeles. Lejos de amedrentarse por lo incongruente de la premisa, Craven afirma que ser un lobezno mejora tu popularidad en el colegio y tu sex appeal en el trabajo. Entre los muchos sustos de rigor y las máscaras lobunas de Rick Baker, la película contiene golpes geniales como una salida del armario conjunta -Soy gay. -Pues yo soy licántropo y la frase no existe sexo seguro con el hombre lobo El veterano Craven- -más sabe el lobo por viejo... -ha vuelto a crear un gozoso divertimento con potencial de secuela. Al fin y al cabo, sufrimos sagas con principios mucho peores que ésta. A. WEINRICHTER Es curioso que dos de los mejores estrenos de la semana (y del año) tengan un carácter tan fraternal como Las hermanas enfadadas y estos estupendos millonarios clandestinos que encuentran una bolsa repleta de dinero. Lo malo es que Dios da libras (esterlinas) al que no tiene cuenta corriente, y lo hace justo cuando el Reino Unido se dispone a sustituir su flemática moneda por el euro. No importaría demasiado desvelar de dónde procede el botín, pero es preferible no estropear ni una sola de las incontables sorpresas que ofrece esta película de Danny Boyle Trainspotting 29 días después quien se reinventa en cada título sin heredar de los anteriores más que una imaginación irrefrenable y la pasión por explorar géneros y públicos. Pero volvamos a los dos pequeños, un prodigio sobre el papel y bajo los focos. Boyle y Boyce (el guionista que todo lo escribe) aciertan a construir dos personajes tan distintos y compenetrados como sólo dos hermanos pueden llegar a serlo. El más chico quiere emplear el dinero para ayudar a los pobres en los ratos que le dejan libre sus incontables conversaciones con los santos, que se le aparecen al menor descuido y de quienes conoce hasta el último detalle, mientras que el más prag- Alexander Nathan Etel Dirección: Danny Boyle Intérpretes: Alexander Nathan Etel, Lewis Owen McGibbon, James Nesbitt Nacionalidad: Gran Bretaña, 2004 Duración: 98 minutos Calificación: mático es una cría de tiburón de las finanzas cuya única preocupación inmaterial es la difícil integración de su hermanito en la escuela. Con la aparición del inevitable malo- -recuerden que esto es un cuento, apto- -la cinta remite a un clásico tan fabuloso como La noche del cazador Tampoco es opaca la cita (o el parecido casual) a la más reciente Dogville ni las coincidencias monetarias con la primeriza A tumba abierta del propio Boyle, pero ni estos detalles ni toda la parafernalia fantástica o el revestimiento de comedia se tambalean un segundo gracias a la solidez que proporciona su armazón social. Porque en el fondo, fotografiada mejor que nunca y con una banda sonora engañosamente brillante, subyace el drama de una familia rota que intenta ponerse en pie en un barrio conflictivo. Y eso es algo que los británicos cuentan mejor que nadie.