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66 Espectáculos VIERNES 22 4 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO EL MEJOR CINE CON ABC Última llamada Joel Schumacher hace sudar la gota gorda a Colin Farrell El próximo viernes, con ABC, un nuevo DVD por sólo 5,95 euros J. C. Joel Schumacher es un romántico. Sólo a él se le ocurrirían cosas como confiar en los musicales filmados en pleno siglo XXI El fantasma de la Ópera imaginar a Clooney como hombre murciélago y a Schwarzenegger como Mr. Freeze y pretender que nos lo creamos Batman y Robin tus detractores no Colin Farrell te olvidan ni perdonan) rodar una película sobre el snuff después de Tesis Asesinato en 8 mm. confiar en la vis cómica emparejada de Robert de Niro y un travesti gordo Nadie es perfecto o en la dramático- nitroglicerínica de Anthony Hopkins y Chris Rock 9 días Pero el colmo de la ingenuidad desactualizada fue rodar, en una época donde hasta las mascotas tienen móvil, una película enteramente centrada y embutida en una cabina telefónica, por mucho que se recuerde más de una vez que es la última de Nueva York y que el Museo Arqueológico casi manda un comité de despedida y cuelgue. Pero hay motivos. Sobre todo, las canas que peina el argumento, que el guionista Larry Cohen ya puso en los labios a Hitchcock en los sesenta, aunque el mago del suspense adujo que ya tuvo bastante claustrofobia con La soga y Náufragos Así que el filme estuvo comunicando durante treinta años largos hasta que el cineasta neoyorquino cogió la llamada en espera para uno de esos tour de force de doce días de rodaje que a veces le gusta ensayar (véase la interesante Tigerland también con el por entonces rookie Colin Farrell) Aunque a punto estuvo de cortarse la señal por culpa de la macabra fiebre de asesinos en serie y francotiradores que por aquellos meses pululaban en Estados Unidos. Por supuesto, con tanto mareo de fechas y productoras, el baile de nombres estuvo asegurado: se habló de Michael Bay como director, o Jim Carrey, Will Smith, Mel Gibson (que también se animaba a darle algún retoque al guión, seguramente por su deje moralista o incluso Tony Curtis en sus orígenes, como protagonista. Muchos querían hincar el diente y el método en un caramelo envenenado interpretativo comparado con La cabina de Mercero aunque, en el fondo, tiene más que ver con otro hit televisivo del momento: El asfalto del gran Chicho Ibáñez Serrador. Porque Stu Shepard, el publicista medrador y amedrentado, se pegará como un mejillón gallego a la cabina de la calle 53 cuando su misterioso y psicópata interlocutor amenace con acribillarle si se le ocurre colgar. Encima, el pobre tiene al FBI en los talones cargándole unos muertos coyunturales ahí al ladito. Completa el triángulo isósceles el poli negociador, al que da vida el siempre competente y oblicuo Forest Whitaker. Además de plantear su nudo como un retorcido juego del ratón y el gato empapado en puritanismo de astracán (el materialismo y el relativismo son los pecados que llevan al francotirador a vengarse del pobre pardillo) Schumacher también trampea con el espectador ocultando hasta el final la identidad vocal del malo: un Kiefer Sutherland que sólo dio el rostro en la carátula de la posterior edición en DVD. El resultado del experimento fue un cerrado aplauso crítico y una óptima factura telefónica, ya que quintiplicó en taquilla los escasos diez millones de euros de presupuesto (incluyendo un millón largo en la caja española, y eso que se estrenó en pleno agosto) Para que luego digan del negocio de los SMS y los 806...