Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
56 Sociedad MATRIMONIOS ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO VIERNES 22 4 2005 ABC Alegría en el colectivo homosexual por el histórico día vivido en el Congreso Duras críticas de las asociaciones de familia a la iniciativa del Gobierno sólo jamones, también ideas y modelos de sociedad sentenció Pedro Zerolo, secretario de Movimientos Sociales del PSOE M. J. P- B MADRID. Como una auténtica jornada de fiesta vivió ayer el colectivo de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales la aprobación de la reforma legislativa que les permitirá contraer matrimonio y adoptar en igualdad de condiciones que el resto de los ciudadanos. Para todos los representantes de este colectivo, ayer fue un día histórico El secretario de Movimientos Sociales del PSOE y dirigente del colectivo homosexual, Pedro Zerolo, invitó a los españoles a sentirse orgullosos por colocarnos en el vagón de comienzo de untren que lleva pluralidad y diversidad. Los países no exportan sólo jamones, también ideas y modelos de sociedad sentenció. Beatriz Gimeno, presidenta de la federación Estatal de Lesbianas, gays y transexuales (Felgt) celebró la llegada de un día para todos los ciudadanos que creen en la igualdad, la justicia y el estado de derecho y añadió que el final de la discriminación legal es un paso histórico, el reto ahora es acabar con la homofobia No obstante, la reforma también recibió ayer muchas críticas de. El presidente de la Asociación de Abogados de Familia, Luis Zarraluqui. dijo que los experimentos con niños son peligrosos en relación a la posibilidad de b Los países no exportan Celia Villalobos Diputada del PP y Secretaria Segunda de la Mesa del Congreso Es una opción válida en nuestro sistema M. J. P- B. López Aguilar se sumó a la foto de familia de los gays ante el Congreso CH. BARROSO Estoy preparado para respetar lo que diga el Papa Rodríguez Zapatero señaló ayer que respetará lo que pueda decir Benedicto XVI sobre la legalización de los matrimonios gays. Ya se han pronunciado las confesiones religiosas sobre ello en otras ocasiones; si el nuevo Papa dijera algo, estoy preparado para respetar lo que diga, va a contar con todo mi respeto aseguró. adopción por parte de las parejas homosexuales. Expreso rechazo mostró el Foro Español de la Familia que, en relación con los informes presentados en el Congreso sobre la adopción por parejas homosexuales, hizo hincapié en que la muestra de los niños elegidos para el estudio tiene una representatividad nula Tampoco el Instituto de Política Familiar (IPF) quiso dejar pasar la ocasión de criticar una ley que, a su juicio, supondrá un acto de injusticia y agravio para con el matrimonio y la familia, y elimina el derecho del niño de tener un padre y una madre Sólo un diputado del PP rompió ayer la disciplina de voto de su partido y apoyó la aprobación del matrimonio homosexual: Celia Villalobos, secretaria segunda de la Mesa del Congreso de los Diputados y ex ministra de Sanidad. ¿Qué rázones le han impulsado a votar a favor? -Me parece que es una opción perfectamente válida dentro de nuestros sistema y que no tiene rechazo desde ningún punto de vista. ¿Qué significado tiene la aprobación de esta iniciativa? -Esta reforma la podíamos haber hecho otros, pero se ha hecho ahora. Me parece tan normal... No sé si seremos más o menos progresistas quienes hemos votado a favor, porque esto tiene más que ver con temas de otra naturaleza, con la aceptación de la normalidad. -Aunque se haya aprobado el matrimonio homosexual aún se sienten discriminados... -En esto como en toda cuestión social los avances tienen que darse desde dentro de la sociedad. Pasa igual con la violencia, la integración de las mujeres... Hay que seguir trabajando en el respeto a todas las posiciones. ¿Qué opina del comunicado que diversas confesiones religiosas han emitido en contra? -Les tengo mucho respeto, pero están en el ámbito de la influencia de sus colectivos y son ellos los que tienen la obligación de escucharles. FATAL ARROGANCIA EUGENIO NASARRE Diputado del Grupo Popular yer fue un día aciago para el Parlamento. Con arrogancia y osadía una mayoría hizo lo que nunca debió hacer, lo que le aleja de la tradición democrática liberal: cambiar el nombre de las cosas, modificar el sentido de las palabras, pretender trastocar el orden de la naturaleza con la finalidad de exhibir impúdicamente la omnipotencia del poder legislativo. El pensamiento demoliberal clásico acuñó el famoso aforismo el Parlamento puede hacerlo todo menos convertir al hombre en mujer Quería decir con ello que la soberanía del Parlamento no podía convertir a su poder en algo absoluto y desmedido. Su poder era grande, pero debía respetar la naturaleza de las cosas. Es un pensamiento que nos advierte que traspasar ese límite supone deslizarse hacia la ingeniería social que, como sabemos por trágicas experiencias históricas, es la antesala de cualquier orden totalitario. A Con la euforia incontenible de muchos diputados y- -quiero pensar benévolamente- -grave miopía de algunos de ellos, ayer se produjo la más importante victoria del mayor enemigo de la libertad en nuestro tiempo: lo que hemos venido en llamar el lenguaje políticamente correcto que es la más sofisticada forma de ingeniería social El lenguaje políticamente correcto con la finalidad de transformar radicalmente la sociedad, pretende cambiar el sentido de las palabras, condenar a otras y anatematizar a quien osa utilizarlas. Produce una ruptura lingüística y, por lo tanto, epistemológica con el pasado. Provoca, así, un debilitamiento letal de la continuidad de nuestra civilización. La pretensión de Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas se hace realidad. El poder consiste en lograr que las palabras tengan un sentido distinto al que tenían, tengan el sentido que yo quiera darles. ¿Podemos aceptar resignadamente la nueva tiranía del lenguaje políticamente correcto que es la primera característica de las sociedades totalitarias que describen los autores de las utopías del siglo XX? Algunos quieren quitar hierro a este enfoque del problema. Cambiar el nombre de las cosas sería algo secundario, incluso superfluo, que no merecería la menor preocupación. Quienes así piensan no saben que la batalla de la libertad se juega, en primer lugar, en el lenguaje. Por eso, lo que sucedió ayer en el Parlamento fue la victoria de la ingeniería social sobre la libertad. Porque en nuestra civilización el matrimonio es una institución para la protección civil y social de la maternidad. Como la etimología del vocablo señala, sin posibilidad de maternidad no hay matrimonio. Desligar a esa institución de su fin primigenio, de su razón de ser, es desvirtuarla, con efectos de una enorme envergadura para el conjunto de la sociedad. Configurar como matrimonio, extendiendo todos los elementos de la institución, a la unión entre personas del mismo sexo es una pura falsedad y encierra la pretensión de un cambio ra- dical de la sociedad. Es el intento de caminar hacia una sociedad en la que la natalidad ya no se basaría en la filiación natural, que, por exigencias de la naturaleza, es heterosexual. Esta doctrina se arropa con el fascinante señuelo a los ojos de muchos de nuestros contemporáneos de los nuevos derechos que, en muchos casos, no son otra cosa que pretensiones alimentadas por los nuevos ídolos del igualitarismo. Ayer una mayoría parlamentaria trató de forzar un orden de libertad congruente con la naturaleza de las cosas, como base de las instituciones civiles. Creo que está suficientemente probado que la familia basada en el matrimonio (unión entre un hombre y una mujer) con igualdad plena de los cónyuges, y en los términos que establece nuestra Constitución, no sólo es compatible con una sociedad en libertad sino que contribuye decisivamente a ella. Defender el matrimonio propio de nuestra civilización es una noble causa. Es defender una sociedad que no quiere precipitarse por los senderos de la ingeniería social: que ya sabemos hacia dónde nos conducen.