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54 Sociedad BENEDICTO XVI, NUEVO PAPA SEMBLANZA VIERNES 22 4 2005 ABC Vivió en un apartamento prestado, con muebles de desecho y sin personal de servicio. Jamás pidió nada. La cruz de un príncipe de la Iglesia, la cara del más humilde de sus servidores: La vida de Benedicto XVI, según revela a ABC su colaborador monseñor Cifres Un hombre insignificante en la Curia TEXTO: VIRGINIA RÓDENAS Más pequeño que nunca Así lo vieron los miembros de su piccola famigliola cuando el ya Papa Benedicto XVI atravesó el miércoles la puerta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y, en medio de un aplauso fragoroso, saludó, uno por uno, a los que han sido sus más estrechos colaboradores durante casi un cuarto de siglo. Algo compungido y al mismo tiempo contento escuchó las cariñosas palabras que había preparado en nombre de todos el secretario del dicasterio y luego le fueron entregados dos regalos: el canto del Ave María de Mozart, que tanto le gusta, y que habían ensayado para, junto a un ramo de flores, ofrecérselo hace tan sólo unos días por su 78 cumpleaños, y una bella torta por tanta dulzura- -dice a ABC Alejandro Cifres, director del archivo de la Congregación- exquisita dulzura, con la que nos ha tratado siempre Él, que nunca formó parte de esa Iglesia poderosa, ha sido siempre un hombre humanamente insignificante en la Curia romana. Algunos creen- -explica monseñor- incluso se ha dicho muchas veces, a pesar de ser falso, que era el artífice del gobierno en la sombra de Juan Pablo II. Pero el cardenal Ratzinger era el que menos poder tenía en términos políticos y humanos aquí dentro. Jamás buscó nada para sí mismo. Vivía en un apartamento prestado porque, cuando llegó al Vaticano, el piso que le correspondía en el Palacio del Santo Oficio como cardenal prefecto de la Congregación estaba ocupado por un viejo cardenal y no quiso que su presencia obligara a mover a nadie. Así que se fue a un apartamento mediano, no de cardenal, al otro lado de la plaza, lo que le obligaba a cruzarla todos los santos días. Era una morada sencilla y austera, amueblada con los enseres que no quiso Marcinkus en su última mudanza Benedicto XVI y monseñor Alejandro Cifres, colaborador del ex prefecto de la Congregación de la Fe durante catorce años mero que dijo fue yo en la Curia de Múnich tenía más personal del que tengo en el dicasterio para gobernar la fe de toda la Iglesia Y tiró con lo que tenía. Siempre, la expresión de la sencillez, de la pobreza. Así que ya ve usted de qué esta hecho el hombre de hierro el martillo de herejes fió la apertura al mundo del Archivo del Santo Oficio- -tratar con él las cuestiones más graves y vergonzosas, como el de la pederastia de los sacerdotes, y encontrarme a un hombre sereno, incapaz de dar un puñetazo en la mesa, que en rarísimas ocasiones ha contradicho la opinión mayoritaria del consejo y al que hemos oído decir por honestidad intelectual: Yo había pensado otra cosa, pero después de haberles escuchado, ésta otra es la solución ABC El gran sacrificio del pensador ¿Y quién le puso esa etiqueta de ogro, el apodo de panzerkardinal ¿Por qué se resigna, si él lo sabe, que lo sabrá, al efecto escalofriante que algunos se han afanado en que recorriera durante tanto tiempo las nueve letras de su nombre? Pues no es usted tan fiero le habrán dicho? ¡Pues claro que se lo han dicho! -contesta Cifres- Y él siempre sonríe irónico. Sabe perfectamente que ha estado durante veinticuatro años en el servicio de la Congregación por pura obediencia y como un sacrificio enorme, porque es un hombre que ama la teología y ama escribir de ello, y ama pensar, y es un lector empedernido de cultura inmensa que lo conoce todo. Todo de lo que le hables lo sabe y lo recuerda; una mente prodigiosa que hubiera deseado tanto seguir esa línea de dedicación. Tener que renunciar a ello para asumir la imagen de ogro que sabía que tenían de él es un sacrificio que ya merece una canonización. Pero él se lo ha tomado en cristiano: aceptarlo como parte del servicio a la Iglesia, sentirlo con alegría, porque es un hombre de fe y de oración, que ha hecho de su amor a Cristo el centro de todo A mí me ha sorprendido- -confiesa este valenciano al que Ratzinger con- Castigado por su independencia Y monseñor Cifres, que no disimula su profunda admiración y cariño por el hasta el martes su cardenal minuto recala en la historia negra de esa mala fama. Ha sido- -asevera- -un hombre firme, fiel a Jesucristo y a su enseñanza, y esto no lo soporta quien lo critica. Su independencia fue condenada. Hay que leerse muy bien la homilía del lunes para comprender su pensamiento que apunta a que lo que de Uno de los peores tragos de su vida Ése es Benedicto XVI, el cardenal que no tuvo nunca servicio- -glosa su colaborador español- mientras el más insignificante de los obispos tiene una comunidad de monjitas que lo cuida. Tan sólo una señora que le limpiaba un poco y le hacía algo de comida, y que además compartía con otros miembros de la Curia. Vivía solo desde que en 1991, el Día de Difuntos, y ante la tumba de sus padres, su amada hermana murió. Fue uno de los peores tragos de su vida. Así que desde entonces exclusivamente le asistían en su trabajo un par de secretarios, y porque son necesarios para el trabajo intelectual En estos años le hemos visto envejecer, cansarse, y también necesitado de una ayuda que quizá no tuvo, siempre sumido en la precariedad de medios que nos abruma a todos hasta el punto de que cuando llegó aquí en 1981 lo pri- Su piccola famigliola de la Congregación le obsequió con el Ave María de Mozart y una tarta por su dulzura El Papa les confió: San Benito, además, porque su pontificado no fue de los largos Y nos dejó el corazón encogido verdad está destruyendo al mundo y a la Iglesia es la imposibilidad de aceptar que hay una Verdad. Hoy sólo se puede ser políticamente correcto si se admite el pluralismo como principio, y quien no es pluralista porque defiende una Verdad, aunque sea perfectamente capaz de hablar con cualquiera, de llegar a pactos si hace falta, es un dogmático, un medieval y un inquisidor. Pero Ratzinger es un hombre libre. La etiqueta se la pusieron desde el primer día sin dar ninguna oportunidad al hombre dialogante que es, afable, capaz de ponerse al nivel de su interlocutor en cualquier lengua y lenguaje. No olvide que logró desde la autoridad y la firmeza descabezar el bluff de la Teología de la Liberación sin provocar un cisma. Por eso hoy hay que buscar verdaderos restos arqueológicos como Leonardo Boff o Hans Küng para poder escuchar a alguien que te hable mal de Ratzinger No fue hasta el miércoles cuando Benedicto XVI confió a los suyos y en la fiesta que le habían preparado, que su fuerza emanaba del nada anteponer a Cristo la regla de San Benito, Papa- -añadió sonriente y tímido- -cuyo pontificado no ha sido de los largos Nos dejó, -me cuenta el sacerdote- con el corazón encogido por esa fina ironía. Frente al turbamiento, prevalece en mí el gozo- -había dicho antes- Me parece escuchar las palabras de Juan Pablo II dirigidas a mí: no tengas miedo Impresionante. Le apuesto lo que quiera- -le asalta al fin a monseñor un ramalazo castizo- -que un Papa que habla así se lleva a los jóvenes de calle. Lo veremos en Colonia