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48 VIERNES 22 4 2005 ABC Sociedad Cardenal Angelo Sodano Secretario de Estado Piamontés de 77 años, tiene una larga experiencia diplomática como nuncio y jefe de la diplomacia de la Santa Sede. Desde 1990 es primer ministro del Vaticano y principal colaborador de Juan Pablo II. Habla español con soltura. Arzobispo Leonardo Sandri Vicesecretario de Estado El fornido arzobispo italoargentino de 61 años ocupa un puesto neurálgico, pues recibe los papeles importantes y despacha diariamente con el Papa. El sustituto se ocupa de los asuntos internos de la Iglesia. Era la voz de Juan Pablo II. Arzobispo Giovanni Lajolo Relaciones Exteriores El ministro de Asuntos Exteriores del Vaticano, un italiano de 70 años con experiencia diplomática en Alemania, realiza un trabajo callado pero decisivo para la labor de la Iglesia en los diversos países. Es doctor en Derecho Canónico. Benedicto XVI confirma a todos los altos cargos para abordar cuanto antes su pontificado Trabaja en la residencia de cardenales y en su antigua casa, fuera del Vaticano es el de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el nuevo Pontífice conoce bien cuáles son los mejores candidatos JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. La enorme capacidad intelectual de Benedicto XVI le permitirá alcanzar la velocidad de crucero en un par de semanas, ya que, al cabo de 23 años con Juan Pablo II, sabe perfectamente lo que hay que hacer y quiénes son las personas adecuadas. Nada más ser elegido Papa, Joseph Ratzinger bromeó con los cardenales recordando que Benedicto XV tuvo un pontificado breve entre 1914 y 1922. El nuevo Pontífice accionó ayer la llave de contacto de la Curia vaticana confirmando a todos los altos cargos, destituidos al morir Juan Pablo II. El cardenal Angelo Sodano, de 78 años, vuelve a ser secretario de Estado, cargo que mantendrá en torno a un año, antes de que Benedicto XVI entregue ese puesto clave a un prelado más joven, quizá el arzobispo Giovanni Lajolo, actual secretario para las Relaciones Exteriores, confirmado también ayer en su cargo, lo mismo que el vicesecretario de Estado, Leonardo Sandri, el prelado ítaloargentino que fue la voz del Papa durante los meses de enfermedad de Juan Pablo II. Junto con el triunvirato clave en la b El único cargo vacante secretaría de Estado- -formado por Sodano, Sandri y Lajolo- el nuevo Papa confirmó en sus cargos, mientras no se decida otra cosa a todos los jefes de los dicasterios de la Curia romana, es decir, los prefectos de las Congregaciones, los presidentes de los Consejos Pontificios y los de los Tribunales. Confirmar a todos los cargos es práctica habitual en cada relevo, pero la fórmula mientras no se decida otra cosa indica que habrá cambios, al ritmo sereno del Vaticano, a partir de los próximos meses y durante un periodo que puede llegar a los dos años. En realidad, el único cargo vacante es el de prefecto de la Congregación pa- ra la Doctrina de la Fe, y el nuevo Papa conoce bien los mejores candidatos, pues llevaba años intentando pasar el testigo a manos más jóvenes, sin que se lo permitiera Juan Pablo II. Sin cambios inmediatos Como la prefectura de la Casa Pontificia, que organiza la agenda personal y el trabajo del Papa, funciona perfectamente en manos del arzobispo americano James Michael Harvey, los únicos cambios inmediatos son la incorporación de dos ayudantes personales de Joseph Ratzinger, que reflejan su modo de ser. Su secretario privado, el sacerdote Georg Gaenswein, es un teólogo de 49 El Espíritu Santo puede hablar a través de los periódicos Aunque los detalles sean secretos, diversos cardenales han dado a entender que el nombre de Joseph Ratzinger resultó ya notoriamente favorito en la primera votación y fue ganando terreno hasta reunir en torno a un centenar de votos en el cuarto escrutinio. Según el cardenal de Viena, Christoph Schönborn, desde el principio estaba clara la posibilidad de Ratzinger. Era una presencia fuerte, como decano y en las homilías que ha pronunciado. Todos sentíamos que era un hermano nuestro con cualidades superiores La contra- candidatura que algunos cardenales habían proyectado nunca llegó a despegar. En un encuentro con periodistas, el cardenal de Washington, Theodore McCarrick, resumió con buen humor lo sucedido en este Cónclave: Los periódicos nos decían continuamente que Ratzinger era el favorito. Pues bien, el Espíritu Santo puede hablar incluso a través de los periódicos años alto, rubio y con aire deportivo que, además de ser perfectamente eficaz, entiende cualquier cosa compleja en menos de diez segundos y da una respuesta inmediata y clara según quienes le conocen. La mano femenina en la antigua residencia del cardenal Ratzinger es Ingrid Stampa, una mujer de 55 años y grandes dotes intelectuales que fue profesora universitaria de música en Hamburgo antes de dedicarse en Italia a la investigación, traducciones y otras actividades. Cuando en 1991 falleció María Ratzinger, la hermana del cardenal, que se ocupaba de su casa en Roma, Ingrid Stampa se hizo cargo de la tarea de administradora de la residencia, asistente e incluso cocinera en caso necesario. Poco antes de entrar en el Cónclave, el cardenal Ratzinger le había confiado: Ya falta poco, la próxima semana podremos descansar y marcharnos todos a hacer una excursión La señora Stampa comentó a un diario romano que Joseph Ratzinger estaba muy cansado, pues había tenido que ocuparse de todo estos días, incluso de la organización del Cónclave. Y, además, después de haber estado con Juan Pablo II hasta el último minuto, viviendo todo el sufrimiento con su amigo Aunque tenga 78 años y esté agotado por todo lo sucedido en el último mes, Joseph Ratzinger empezó a trabajar ayer a primera hora en la Casa Santa Marta, la residencia donde continúa vi-