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ABC VIERNES 22 4 2005 11 Organizaciones de inmigrantes dicen que un millón de ellos quedará fuera del proceso de regularización El PP afronta las elecciones gallegas como una buena aunque muy complicada ocasión de sacar la cabeza con una victoria después de tres procesos electorales Cuanto antes mejor ÁNGEL COLLADO MADRID. Cuanto antes mejor fue la respuesta que dio el presidente del PP, Mariano Rajoy, cuando Manuel Fraga le pidió su opinión sobre la posibilidad de adelantar los comicios gallegos. El presidente de la Xunta pedía más parecer que recomendación y no aclaró en primera instancia cuál era su decisión. Si mañana lee o escucha que nosotros le pedimos que convoque ya, es capaz de dejarlas para noviembre comentaban todavía el miércoles en la dirección del partido. El adelanto tiene más claves de política autonómica gallega y personales de Fraga que de intereses nacionales del PP, pero en esos comicios están en juego no sólo la forma en que Don Manuel se jubila después de dos legislaturas de negarse a hacerlo, sino también buena parte de las perspectivas de futuro de la actual oposición con Rajoy al frente. Composición del Parlamento Gallego PP 41 PSOE 17 BNG 17 Mayoría absoluta: 38 escaños Infografía ABC Derrotas honrosas El jefe del Ejecutivo gallego desvincula los comicios de su futura sucesión EFE José Luis Rodríguez Zapatero Presidente del Gobierno Estas elecciones son muy oportunas para revisar el pasado en Galicia, pero como una auténtica oportunidad de futuro ciembre, cuando se cuestionaban sus posibilidades tras los conatos de rebelión interna que ha quedado totalmente superados y olvidados El presidente de la Xunta apeló ayer a los intereses de Galicia, que podrían verse perjudicados por el ambiente generado por quienes acuden a la descalificación y el insulto- -aludió directamente a Blanco, quien le llamó recientemente incapacitado y al célebre exabrupto de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez sobre el Plan Galicia de mierda y por la necesidad de garantizar con el anticipo la elaboración a tiempo de los próximos presupuestos de la Xunta. Mariano Rajoy Presidente del PP Estoy seguro de que el PP repetirá victoria, porque se han hecho las cosas bien y los gallegos saben distinguir ralizaciones de obras previstas en el Plan Galicia. Ayer mismo, Rajoy recordó que el Gobierno no ha tomado ninguna decisión sobre el programa diseñado por el Gabinete de Aznar para paliar las consecuencias del Prestige No entró en ese debate Zapatero, quien se limitó a comentar que la responsabilidad institucional de disolver el Parlamento gallego y convocar las elecciones es del presidente de la Xunta y él sabrá las razones que tiene para disolver, aunque quizás no las haya dicho Más tajante fue el secretario de Organización socialista, quien dijo que Fraga es cualquier cosa menos una expectativa estimulante de futuro atribuyó la responsabilidad última del adelanto a la dirección nacional del PP y argumentó que la verdadera razón del anticipo es frenar la hemorragia de votos que los populares tienen en Galicia El titular del Gobierno gallego negó tajantemente haber recibido presiones- todo fueron consultas pacíficas y entre amigos dijo- -para anticipar los comicios. Zapatero, a contrapié Mientras Blanco hablaba ayer de una pulsión de cambio muy importante, lo cierto es que el adelanto ha pillado a contrapié al PSOE, que preveía un verano con una masiva presencia de ministros y del propio presidente del Gobierno para intentar contrarrestar el malestar generado en la Comunidad por los incumplimientos, retrasos y pa- Desde el 14- M, sus derrotas electorales han sido honrosas, pero derrotas al fin y al cabo. En los comicios europeos el PP perdió por dos puntos y un eurodiputado y en las vascas mantuvo el tipo al obtener dos escaños más que los conseguidos cuatro años atrás por el PSOE. Peor que los resultados en sí es la venta de los mismos. De la reconocida derrota de Jaime Mayor Oreja de 2001 con 19 diputados se pasa a considerar como un éxito socialista los 18 de Patxi López. Zapatero empezó en enero prometiendo la victoria; antes de la campaña iba a tener la llave del cambio en el País Vasco; luego permitió la presencia de la segunda marca de ETA para conseguir ese objetivo y, al final, la llave de la gobernabilidad en la Cámara autonómica la tiene la banda terrorista con 9 escaños, dos más que antes de ser ilegalizados. Pero los socialistas han cultivado la idea de que son los vencedores morales y Zapatero no explica en público ni en privado si negocia ya con ETA o si el detalle con el PCTV es un primer plazo. Y corren los rumores sobre una nueva mediación de Carod- Rovira o lo fructífera que pudo ser la de Mario Soares. Ante ese panorama, en el PP no salen de su asombro porque sólo ellos se escandalicen ante el proceso de derribo de la estabilidad institucional o porque se les acuse de falta de lealtad en la lucha antiterrorista cuando lo que no está claro es si el Gobierno está ya por la labor de combatir a ETA. Las autonómicas gallegas, con todos los riesgos que pueden caber, son consideradas en la dirección del PP como una oportunidad para sacar la cabeza con una victoria que demuestre que el partido sigue fuerte, mantiene su principal feudo y desde allí puede evitar un nuevo descosido en el mapa autonómico. La alianza entre socialistas y ultranacionalistas del BNG sería otro frente contra la vigencia de la Constitución y la propia unidad de la nación por la vía, como en Cataluña y el País Vasco, de la reforma estatutaria. Pasar factura En el capítulo de los riesgos está la propia figura de Rajoy. Aunque la influencia del presidente del PP se limita a su circunscripción, Pontevedra, -ni antes Aznar ni ahora Rajoy se han atrevido nunca a inmiscuirse porque el partido allí es cosa de Fraga- el PSOE, con toda su capacidad mediática, se volcará para pasar factura al líder del PP de la posible derrota de Fraga. Rajoy lo sabe y también que tiene que echar el resto. En el PP confían en la fidelidad de su electorado. En el País Vasco, los populares perdieron en las generales por 9 puntos frente al PSOE y en las últimas por menos de 5. El 86 por ciento de sus votantes le fueron fieles. Si ese fenómeno se repite en Galicia, Fraga estaría de nuevo al borde de la mayoría absoluta. De cualquier forma sigue siendo el mejor candidato posible dicen en el principal partido de la oposición ante la mayor incógnita del reto: que el patrón aguante porque, si resiste, dicen, el efecto ZP puede quedarse tan diluido en Galicia como en el País Vasco. Las gallegas son consideradas en Génova como una oportunidad para sacar la cabeza