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4 Opinión VIERNES 22 4 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IGNACIO CAMACHO FRAGA CAMBIA EL PASO AL PSOE OS gallegos han sido llamados a las urnas el próximo 19 de junio, fecha definitiva de unas elecciones autonómicas que se configuran como un plebiscito sobre la figura de un Manuel Fraga que, a los 82 años, aspiraa un quinto y último mandato consecutivo como presidente de la Xunta de Galicia, frente a una oposición en la que el dividido BNG y el PSOE están obligados a soslayar sus notables diferencias para intentar configurar una alternativa creíble. Las autonómicas gallegas trascienden, no obstante, su carácter regional para convertirse, asimismo, en termómetro de la fortaleza de Mariano Rajoy, afectado especialmente en la consulta por ser gallego y porque esa Comunidad supone uno de los feudostradicionales de su partido. También se configuran en exigente prueba para el efecto Zapatero el carisma electoral del presidente del Gobierno, que si bien se tradujo en un sustancial aumento de escaños en las recientes elecciones vascas, se quedó a uno de conseguir los logrados por el PP en la pasada legislatura. Cobra mayor trascendencia la cesión de Manuel Fraga, que presta un nuevo servicio a su partido al romper por vez primera su costumbre de agotar los mandatos, aun a costa de quebrar su palabra, empeñada hace algo más de un mes, cuando anunció que los comicios se celebrarían, como estaba inicialmente previsto, a finales del próximo mes de octubre. La imprevisibilidad del veterano político y la evidente falta de un banquillo consistente para la sucesión ya le hicieron rectificar su intención de terminar su carrera política esta legislatura. Es indiscutible el fundamento de las justificaciones oficiales en lo que se refiere al desconcierto por LAS BODAS GAYS ON una holgada mayoría, el Congreso aprobó ayer el derecho de las parejas homosexuales a contraer matrimonio y a adoptar hijos. Ahora deberá pasar el trámite del Senado, donde puede que el PP y senadores del Grupo Catalán llegaran a formar una mayoría opuesta, habida cuenta de que CiU ha dado a sus parlamentarios libertad de voto en este asunto. En cualquier caso, la posterior vuelta al Congreso dará lugar a la aprobación definitiva del texto, que entraría en vigor antes del verano. Sin embargo, la publicación de la nueva ley en el BOE no zanjará todos los errores cometidos por el Gobierno durante su tramitación ni disipará las dudas más que razonables sobre la constitucionalidad de la ley. En este sentido, resulta decepcionante que un Gobierno abanderado del diálogo haya sido tan sordo a los dictámenes del Consejo de Estado y del CGPJ. Ambas instituciones advirtieron de los vicios de inconstitucionalidad de una ley que extienda el matrimonio a las parejas homosexuales. En concreto, el Consejo de Estado, con su estilo sosegado, vio en la reforma propuesta por el Gobierno una forma de alterar el artículo 32 de la Constitución, el cual- -según el alto órgano consultivo del Gobierno- -consagra el derecho a contraer matrimonio únicamente entre hombre y mujer. Cabe presumir, por tanto, que el debate jurídico sobre esta nueva ley llegará al Tribunal Constitucional, cuyos magistrados tendrán, como corresponde, la última palabra. Sin embargo, la crítica que merece el proyecto de ley aprobado ayer en primera instancia no se agota en la discusión técnica o en su necesidad, pues las normas que regulan la convivencia de las parejas del mismo sexo ya les conceden derechos equiparables a los del matrimonio. Hay, también, un fondo ético y social. El Foro Español de la Familia ha recogido más de medio millón de firmas para impulsar una iniciativa legislativa popular que ratifique el matrimonio heterosexual. El dato es suficientemente expresivo de que el Gobierno ha actuado con precipitación en una reforma social muy grave y con efectos irreversibles en cuanto empiece su vigencia, impulsada por un sentido activista del poder público más que por una percepción responsable de las prioridades sociales. También el Consejo de Estado hizo serias advertencias al Ejecutivo por haber forzado un salto sin las etapas intermedias que se han respetado en los muy escasos países que tienen regulado el matrimonio gay. La adopción de hijos por parejas homosexuales, incluida en la reforma, culmina un proceso legislativo en el que se han invertido las prioridades, anteponiendo las reclamaciones de unas minorías sobre el sentido social de la institución matrimonial y la valoración de los intereses de los niños adoptados. L un debate territorial en el que parecen haber pasado a segundo plano cuestiones tan trascendentes como la igualdad o la solidaridad autonómica. Estos principios son especialmente sensibles en una Comunidad que pugna por reducir su diferencial frente a otras regiones más desarrolladas y que ha denunciadola obstinación del Gobierno en paralizarlas actuaciones previstas en el Plan Galicia. Pero tampoco se pueden obviar explicaciones más pragmáticas. Entre estas cabe incluir los evidentes riesgos de afrontar una larga campaña electoral, y los datos de unas encuestas electorales que apuntan una indudable mejoría en las expectativas de Manuel Fraga. Una vez superado el bajón provocado por las rebeliones internas del pasado otoño, la proclamación de la pax octaviana en el PP de Galicia actuó como revulsivo en los sondeos. El veterano político gallego ha sorprendido a contrapié a la oposición, y singularmente a un PSOE que ponía buena parte de sus esperanzas de articular el cambio en una campaña de recuperación de imagen. Esta se debía basar en el compromiso de unos Presupuestos Generales del Estado más receptivos a los intereses de Galicia, propósito en el que pensaba involucrarse personalmente el presidente del Gobierno, con una presencia constante en la Comunidad durante todo el verano. El adelanto también ha cogido en el peor momento al BNG, la otra pata de la hipotética alternativa, que ha escenificado públicamente su división interna tras la exclusión de su líder histórico, Xosé Manuel Beiras, quien ha declinado entrar en las listas tras tomar el mando de esta formación dirigentes de un perfil más radical. C CRISIS EN ECUADOR L derrocamiento del presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez ha vuelto a sumir al país en la zozobra política, y 48 horas después la toma de posesión de su sucesor, el vicepresidente Alfredo Palacio, no había sido respaldada por la comunidad internacional porque, independientemente de los pretextos constitucionales a los que se acuda, se ha llegado a un punto en el que no es razonable seguir confiando en que la solución a la crisis llegue por este camino. Después de una década de inestabilidad con derrocamientos y entronizaciones salvíficas sucesivas, se ha creado un ambiente de desorden institucional en el que lo más probable es pensar que Palacio se arriesga a sufrir pronto el mismo destino del presidente derrocado. Y ante el descalabro de las instituciones, a nadie le extraña que el pueblo, harto, haya salido a la calle gritando esta vez ¡que se vayan todos! Ecuador no necesita más salvadores ni mesías. Lo único que puede redimir al país es un verdadero acuerdo político nacional sin exclusiones ni dobleces, para reconstruir un mínimo entramado consti- E tucional. Con el tiempo y mucha buena voluntad, es posible que se puedan volver a poner en marcha institucionesrespetadas y representativas y, apoyándose en ellas, darle al país la necesaria tranquilidad. Ahora, el mejor consejo que se les puede dar a los ecuatorianos es que mantengan la calma y rechacen los experimentos radicales, mientras que la clase política ha de entender que no puede seguir dándole al Ejército la potestad de erigir y derribar gobiernos siguiendo los vientos de las protestas callejeras, porque, como le pasó a Gutiérrez, esa es un arma que se vuelve frecuentemente contra quienes la utilizan. No cabe duda de que hay fuerzas en la región interesadas en favorecer la inestabilidad y, tal como nadie duda ahora que en un principio el coronel Gutiérrez escuchó los cantos de sirena de la Revolución Bolivariana tampoco se puede dudar ahora que los partidarios delvenezolano podrían intentarsacar tajada del río revuelto. Por ello es tan pertinente la coordinación a la que se han comprometido España y Estados Unidos, para favorecer una salida razonable a la crisis institucional en Ecuador.