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42 JUEVES 21 4 2005 ABC Internacional Una decisión dentro del marco constitucional ABC QUITO. El Parlamento ecuatoriano, reunido en sesión en un edificio alternativo al de su sede oficial, y constituido por los diputados de la oposición mayoritaria, declaró ayer el cese del presidente por 60 votos de los 62 legisladores presentes. La moción votada dice textualmente: Declarar que el coronel Lucio Gutiérrez ha abandonado el cargo de presidente y en consecuencia deben operar los mecanismos de sucesión constitucional. Por falta definitiva del presidente de la República, conforme determina el artículo 168 de la Constitución, le corresponde subrogar y asumir la Presidencia de la República al vicepresidente constitucional, Alfredo Palacio En su discurso de toma de posesión, Palacio dijo que el pueblo ecuatoriano ha decidido refundar la República para que en sus caminos florezcan y reinen la dignidad y la equidad Mientras el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, calificaba ayer de preocupante la crisis política en Ecuador, un funcionario del Departamento de Estado norteamericano cuestionaba desde Washington la constitucionalidad de la destitución de Gutiérrez. Miles de manifestantes exigían ayer ante el Palacio de Carondelet, en Quito, la dimisión de Lucio Gutiérrez REUTERS Lucio Gutiérrez deja la presidencia de Ecuador tras perder el apoyo del Ejército y pide asilo político a Brasil El vicepresidente Alfredo Palacio jura el cargo como nuevo mandatario b Gutiérrez trató de abandonar el país en una avioneta pero un grupo de manifestantes se lo impidió por lo que se ha refugiado y pedido asilo en la embajada de Brasil CARLOS ROJAS ARAUJO SERVICIO ESPECIAL QUITO. A medida que ayer la crisis se precipitaba en Quito hacia una espiral de violencia entre las fuerzas del orden y los manifestantes que pedían la dimisión del presidente, Lucio Gutiérrez, parecía claro que la solución sólo podía venir del Ejército. Las Fuerzas Armadas dieron un golpe de timón y retiraron su apoyo a Gutiérrez para evitar un baño de sangre. El presidente tenía las horas contadas. Por la mañana, el gobierno y los fieles al presidente habían convocado a sus partidarios. Autobuses llenos de indígenas armados con palos trataban de llegar a Quito para enfrentarse a los manifestantes, en su mayor parte estudiantes. En las refriegas, perderían la vida un fotógrafo chileno, víctima de los gases lacrimógenos, y una mujer fallecida al parecer por un atropello. Cruz Roja aludía a dos muertos por heridas de bala, ambos sin confirmar. El alcalde de Quito, Paco Montoya, ordenó a las fuerzas municipales que bloqueasen las entradas a la ciudad para evitar derramamientos de sangre. Creo que es nuestro deber- -manifestó Montoya- -y así lo hemos decidido Poco más tarde, un grupo de jóvenes manifestantes lograba atravesar el cordón policial que protegía la sede del Parlamento, rompía la puerta, entraba en el edificio y quemaba el vestíbulo. Minutos después, el comandante en jefe de la Policía Nacional, Jorge Poveda, presentaba su dimisión irrevocable porque no deseaba participar en la represión. El anuncio corría en Quito como la pólvora y los manifestantes redoblaban sus esfuerzos. Se estaba cerrando el cerco en torno a Gutiérrez. El segundo golpe le llegó al presidente ecuatoriano desde el Parlamento. El Congreso Nacional paralelo, organizado por legisladores de una oposición mayoritaria en la Cámara, decidía cesarle. Un total de 60 de los 62 diputados presentes en la sesión votaban a favor de la destitución de Gutiérrez. El Congreso paralelo declaraba vacante el cargo, que sería asumido de inmediato por el vicepresidente de la República, Alfredo Palacio, de 66 años, quien se apresuró a prestar juramento. En su toma de posesión, Palacio aseguró: Ha terminado la dictadura Previamente, los congresistas oposito- na y Gutiérrez, el jefe del comando conjunto de las Fuerzas Armadas, general Víctor Rosero, en rueda de prensa televisada, anunciaba que el alto mando militar, en unidad de criterios, tomó la dura decisión de retirar su apoyo al presidente constitucional de Ecuador, Lucio Gutiérrez y justificaba la medida señalando que, si bien las Fuerzas Armadas se han mantenido alejadas del conflicto político, no podían ser indiferentes ante el escenario de anarquía Rosero llamaba a la calma a la población y su declaración pública era refrendada por el ministro de Defensa, Néstor Herrera. Alfredo Palacio REUTERS Salió en helicóptero El depuesto presidente Gutiérrez, por su parte, acompañado de su esposa Ximena Bohórquez, abandonaba en helicóptero el Palacio de Gobierno con la intención de salir del país, tal vez rumbo a Panamá. Su empeño resultó frustrado ya que el aeropuerto internacional Mariscal Sucre estaba ocupado por centenares de manifestantes que lograron evitar su huida en una avioneta. Posteriormente Gutiérrez se refugió en la embajada de Brasil y ha pedido asilo político en ese país. El gobierno de Lula da Silva está tomando las providencias necesarias para conceder el asilo según un comunicado oficial, res habían votado otra moción por la que cesaban al presidente del Parlamento, Omar Quintana, por abandono del cargo e incapacidad, y nombraban a la diputada Cyntia Viteri en su lugar. El golpe final Pero el tiro de gracia llegó, como no podía ser menos, de manos del Ejército. Vista la incapacidad de la Policía para hacer frente a los disturbios, las Fuerzas Armadas desplegaron cientos de soldados en el centro de Quito. Sin embargo, y tras la dimisión de Poveda y los ceses parlamentarios de Quinta-