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ABC JUEVES 21 4 2005 Benedicto XVI, nuevo Papa 17 Análisis número subirá hasta un millón o más. El efecto novedad podría incluso duplicarlo. Joseph Ratzinger trabajo teológico así orientado exige tanta humildad como inteligencia. Y lo mismo, el trabajo del pastor. Algunos estarán tentados de confundir la obediencia a Cristo, la sencillez en el trabajo de su viña, con una supuesta rigidez doctrinal o incluso con la mera simplicidad iletrada. Por sus frutos los conoceréis. ¿Dónde prospera el conocimiento verdadero de Cristo? ¿Dónde se convierte en esperanza viva la vida cristiana? No precisamente allí donde la fatuidad del pensamiento se deja llevar por la ilusión de que hay que hacerlo todo con las propias manos. No, lo principal ya está hecho por Dios en Cristo. Es necesario dejar que su luz alumbre. Benedicto XVI comienza su pontificado con una declaración de humildad que viene avalada por muchos años de coherente ministerio teológico al servicio de Jesucristo. Él ha escrito y dicho muchas veces que tampoco la Iglesia ni el Papa lo pueden todo. También el Papa ha de obedecer y escuchar la Palabra de la Vida. Con un programa así, la esperanza seguirá floreciendo en la Iglesia para el gozo y la libertad verdadera de los hombres. DECLARACIÓN DE HUMILDAD JUAN ANTONIO MARTÍNEZ CAMINO Secretario General de la Conferencia Episcopal Española Sínodo de obispos en octubre El primer encuentro mundial de obispos, cardenales, superiores de familias religiosas y líderes de movimientos tendrá lugar en Roma del día 2 al 29 de octubre para profundizar en el sacramento de la Eucaristía. Casi la mitad de los participantes son elegidos por las respectivas conferencias episcopales, por lo que el sínodo permite tomar el pulso a la situación de la Iglesia católica en todos los países del planeta. Posible viaje a España en 2006 El V Encuentro Mundial de la Familias está convocado para el próximo año en Valencia. Las fechas no han sido fijadas, pero es seguro que Benedicto XVI mantendrá esos grandes encuentros mundiales, que en Valencia llegan a su quinta edición después del celebrado en 2003 en Manila. La escapada a Valencia podría ampliarse, convirtiéndose en el primer viaje apostólico de Benedicto XVI a España, lo que permitiría a millones de personas darle la bienvenida. REUTERS cabo de leer el Mensaje que el nuevo Papa ha dirigido a la Iglesia y al mundo al concluir su primera celebración eucarística como Sucesor de Pedro. Me han llamado la atención estas palabras: Al asumir su ministerio, el nuevo Papa es bien consciente de que su tarea consiste en permitir que la luz de Cristo brille ante los hombres y mujeres de hoy: no la propia luz, sino la de Cristo La alegría que inundaba en la tarde del pasado martes la Plaza de San Pedro cuando el cardenal Ratzinger hizo su aparición en el balcón como Benedicto XVI se ha apoderado de toda la Iglesia. Ya tenemos Papa de nuevo. Un Papa que ha suscitado con facilidad el consenso suficiente de los cardenales electores y que nos ha sorprendido escogiendo para sí un nombre inesperado. ¿Podemos aventurarnos a señalar algún motivo de por qué precisamente este hombre y este nombre para el primer Papa del siglo XXI? Me atrevo a señalar que la razón fundamental de esta elección se esconde en las primeras palabras pronunciadas por el Papa desde el balcón de San Pedro: Soy un humilde trabajador de la viña del Señor Los cristianos necesitamos ante todo conocer a Cristo, amarle e identificarnos vitalmente con Él. En esto ha consistido siempre el ser cristianos. Pero hoy día las dificultades para conseguirlo son especiales. Porque la mentalidad moderna, de la que todos participamos de uno u otro modo, nos induce a pensar con cierta autosuficiencia que el mundo empieza a merecer la pena con lo que cada uno de nosotros idea y hace. El ser humano se considera en estos tiempos a sí mismo como llegado a la edad adulta y mira hacia las generaciones pasadas y, en general, hacia todo lo que él mismo no ha pensado o hecho, como cosa de poco o nulo interés. Pues bien, el Papa se presenta a sí mismo precisamente no como el sujeto que va ha hacer e idear esto y aquello, ni a realizar descubrimientos personales portentosos, sino más bien como quien trabaja humildemente el viñedo de Otro y como quien no ha de hacer brillar las luces propias, sino sólo la luz de Cristo. Es lo que San Benito enseñó en su tiempo a Europa a través de escuelas, libros y, sobre todo, del testimonio de sus admirables seguidores: No anteponer nada a Cristo se lee en la Regla benedictina que modeló y modela el camino de tantos seguidores del Maestro. Benedicto XVI es un gran teólogo. Sus muchos escritos delatan una mente aguda y clara, un conocimiento excepcional de la historia de las fuentes y del pensamiento cristiano y el aliento espiritual propio de quien ha gustado y meditado aquello sobre lo que piensa. Su teología tiene el aire de la de los Padres de la Iglesia, aquellos geniales escritores conocedores A de la literatura y la filosofía clásica y sabios, al mismo tiempo, con la sabiduría que dimana de la contemplación del Verbo encarnado. El teólogo luterano alemán Wolfhart Pannenberg no duda en afirmar que el profesor Ratzinger es la cabeza teológica más preclara que ha producido la teología católica del siglo XX. No es difícil compartir esta opinión desapasionada. Pienso que el secreto de la grandeza y de la creatividad teológica de Ratzinger está precisamente en su connatural capacidad de escucha de la Palabra de Cristo, en su voluntad de no anteponer nada a la sabiduría divina que otorga su Revelación. Un Algunos estarán tentados de confundir la obediencia a Cristo con una supuesta rigidez doctrinal Peregrinos celebran la elección de Benedicto XVI EFE El Papa, ayer, junto a los cardenales Martínez Somalo (izquierda) y Sodano POOL