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ABC JUEVES 21 4 2005 Benedicto XVI, nuevo Papa 13 Entrevista hicieron que los purpurados quemasen más paja de la necesaria, produciéndose una leve obturación en la chimenea. El cardenal colombiano Alfonso López Trujillo protagonizó la equivocación de la jornada de ayer, al pedir en dos ocasiones por nuestro Papa Juan Pablo II en lugar de por Benedicto XVI durante la misa celebrada en la Capilla Sixtina. Posteriormente, el purpurado se excusó aludiendo a la tradición de orar por el Pontífice fallecido. Por su parte, el arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, saludó la rápida elección de Benedicto XVI como un signo de confianza de los cardenales hacia el nuevo líder de la Iglesia. Schönborn desestimó los rumores de una disputa sobre la orientación de la Iglesia, insistiendo en que cada uno de los cardenales sintió el llamamiento a elegir a quien consideraba más capacitado para el cargo Joseph Ratzinger El arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, en una de las misas en memoria de Juan Pablo II EPA Una experiencia espiritual El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, destacó que el Cónclave ha sido el de mayor universalidad de la historia de la Iglesia apuntando que no ha habido mayorías ni minorías determinadas por aspectos geográficos o humanos En el aspecto humano, afirmó que ha sido una experiencia espiritual de primer orden La nota discordante la puso el belga Goodfried Daneels, quien no acudió a la cena ofrecida por Ratzinger tras su elección. El purpurado se negó a pronunciarse sobre el nuevo Papa, limitándose a recordar que sigo pensando lo mismo de él que antes. Ha sido elegido de manera legítima por el colegio de cardenales, pero si me preguntan si es el candidato ideal, ésa es otra cuestión. Dios juzgará sobre si es la persona correcta. Todo el mundo tiene el derecho de pronunciarse sobre el nuevo Papa y de sentirse feliz o triste. Yo no estoy triste Finalmente, el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Karl Lehmann, se mostró conforme con la elección de Ratzinger, pese a reconocer que no siempre tenemos que estar de acuerdo con todas las políticas de la Iglesia. Tampoco es obligatorio CARLOS AMIGO VALLEJO Cardenal Arzobispo de Sevilla Benedicto XVI nos va a dar muchas sorpresas El cardenal de Sevilla afirma que se va a producir un gran acercamiento entre algunos sectores cristianos y también, por qué no, a la Teología de la Liberación JESÚS BASTANTE ROMA. Dios siempre llega a su tiempo exclama monseñor Carlos Amigo en el momento de recibir a ABC en el colegio de Montserrat, situado en Vía Giulia, a medio kilómetro del Vaticano. Al franciscano cardenal de Sevilla se le ve exultante, más bien satisfecho con el deber cumplido tras una difícil tarea, tal vez la más complicada para un príncipe de la Iglesia: elegir Papa. ¿Qué se siente al tener la responsabilidad de elegir a un Papa? -Por la mente y por el corazón se suceden diversas etapas. Cuando a uno la segunda mitad del siglo XX. El doctor Joseph Ratzinger fue profesor de Teología Dogmática, de Teología Fundamental y de Escatología Cristiana. Su pensamiento se hizo presente y determinó en buen grado la teología del Concilio Vaticano II. Por aquel entonces era tachado de progresista y avanzado. Cualquier pensador católico reconoce que su teología orientó la Iglesia del cambio de milenio. Su figura como teólogo, a veces controvertida y discutida, conserva esa inquietud de intelectual creativo que plasmó- -siendo ya cardenal de la Iglesia- -en el documento La interpretación de la Biblia en la Iglesia de la Pontificia Comisión Bíblica. Sus palabras, lejos de mostrar la imagen de un guardián de la ortodoxia, abrieron las puertas de la exégesis y la teología bíblica a las ciencias sociales, psicológicas, filosóficas, filológicas, a una lectura crítica de la Sagrada Escritura desde los métodos y acercamientos más modernos de interpretación de los textos sagrados. El Papa Benedicto XVI es un teólogo, un pensador como nunca ha visto la Iglesia sentado en la Cátedra de San Pedro. Joseph Ratzinger es un intelectual venido a Papa. Sobre él recae ahora la demostración de que la praxis ha de tener por detrás el respaldo de una teoría, la de una preparación incuestionable. Quienes han venido trabajando de cerca con el cardenal Ratzinger, sostienen que es una persona cercana, afable, cordial y muy humana. Quienes lo han tenido como profesor en las facultades alemanas dicen que era un gran pedagogo capaz de hacer pensar a sus alumnos por sí mismos. Ojalá que quienes lo vamos a tener como Sumo Pontífice podamos decir un día que fue uno de los grandes Papas de la Iglesia. le nombran cardenal, le dicen que uno de sus cometidos será elegir Papa, pero esa posibilidad se contempla como algo muy distante. Cuando el Papa muere, y el cardenal camarlengo te convoca a Roma, sientes una mezcla de nerviosismo y perplejidad. Confieso que, cuando partí de Sevilla, me daban ganas de llorar, por el recuerdo de Juan Pablo II y por la responsabilidad que recaía sobre mí. ¿Cómo vivió el Cónclave? -Tras el primer encuentro con los cardenales, el nerviosismo se fue transformando en serenidad y paz. Cuando fue elegido el nuevo Papa y me acerqué a saludarle, esa paz se volvió a convertir en emoción, y en la sensación del trabajo bien hecho. ¿Advirtió diferencia entre el cardenal con el que entró al Cónclave y el Papa al que besó el anillo un día después? -Pese a que nos hemos estado encontrando en la Casa Santa Marta constantemente: en el ascensor, en las comidas y en la propia Capilla Sixtina, la sensación es completamente distinta. No por la actitud del Papa, sino porque ya ves en él al vicario de Cristo, al sucesor de Pedro. Debo decir que, al saludarle, tenía preparadas dos palabras de agradecimiento, pero al ir a besarle el anillo él se adelantó y me dio la bendición para el amado pueblo sevillano y lo hizo en un correcto castellano. -Se dice que este Papa será un Pontífice duro y conservador... -Hay una imagen muy limitada del cardenal Ratzinger. Es una persona amable, exquisitamente educada, con una gran cabeza, una profundidad espiritual y unos valores teológicos y humanos importantes. Benedicto XVI nos va a dar muchas sorpresas, y muy gratas, sobre todo a los sectores que ofrecen una imagen caricaturesca de él. ¿Qué espera de Benedicto XVI? -Aquello que el Papa ya nos dice en sus primeros gestos. Un acercamiento a los grandes problemas de la Iglesia y entre las comunidades cristianas, y también con algunos sectores teológicos de la Iglesia. Creo que en el campo de la teología va a ver un gran acercamiento, y también, por qué no, con la Teología de la Liberación. Los grandes documentos sobre esta corriente se han hecho desde la Congregación para la Doctrina de la Fe, que nunca ha condenado esta teología sino la politización de la fe. -Una curiosidad. El nuevo Papa, ¿llevaba preparado el nombre que iba a adoptar? ...Para algunas cosas, las paredes de la Sixtina están insonorizadas (sonríe) Pero sí ha sido una sorpresa, aunque lo más importante no es el nombre, sino que todos los Papas son irrepetibles, y es lógico que sea así, porque la doctrina permanece, pero cada Papa es un Papa de su tiempo. ¿En algún momento, cardenal Amigo, pensó que podía llegar a ser el elegido? (Risas) Mi única intención es servir a la Iglesia, ahora desde mi encomienda en el Arzobispado de Sevilla y después, retirarme a un convento.