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4 Opinión JUEVES 21 4 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IGNACIO CAMACHO HOJA DE RUTA DEL PAPA N el comienzo mismo de su pontificado, Benedicto XVI ha querido anticipar algunas líneas maestras del período que ahora se inicia para la Iglesia. Nada mejor que hacerlo frente a quienes pocas horas antes procedían a su elección, que tuvo lugar en un cónclave de corta duración, prueba evidente del consenso básico en el Colegio Cardenalicio. La escueta hoja de ruta que ayer apuntaba el nuevo Papa confirma la idea de que se ha impuesto como tarea fundamental la consolidación de la labor realizada por su predecesor, a quien estaban- -una vez más- -dedicadas sus primeras palabras como muestra de cercanía espiritual. En efecto, como indica el Diccionario de la Real Academia, consolidar significa dar firmeza y solidez a algo En este caso, no se trata sólo de prolongar el trabajo, sino también de conseguir que el mensaje evangélico arraigue con energía en un mundo que ofrece con frecuencia síntomas de escepticismo y de falta de convicción moral. Teólogo de máximo nivel, capaz de traducir las intuiciones en conceptos precisos, el Papa Ratzinger ha transmitido, sin duda de forma muy meditada, algunas ideas que marcan el rumbo a seguir. Ante todo, la apuesta en favor de la juventud, preocupación y a la vez consuelo para Juan Pablo II, consciente de que el futuro de la Iglesia pasa por atraer a las nuevas generaciones. De ahí la importancia decisiva de la enseñanza de la Religión y de su presencia en los medios de comunicación, con un planteamiento atractivo pero al mismo tiempo exigente. Si se interpreta rectamente el mensaje, no se trata de ganar adeptos a base de relativismo moral; muy al contrario, el objetivo consiste en demostrar que merece la pena recorrer ese difícil camino que conduce a la visión trascendente de la vida. Los grandes acontecimientos de masas son, según la concepción que inspiraba al Papa anterior y al actual, un medio y no un fin en sí mis- E mos. Por ello, aunque el temperamento de uno y el del otro sean diferentes, parece probable que Benedicto XVI mantenga un fuerte protagonismo en el ámbito público. El anuncio de su primer viaje oficial al encuentro de jóvenes en Colonia supone no sólo una lógica prueba de afecto hacia su patria alemana, sino también una señal que refleja la vía que está dispuesto a seguir. Otra idea nuclear del pontificado anterior que ahora se refuerza es el entendimiento con las demás iglesias cristianas. Nadie ha hecho tanto como Juan Pablo II en la historia del papado por aproximarse al mundo protestante, anglicano y ortodoxo. Hay muchas discrepancias acumuladas con el paso de los siglos, pero la preparación teológica del nuevo Papa le sitúa en muy buena posición para distinguir lo esencial de lo accesorio y para encontrar elementos comunes. Al fin y al cabo, todas las confesiones comparten análoga preocupación por la impronta materialista y utilitaria que se atribuye- -a veces sin reparar en los matices- -a la sociedad contemporánea. Conviene asimismo tomar nota de la referencia específica al Concilio Vaticano II, que fue el genuino punto de partida para la actual concepción de la Iglesia. En sus trabajos, por cierto, participó con entusiasmo el entonces joven pero ya reconocido profesor bávaro. Juventud, ecumenismo y apoyo en la gran obra puesta en marcha por Juan XXIII son principios que identifican las intenciones del Papa, en línea con su excepcional predecesor. Un objetivo esperanzador que tal vez haya cogido por sorpresa a quienes han dibujado a toda prisa un perfil dogmático del nuevo Papa y no esperaban una respuesta semejante. Las primeras palabras de Benedicto XVI pueden haber empezado a romper los rígidos esquemas de quienes no entienden que la Iglesia está por encima de una mera división simplista entre progresistas y conservadores. POLITIZAR LA SANIDAD A polémica política sobre el hospital Severo Ochoa de Leganés muestra ribetes de manipulación partidista de un asunto grave y serio, que debe ser esclarecido en los procedimientos abiertos por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, la Fiscalía y los Tribunales de Justicia. En este sentido, la estrategia del Partido Socialista Madrileño se revela cada día más nítidamente como el empeño de su secretario general, Rafael Simancas, por desestabilizar al Gobierno de Esperanza Aguirre a toda costa y sin reparar en los perjuicios. Simancas ha sido el único actor de esta polémica en hablar de doctor muerte y de eutanasia activa para referirse a los médicos del servicio de Urgencias del hospital de Leganés. Luego, rectificó su discurso para arremeter contra el Ejecutivo autonómico de Aguirre por cuestionar la calidad de la sanidad pública. Hay un objetivo partidista, superpuesto al interés de los ciudadanos, que es sovacar la política de Aguirre de reducción de las listas de espera, objetivo que cuenta con la garantía de dimisión de la presidenta madrileña si no se cumple antes del próximo mes de noviembre. Esta estrategia socialista no sólo ignora los intereses prioritarios que están en juego en las investigaciones abiertas, sino que tiene el riesgo de arrastrar consigo el prestigio de la sanidad pública madrileña. Lo que importa a los ciudadanos de Madrid, como a los del resto de España, es la confianza en sus servicios sanitarios públicos, confianza que no se la dan quienes en vez de apoyar las investigaciones sobre muertes sospechosas hacen bandera partidista del caso y buscan beneficios políticos. La responsabilidad de la Administración autonómica madrileña era investigar los hechos denunciados, aunque lo fueran de forma anónima, y exigir responsabilidades si se detectaban irregularidades administrativas. La clase médica también está concernida en el esclarecimiento de este asunto, que ya acumula varias querellas y denuncias judiciales de familiares y asociaciones, ajenos todos a la diatriba partidista. Los médicos y sus instituciones corporativas deben ser los más interesados en que esos hechos se aclaren, en alejarse explícitamente de las irregularidades detectadas y en evitar que los ciudadanos tengan dudas sobre cuáles son sus prioridades cuando se está hablando de muertes dudosas de pacientes. Muertes lamentablemente ciertas, y algunas de las cuales están en el juzgado porque los familiares quieren respuestas que nadie les dio cuando más las necesitaban. L RENUNCIA DE BERLUSCONI L A renuncia de Berlusconi se veía venir desde que se produjo el pasado viernes la salida del Gobierno de los cuatro ministros de la Unión de Demócratas Cristianos. Sin embargo, la escena política italiana no puede despojarse nunca de cierta aureola de ritualidad teatral. Las apuestas y los juegos de recámara son tan viejos en Italia como la política misma. Maestros en las difíciles técnicas de los amagos y de los malabarismos de gobierno a muchas bandas, los partidos italianos impregnan el escenario político de ritmos, gestos y tretas difícilmente comprensibles para los profanos. La crisis abierta por los democristianos se vio agravada esta semana por los movimientos de la conservadora Alianza Nacional. De este modo, los equilibrios internos dentro de la coalición de Gobierno anunciaban la inmediatez de una redefinición. La victoria de Romano Prodi y la alianza de izquierdas que lidera en las pasadas elecciones regionales fue demasiado contundente como para que Berlusconi no acusara el golpe en el mentón de su crédito. La pérdida de cinco regiones en las que gobernaba la coalición gubernamental constata la sensación de que el fuerte personalismo de que impregna Berlusconi a su Ejecutivo comienza a dar síntomas de fatiga electoral, especialmente debido al rechazo que genera en amplios sectores de la opinión pública la presencia militar italiana en Irak. Con todo, no parece que la salida de esta crisis de gobierno sea una disolución anticipada del Parlamento. Estamos más bien ante una reformulación de la composición del actual Gabinete, aunque, eso sí, después de pasar por el trámite de dimitir ante el presidente Ciampi y someterse a una nueva investidura. En fin, que las aguas del Tíber bajan agitadas para Berlusconi, pero no turbulentas.