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ABC MIÉRCOLES 20 4 2005 119 Televisión y radio Alfre Woodard es el nuevo fichaje de la serie de televisión de la Fox Mujeres desesperadas La actriz, que consiguió un Emmy en 1980, compartirá pantalla con las ya desesperadas Teri Hatcher y Eva Longoria. Todas las cadenas nacionales interrumpieron su programación habitual para dar cuenta de la noticia de la elección del nuevo Papa ABC El ritual de la fumata abrió ayer la cobertura especial con que las cadenas de televisión volvieron a dirigir sus cámaras hacia Roma, enorme plató que en las últimas semanas ha cautivado a la audiencia mundial Humo, campanas, miradas TEXTO: JESÚS LILLO o fue la confusa humareda que a media tarde de ayer brotaba a borbotones del tejado de la capilla Sixtina la que anunció la elección del nuevo Papa, ni tampoco las perezosas campanas que, al cabo de un buen rato, repicaron para hacer perceptible al oído la noticia cuya emisión tenía cautiva a la audiencia mundial desde el pasado lunes. Fue otra señal- -igualmente servida en directo por la televisión vaticana, remezcla de silencios y miradas- -la que confirmó al público que el cónclave había terminado: las cámaras enfocaron, muy de cerca, a los fieles congregados en la plaza de San Pedro para difundir en directo la secuencia de un regocijo que reventaba en los rostros de los peregrinos. Tenemos Papa. A lo largo de los últimos años, los realizadores de la emisora del Vaticano han elaborado una narrativa audiovisual propia, un soberbio código de signos y mensajes con el que trasladar al público, si no la palabra, el lento movimiento del cuerpo de la Iglesia. Sólo para abonados. Desde la tarde del pasado lunes, cuando comenzaron las votaciones en la capilla Sixtina, la cadena romana había dejado morir el relato televisivo de las primeras fumatas, planos fijos y mudos, en el cielo cubierto de la Ciudad Santa. Nubes y humo negro para ambientar un discurso sombrío e intermitente, una secuencia que se cerraba con la imagen, lejana, de los fieles que abandonaban la plaza de San Pedro con la mirada en el suelo. Ayer, en cambio, la Iglesia quiso manifestar la noticia de la elección de Joseph Ratzinger a través de un inequívoco y febril juego de mira- N das. Los locutores y comentaristas de las cadenas españolas, sorprendidos por la tercera fumata, aún discutían sobre el color del humo cuando los realizadores del Vaticano recorrían el patio de butacas de Roma para traducir a gestos humanos y universales una noticia que ni las chimeneas ni las campanas- -falta de nitidez o tardanza, respectivamente- -habían sido capaces de transmitir. Pasada la expectación generada el pasado lunes por la vistosa procesión de los cardenales electores hasta su encierro en la Capilla Sixtina- -enésimo espectáculo televisivo del ciclo de retransmisiones en directo abierto con la muerte de Juan Pablo II- -el cónclave había sido desplazado de la portada de la tele, que emitía su programación habitual a la espera de que la chimenea del Vaticano revelase que detrás del humo había fuego. Así, una veterana profesional del gremio de los magazines, alertada por su equipo, se ponía a gritar de repente: ¡Un momento! ¡Roma! ¡Roma! ¡Fumata! ¡Fumata! En el resto de cadenas polemizaban sobre el significado de una confusa humareda cuyo color, la verdad sea dicha, era más gris que otra cosa. La polémica cromática alcanzó su episodio más delirante en el plató de Ana Rosa Quintana, donde Mercedes Milá llegó a acordarse en esos críticos momentos de incertidumbre de su hermano Lorenzo, enviado especial a Roma. ¿Qué estará diciendo en TVE? ¡Que nadie se vaya a TVE! tuvo que decir Ana Rosa para atajar con autoridad la deriva familiar de su invitada, que antes de despedirse tuvo un arranque místico y visionario al asegurar que la fumata negra era una buena noticia Con tal de que no salga Ratzinger... Muy parecidas escenas, pero con distinto reparto, se reprodujeron en la franja de tarde, cuando la tercera fumata, definitiva, iba a alterar del todo la programación de las emisoras comerciales. A la espera de que las campanas del Vaticano confirmaran la buena nueva, un tertuliano rosa reflexionaba en voz alta. Quién me iba a decir a mí que el Papa iba a salir en A tu lado porque hoy no me tocaba venir Más o menos como la Lotería de Navidad: el Papa tocó ayer en A tu lado Lo dijo un señor que, para más inri, es cura, o por lo menos fraile. Bendito sea. Lorenzo Milá se defendió bien, puede estar tranquila su hermana. No tuvo reparos en confesar lo que resultaba evidente- no habíamos estado en otros cónclaves y no teníamos la referencia del humo gesto de agradecer entre tantos comentarios desahoga- La emisora del Vaticano ha elaborado una narrativa audiovisual propia, un soberbio código de signos y mensajes con el que trasladar al público el lento movimiento del cuerpo de la Iglesia dos, gratuitos e indocumentados como han circulado desde la pasada semana en los corrillos televisivos. A Matías Prats le fallaban las conexiones telefónicas con el corresponsal en Roma, problema menor para quien es capaz de improvisar una fábula sobre cualquier argumento y salir airoso, aunque sea por las colinas de Roma o los cerros de Úbeda. Por si aún quedaba algún despistado, o algún daltónico, tenemos que recordar que la fumata ha sido blanca decía Matías, que hilvanó un relato sosegado y sedante para sofocar la ansiedad de quienes esperaban la noticia de la identidad del Santo Padre. Ya tenemos el nombre del nuevo Papa. No lo sabemos, pero él sí dijo para animar la espera. Figurón. Al contrario que el locutor de Antena 3, en Telecinco apostaron por la alta tensión informativa en una retransmisión dirigida por Àngels Barceló, la más crítica a la hora de trazar un perfil de urgencia sobre Ratzinger. Muy intransigente y muy conservador dijo visiblemente turbada. En TVE- 1 no llergaron tan lejos y se limitaron a calificar al Papa de cardenal de hierro mientras que en Antena 3 dijeron que su elección había sido audaz Sirva para confirmar la sabia decisión que tomaron ayer los cardenales en la Capilla Sixtina el disgusto que se llevó el fraile de A tu lado Lo que la Iglesia pide- -dijo- -es menos dogma y más humanidad Más humanidad, quizá, para ir a un programa en el que se celebra la inmoralidad... Esto de Ratzinger, visto lo visto, ha tenido que ser cosa del Espíritu Santo.