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ABC MIÉRCOLES 20 4 2005 Cultura 73 Don (Antonio) Mingote de la Mancha, además de un género literario, de alcalde honorífico del Parque del Retiro y de académico, es desde ayer una estación de Metro. En el vestíbulo de Nuevos Ministerios cuelgan 170 de sus genialidades alusivas al Metropolitano. Pura delicia Próxima estación... Antonio Mingote TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: JAIME GARCÍA Nueve escritores hacen variaciones sobre el poder de la literatura para cambiar el mundo b A la gloriosa cacofonía de Nueva York se han sumado esta semana los timbres de 152 escritores de 43 países convocados por el Pen Club y Voces del Mundo ALFONSO ARMADA NUEVA YORK. Una de las convocatorias que despertó más pujas fue la apadrinada el martes por la revista The New Yorker Se llenó el Town Hall de Manhattan, un teatro vecino de Times Square, gracias a los imanes combinados del chino Ha Jin, el polaco Ryszard Kapuscinski, la canadiense Margaret Atwood, el angloindio Salman Rushdie, el estadounidense Jonathan Franzen, la sinofrancesa Shan Sa, el somalí Nuruddin Farah, el español Antonio Muñoz Molina y el nigeriano Wole Soyinka y la pregunta que en una sala a oscuras presidía el escenario en letras blancas sobre celeste: El poder de la pluma: ¿Cambia algo la escritura? Aunque el formato de la velada prometía un diálogo, fue en realidad una caravana de monólogos. Tan sólo los africanos y Franzen rompieron en parte el corsé estilístico y salpimentaron con leve teatro sus parlamentos. Kapuscinki, experimentado corresponsal de guerra que en joyas como El emperador ha demostrado a qué cumbres puede llevar la escritura, no se anduvo por las ramas y respondió sí a la pregunta, aunque dijo que el cambio depende más de quien lee que de quien escribe, aunque muchos se juguen la vida- -y la pierdan- -contando lo necesario. Atwood hizo del papel una metáfora: una tienda que protege, pero deja también ver la luz del candil, antes de leer un poema de una mujer que aprende a firmar para poder recibir un crédito para montar un negocio que rebaje la miseria. Rushdie, jocoso, dijo que los libros llegan y cambian vidas de autores y lectores, a menudo contra el parecer de politburós, ayatolas y repartidores de bozales. Franzen, irónicos, se preguntó por lo que se entiende al leer y lo que se recuerda, y leyó dos textos de Lydia Davies sobre la desmemoria. Mientras Muñoz Molina hizo reír con sus observaciones del metro neoyorquino, una lectura de Proust y las ventanas que abren los libros, y el griot Soyinka evocó la fiereza del dictador nigeriano que reconocía la verdad cuando la veía en escena y acto seguido encarcelaba al dramaturgo por decirla- -el Nobel lo vivió y lo contó en El hombre ha muerto fue Farah quien con más finura volvió a su infancia, leyó la pregunta y luego empleó sus palabras para probar en los que escuchaban si algo cambiaba, y lo logró. MADRID. Mientras la ciudad duerme, Antonio Mingote amanece a las seis de la mañana, casi a la misma hora que arranca el Metro. Mingote camina por Madrid, dialoga con sus árboles (los pocos que van quedando) y se preocupa por su estado anímico y físico, pasa revista a su feudo del Retiro y ve salir el sol. A veces Mingote baja al Metro, del que se confiesa un ferviente admirador No obstante, esa rendida devoción ha ido decreciendo a medida que se han ido tapando escaleras. Desde ayer, los usuarios del Metropolitano cohabitan con un genio. Los dibujos de Antonio Mingote (y sus definiciones de cada estación) se han instalado en el vestíbulo de Nuevos Ministerios. El Metro se rinde al ingenio del dibujante, que acaricia la piel de una ciudad que él sueña libre de humos contaminantes y tráfico (En una de sus memorables viñetas esculpe a un señor colgado de un árbol sobre un gran atasco. Debajo se lee: Hubo un tiempo en el que los hombres se refugiaban en lo alto de los árboles para librarse de las fieras que los acosaban Los trogloditas y la conferencia de paz De Campamento a Gran Vía, de Sol a Tribunal, de Prosperidad al Retiro- -estación que Antonio Mingote decoró invitado por Metro de Madrid- en el vestíbulo de Nuevos Ministerios se arraciman los personajes que el genio ha creado con mano maestra desde hace más de medio siglo de trabajo ininterrumpido en ABC: pobres, ricos, funcionarios, trogloditas o señoras opulentas, siempre acompañados por unas pocas frases que colocan el comentario jocoso y alguna vez algo mordaz, pero humano. Si nos detenemos en Ventas, la postura de don Antonio sobre la llamada fiesta nacional es inapelable: a un toro acribillado a banderillas y espadas le coloca el siguiente comentario: Van a conseguir quitarme la afición En otro dibujo recrea al morlaco de Osborne que campa por la piel de toro. Una vaca se agarra a una de sus piernas. A lo lejos, varias vaquillas comentan: Debe ser una de esas vacas locas de las que se habla En Pacífico, una mujer semidesnuda define a sus amigas (casi en cueros, también) la marcha de una mesnada de sus trogloditas: Creo que van a la conferencia de paz En Sol deslumbra otra deliciosa composición: un señor y una señora se encuentran en el sofá de una habitación con vistas a una plaza. De repente, en el balcón emergen los Reyes Magos y la señora se da la vuelta y exclama: ¡Mi marido! Mingote, a un metro de usted, ironiza sobre el balompié y así pinta a los futboliostas Figo y Puyol pugnando por un dado. Al alimón, comentan: ¿Pero qué balon es éste? Nos quieren Mingote contempla sus dibujos ayer en el vestíbulo de Nuevos Ministerios Correspondencia con... Campamento: España ¡Ar! Carabanchel: Libertad sin ira Goya: Maja va, maja viene Gran Vía: Agasajo postinero Gregorio Marañón: Cúrate en salud Guzmán el Bueno: Hacienda somos todos... y Usted Iglesia: Totus tuus Avenida de la Ilustración: El saber no ocupa lugar Metropolitano: Contamos contigo Moncloa: Participemos todos Nuevos Ministerios: Nada nuevo bajo el sol Ópera: Arriba el telón Pacífico: Paz entre los hombres Pirámides: ¡Aupa Atleti! Prosperidad: Tiempos vendrán... Retiro: Cabemos todos Santiago Bernabéu: ¡Oé! ¡Oé! ¡Oé! ¡Oé! Sol: Punto de encuentro Ventas: Suerte, vista y... Vinateros: Si es o no invención moderna la invención de la... Tribunal: y los ganes! desmoralizar. No hagas caso y chuta El trazo del artista habla por sí sólo: un tanque avanza en posición de ataque y en su chapa lleva enmarcado un mensaje: Haz el amor, no la guerra El capitán de un pelotón que está a punto de fusilar a un hombre le ofrece lumbre: ¿Un pitillo? a lo que el galeote espeta: No, gracias, el tabaco perjudica seriamente la salud En Iglesia, un inocente niño con boina que lee el periódico Noticias del mundo inquiere a un sacerdote: ¿Entonces, el infierno es un lugar todavía peor que éste? Unos vecinos observan a un señor de negro pedaleando en una bicicleta recubierta de cristal y comentan: Es el nuevo párroco En Tribunal, un señor se dirige al Poder Judicial y pregunta al ordenanza: Vengo a pedir justicia Y el celoso guardián pregunta: ¿De derechas, de izquierdas, del centro? Mingote y su esposa Isabel, rodeados de sus amigos (el dibujante Máximo San Juan, Alfonso Ussía... celebraron ayer este imprescindible paseo por el humor y la vida en un metro cuadrado. Próxima parada... Mingote.