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16 Benedicto XVI, nuevo Papa MIÉRCOLES 20 4 2005 ABC Joseph Ratzinger UN PAPA GOBERNANTE PEDRO MIGUEL LAMET Jesuita y biógrafo de Juan Pablo II Su biografía D E la poliédrica personalidad de Juan Pablo II, los cardenales han elegido su cara más adusta y exigente. Cuando oí en latín el nombre de José casi no me lo podía creer. Pero allí apareció Joseph Ratzinger probando una vez más la fuerte impronta dejada en el Colegio Cardenalicio por el papa Wojtyla. Un cardenalato mayoritariamente conservador no podía votar un Papa que no fuera conservador. Un primer gesto vale para todo un pontificado. Ratzinger habla poco y no hace ningún gesto para ganarse la galería. Responde a su personalidad. Tenemos un Papa alemán, hijo de un policía, un teólogo de raza, un intelectual, que fue movilizado en los servicios auxiliares de la artillería antiaérea del Tercer Reich, donde rezaba para vencer el miedo. Aprendió a tocar a Bach en el órgano y Adenauer le convenció de que Hitler no era el camino. San Agustín y San Buenaventura marcaron su primera orientación teológica. Tenido en un comienzo por progresista veía los textos del Concilio como demasiado optimistas. Su enfrentamiento con su colega en la enseñanza de la teología en Tubinga, Hans Küng, marca un momento importante. Todo el mundo sabe lo demás, su nombramiento para Munich y su trabajo al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El nombre de Benedicto XVI indica que quiere seguir su propia impronta, que será posiblemente la de un reformador interno de una Iglesia, que como decía en el Via Crucis del Viernes Santo ve enferma Por edad su pontificado no puede ser largo. Tampoco será presumiblemente una época de diálogo con el mundo ni la modernidad. La homilía pronunciada en la misa Pro eligendo pontifice denota su postura pesimista frente a las corrientes de pensamiento actuales. Viajará menos, gobernará más. No convocará un Concilio Vaticano III. Pero cuando un hombre se reviste de una responsabilidad tan trascendente como la de Papa también su trayectoria puede ser impredecible. En esta primera impresión y desde una postura de fe, puedo decir que de algo estoy seguro: que esta elección tiene un misterioso sentido. Porque la Iglesia es misterio y sólo desde esa perspectiva se puede vivir dentro de ella. El primer Papa, Pedro, sólo era un hombre débil que negó al Señor. Es Jesús y su Espíritu quienes al final guían a la Iglesia. El cardenal Ratzinger (centro) en la capilla Sixtina antes de comenzar el Cónclave del que salió elegido Pontífice Juan Pablo II, el 14 de octubre de 1978 REUTERS Participando en un acto de REUTERS rechazo contra el internamiento de prisioneros políticos en Polonia Imagen de 1982 en Múnich, diócesis alemana de la que era arzobispo EFE En la Plaza de San Pedro, en 1996, durante su intenso trabajo en la Curia vaticana REUTERS Con el nuevo catecismo de la Iglesia Católica a la salida de su despacho REUTERS