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ABC MARTES 19 4 2005 Espectáculos 63 CLÁSICA Concierto- proyección Don Quichotte Director: Georg Wilhelm Pabst. Música: Jorge Fernández Guerra. Intérpretes: Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dir. José Ramón Encinar. Lugar: Teatro de la Zarzuela. Fecha: 14- 04- 05 CLÁSICA Fundación Juan March Obras de M. Castillo, C. Cruz de Castro. S. Mariné y T. Marco. Int. Cuarteto Español. Lugar: Fundación Juan March. Madrid. FINO VELLORÍ ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE CUARTETOS ESPAÑOLES ANTONIO IGLESIAS T res años lleva la Orquesta de la Comunidad de Madrid invitando a algunos compositores a poner nueva música al viejo cine. Empezó Sánchez Verdú con el Nosferatu de Murnau y del empeño surgió una partitura en la que importaban las impresiones, la sonoridad de lo provocado por las imágenes antes que la recreación de las mismas, quizá el mensaje por encima del aspecto. Se presentó el pasado año Cruz de Castro encorvando su estilo al servicio de la acción, añadiendo al Berlín de Ruttmann los sonidos que allí se presienten, jugando con la acción en una palpitante e intensa sucesión de retratos musicales. Fueron dos propuestas realizadas a partir de planteamientos diversos. A ellas se añade ahora la que acaba de presentar Jorge Fernández Guerra, llamado en el justo momento en el que se imponía el pie forzado por el aniversario de la publicación del Quijote De alguna forma, el compositor se ha dolido de ello, máxime teniendo en cuenta que el Don Quichotte de Georg Wilhelm Pabst que le ha tocado en suerte es en origen una película sonora con música y canciones de Jacques Ibert. Ante ese escenario, Fernández Guerra ha optado por enmudecer la película y hacer una música incidental que la acompañe en su totalidad. Él mismo lo explica con profusión de detalles y con la misma prudencia con la que ha dado forma a un continuo musical de medida tensión dramática y respetuosa distancia con respecto a lo que se contempla. La nueva banda sonora es un fondo que se muestra remiso a la hora de subrayar gestos, la acción o un posible diálogo que se adivina a través de los subtítulos. Ya puede ser la escena del ataque a las ovejas, la liberación de los presos o el duelo con el bachiller. En unas y otras se siente que se ha procurado acompañar antes que describir, sugerir caracteres aunque no dibujar su honda personalidad. Y así al Don Quichotte de Pabst se le ha dotado de una partitura muy pensada, escrita con extrema seriedad y que, a lo largo de su casi hora y media de duración, anhela crecerse, implicarse y hasta dialogar con la emocionante sugerencia de los libros que arden o la triste visión del caballero moribundo. Música que la Orquesta de la Comunidad hizo con corrección y que José Ramón Encinar procuró sincronizar con la imagen. AFP La Reina visitó la Chascona de Neruda SANTIAGO DE CHILE. La Reina visitó ayer en Santiago de Chile la Chascona casa- museo de Neruda, invitada por Luisa Durán, esposa del presidente chileno, Ricardo Lagos (ambas, en la imagen) Doña Sofía ha viajado a Chile para participar en la cumbre regional sobre Microcréditos para América Latina y el Caribe. Mañana, la Reina viajará al pueblo de Pomaire, al sur de Santiago, donde conocerá el trabajo de alfarería de sus habitantes. Regresará a España para asistir a la entrega del Cervantes y después viajará a Colombia y México TEATRO El maestro Autor: Jean- Pierre Dopagne. Traducción: Fernando Gómez Grande. Director: Joaquín Candelas. Iluminación: Luis Perdiguero. Vestuario: Adolfo Domínguez. Intérprete: Abel Vitón. Lugar: Sala Ítaca. Madrid. EXPIACIÓN JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN U n profesor de Literatura entra en un aula y, en vez de analizar la escena segunda del acto primero de El misántropo de Molière, que era la clase prevista para ese día, descarga una metralleta contra sus alumnos. Años después lo cuenta ante un auditorio como parte de la pena impuesta por la drástica opción personal que adoptó frente a los problemas de la enseñanza. Parece que el monólogo de Jean- Pierre Dopagne tiene referentes reales. El pedagogo desencantado por lo infructuoso de su tarea, por la degradación de la convivencia en las aulas, por el desinterés de unos alumnos cuya indolencia encuentra justificación en el negro horizonte de un futuro imperfecto, el maestro cuya vocación se ve paulatinamente degradada y choca contra un muro de impotencia, tiene que repetir casi cada día la lección de su fracaso profesional y vital como escarmiento y ejemplo, e irónicamente el relato de su caída le reporta considerable popularidad y éxito económico, un éxito que, paradojas del destino, no será sino el recuerdo constante de ese fracaso. Hay mucho humor y desgarramiento en este monólogo trufado de componentes metateatrales, pues, al cabo, el público del espectáculo es también el público que asiste a la perorata de ese apestado reconvertido en triunfador precisamente por su condena. Y hay también una buena dosis de nostalgia por la pisoteada dignidad de un oficio que conoció tiempos mejores. Abel Vitón encarna con convicción, fuerza y un punto de amarga ironía a este profesor de gatillo fácil y vocación a prueba de balas, y sustenta sobre sus hombros, eficazmente dirigido por Joaquín Candelas, un interesante espectáculo que, tras su paso por el Centro Cultural de la Villa, ha encontrado acomodo en el pequeño escenario de la sala Ítaca, muy apropiado por la proximidad entre espectadores y oficiante para un montaje de este formato. n el calendario intenso e importante que la Fundación Juan March viene dedicando a la música, el actual ciclo que en este mes interpretarán Cuatro cuartetos españoles con otros tantos programas dedicados íntegramente a nuestros compositores, merece el más sincero aplauso por cuanto supone de atención a la injustamente olvidada composición cuartetista de cuerda. La asistencia a una de estas sesiones en el salón de actos de la calle Castelló nos deparó la ocasión de conocer su interés en razón del nivel interpretativo, de primera clase por la homogeneidad del Cuarteto Español. integrado por los violinistas Víctor Martín y Manuel Guillén, el viola Emilio Mateu y el violonchelista Ángel Luis Quintana, músicos de muy reconocida profesionalidad que, en el cultivo de la música de cámara, sobresalen por una labor en común en aras de esa difícil tarea dialogante. La primera obra escuchada, Variaciones sobre un tema de Mompou para cuarteto de cuerda es obra ingeniosamente urdida en torno a un tema que el inolvidable músico de Barcelona utilizó en una de sus obras- -conocido motivo que se recuerda como sintonía de Radio Madrid hace ya tiempo- -y se adivina durante el transcurso de una partitura del sevillano Manuel Castillo, hasta escucharlo completo como final del magistral momento de ya relativa actualidad. La parte la completó Carlos Cruz de Castro con su Cuarto cuarteto titulado Cuevas de Altamira sin referencia concreta a las pinturas rupestres, muy bien organizado partiendo de un tema en la viola, distantes las tesituras en extenso discurrir de sensible y bien dispuesto diálogo. En la segunda parte, nos dio la sopresa, hoy relativa ya, Sebastián Mariné con su Cuarteto Jorge González Aguilar en dilatado momento que hace intervenir al violín primero sin arco, es decir solamente al aire el brazo derecho gesticulante... no merecía tamaña teatralidad la exaltación general bien llevada de la página. Menos mal que Tomás Marco en Los desastres de la guerra su Cuarteto de cuerda número 4 posee una textura que vino a poner las cosas en su sitio con firmes acentuaciones de esmerada factural vertical, determinando claramente unas secciones que, si inscritas dentro de su acostumbrada libertad de procedimiento, no están exentas de lirismo. E