Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 19 4 2005 Cultura 61 La historia de amor de Venus y Adonis inunda el Prado de sensualidad y erotismo El museo reúne las recreaciones de este tema de Tiziano, Veronés y Carracci b El eje central de la exposición es la restauración y estudio del óleo Venus, Adonis y Cupido de Annibale Carracci, que ha padecido una historia bastante azarosa NATIVIDAD PULIDO MADRID. La primavera, dicen, la sangre altera. Aunque parece que no es lo único alterable estos días. El Prado se inunda de amor, sensualidad y erotismo con una secuencia de pintura amorosa jamás producida y reunida en palabras de Miguel Zugaza, director del museo. Tiziano, Veronés y Carracci conforman una terna de maestros italianos, que se dejaron seducir por la apasionada historia de amor de Venus y Adonis. Las reinterpretaciones que hicieron de ella los tres artistas se exhiben juntas en una pequeña pero exquisita exposición- -comisariada por Andrés Úbeda y patrocinada por la Fundación Reale- centrada en el cuadro Venus, Adonis y Cupido de Annibale Carracci, que ha sido restaurado y estudiado a fondo durante dos años y medio. Este maravilloso lienzo, que Felipe IV adquirió para su colección, ha padecido una historia bastanta azarosa, aparte del desdén y los prejuicios de la carne por parte de la crítica. El cuadro, comenta Úbeda, se vio con una gran desconfianza por entender el tema como una exploración del amor lujurioso y desenfrenado, algo pecaminoso, pues mostraba generosamente un cuerpo femenino desnudo. La escena muestra a Cupido tras rasgar con su flecha el pecho de Venus. Las radiografías y el estupendo trabajo de limpieza y restauración que ha llevado a cabo María Álvarez- Garcillán (los resultados se incluyen en la muestra) revelan que la figura de Adonis trajo de cabeza a Carracci (hay arrepentimientos en la pintura) no así la de Venus, y ade- más es la parte del cuadro que más ha sufrido. El lienzo estaba bastante dañado, debido a repintes y barnices oxidados. Incluso estuvo un tiempo plegado- -saltó la pintura- -y se injertó una banda en el margen izquierdo de la obra. Sufrió el incendio del Alcázar en 1734. Después se ocultó en salas reservadas del Pa- lacio, la Academia de Bellas Artes y el Prado. Pero antes de llegar al museo estuvo muchos años en un salón burocrático de la antigua Universidad Complutense en la calle San Bernardo. Hasta 1960, el Prado no la sacó a la luz. Buena parte de su vida la ha pasado este lienzo en la sombra. Y ello a pesar de ser una de las obras maestras absolutas del Prado, en palabras de Andrés Úbeda. No es de extrañar que Zugaza celebre la recuperación, el renacimiento de este cuadro, una de las obras más importantes de este maestro italiano, coetáneo de Caravaggio, conservadas fuera de Italia. El lienzo está flanqueado por Venus y Adonis de Veronés y de Tiziano. Ambas obras relatan momentos distintos de esta historia de amor. En la primera- -menos erótica- Adonis duerme, antes de ir a la caza del jabalí y de su trágico destino. En la segunda, Venus trata de retenerle. La muestra se completa con un óleo de Parmigianino, dos dibujos de Carracci y grabados de Scaramuccia, Rafael Esteve y Pedro Pascual. Venus, Adonis y Cupido de Annibale Carracci (Museo del Prado) La Fundación Mapfre recrea la Belle Époque, a través de la mirada bohemia de Toulouse- Lautrec N. P. MADRID. En 1891, el pintor francés Henri de Toulouse- Lautrec admiró el cartel France- Champagne de su compatriota Pierre Bonnard. Desde entonces dedicó gran parte de su trabajo al cartelismo, del que llegó a ser un maestro. Hablar de Toulouse- Lautrec es hablar de Montmartre, de los años bohemios, los burdeles y cabarets parisinos... que tan bien recreó en su película Moulin Rouge Este artista deforme (una enfermedad congénita impedía que sus huesos crecieran con normalidad) retrató como nadie la sociedad parisina de principios de siglo: el cantante Aristide Bruant, las actrices Jane Avril e Yvette Guilbert, cabareteras, prostitutas... fueron sus modelos. De los 33 carteles que realizó en su carrera, 32 se exhiben en la exposición Toulouse- Lautrec y el cartel de la Belle Époque la mayor representación nunca vista en España. Comisariada por Isabelle Six y María López, la muestra puede verse en la Fundación Mapfre Vida, junto a otros 70 carteles de algunos de los mejores artistas que cultivaron el género. En total, más de un centenar de obras, de la colección del Museo de Ixelles de Bruselas, que ilustran la Edad de Oro del cartel artístico europeo. Con más de mil piezas, este Cartel del mítico Moulin Rouge, realizado por Toulouse- Lautrec museo posee una de las mejores colecciones de carteles del mundo. El primero que hizo Toulouse- Lautrec fue para el Moulin Rouge, el mítico cabaret que regentaba Zidler. Éste le encargó el cartel anunciador del nuevo espectáculo del local: la cuadrilla naturalista de Valentin le Dessosé y la Goulue. La exposición arranca con Jules Chéret, considerado el padre del cartel artístico. El recorrido continúa con representantes del Art Nouveau como Grasset; ilustradores de prensa, de corte más popular, como Steinlen o Willette, o artistas como Ibels, Bonnard o Vallotton (calificados nabis) que elaboran un nuevo concepto de cartel artístico, con clara influencia de la estampa japonesa. La exposición se completa en la sala de pequeño formato con un conjunto de carteles destinados a anunciar exposiciones, como los del Salón de los Cien de París.