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ABC MARTES 19 4 2005 Sociedad LA SUCESIÓN DE JUAN PABLO II 53 Si nos guiáramos por la avalancha de adhesiones congregadas en internet, el que fuera Arzobispo de Múnich debería ser el próximo Papa era arzobispo de la ciudad: Desde el púlpito nos lanzó entonces un guiño de comprensión. Es un hombre de ascendencia humilde, con mucha sensibilidad social. Me encanta su sonrisa de angelote bueno Y trata de imitarla, pero a falta de unos mofletes orondos como los de Tettamanzi, le queda un poco aviesa o lividinosa. O quizá la sonrisa sea cándida, y sólo la leyenda de la camiseta le añada connotaciones non sanctas. En las pantallas dispuestas en la plaza de San Pedro se ha empezado a mostrar la ceremonia del juramento que inaugura el Cónclave. Sus Eminencias desfilan hacia la Capilla Sixtina, precedidos por la Cruz y el libro de los Evangelios; el canto de la letanía de los santos ritma solemnemente sus pasos. Hay en sus ademanes una tranquila majestad, como si hubiesen aprendido por ciencia infusa una coreografía que sólo a ellos estaba reservada. El desfile de las vestiduras talares, los roquetes y las mufetas cobran una vistosidad hipnótica; los frescos de Miguel Ángel aureolan la escena con esa autoridad inapelable que posee la belleza. Sobre la plaza de San Pedro desciende un si- lencio encogido que quiebran, aquí y allá, algunos grupos inflamados de fervor patriótico, cuando algún cardenal paisano pronuncie su juramento. Luego, cuando la señal televisiva se interrumpa, las cámaras enfilarán sus objetivos hacia el tejadillo de la Capilla Sixtina, de donde habrá de brotar la primera humareda. Son horas de una espera más bien remolona o desesperanzada- -todos intuimos que esto no concluirá hoy- a juego con el cielo de nubes traslúcidas que no promete grandes revelaciones. Incluso los Ratzinger Boys, que por la mañana parecían imbuidos de una confianza ciega en su favorito, se desinflan y entumecen. Sólo unos hondureños petisos se ponen de puntillas y ondean su bandera; a su celebración se suma un sacerdote vietnamita, más descolocado que un pulpo en un garaje y dispuesto a ofrecer a cualquiera que se le acerque su pronóstico, menos clarividente que estrafalario: Yo creo que el mejor Papa posible sería el obispo de HongKong- -afirma, para recochineo de los hondureños- China es el granero de la Cristiandad, se lo digo yo La fumata se hace esperar hasta las ocho, cuando ya entre la concurrencia se cuentan las primeras deserciones: por un instante, el humo brota dubitativo, de un color grisáceo que se funde con las nubes en desbandada, pero enseguida cobra un espesor negrísimo, como de hoguera donde hubiese ardido un cargamento de pecados mortales. Quizá en ese humo viajen, rumbo a la disgregación, algunas de las esperanzas concebidas por los Ratzinger Boys.