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ABC MARTES 19 4 2005 Sociedad LA SUCESIÓN DE JUAN PABLO II 51 Un carabinieri ordena a Giovanni y Paolo que se levanten del empedrado J. BASTANTE Una monja pasa por un quiosco que expone las 115 fotos de los cardenales electores también algunos polacos, muchos de los que asistieron a las exequias de Juan Pablo II. Junto a ellos, algún que otro turista despistado que no sabía ¡qué no sabía! que, por primera vez en la historia moderna de la Iglesia, el pueblo de Dios podía participar en el primero de los actos clave de la elección papal. viosismo mientras desfilaban por el pasillo central de San Pedro hacia el altar, situado bajo el baldaquino de Bernini y sobre la tumba del apóstol, ante los ojos de los más de 5.000 fieles que llenaron la basílica: uno de ellos habrá de ser el elegido. Yo estuve aquí cuando murió Pablo VI nos cuenta antes de dar comienzo la Eucaristía Pilar, religiosa trinitaria, quien también recuerda con emoción cómo eligieron a Juan Pablo II por la tarde, estaba en la plaza. El humo no confunde, aunque la chimenea es muy pequeña Rosa es una religiosa mexicana de la orden de María Inmaculada. Desde hace años, esta religiosa ha viajado por todo el mundo, desde Filipinas a Nueva York, para trabajar con jóvenes inmigrantes que buscan hacerse un hueco en la sociedad. Llevo cuatro años en Roma, y cada vez entiendo menos cómo funcionan este tipo de procedimientos desvela entre sonrisas. Como religiosa, asegura que creo que hay que fiarse del Espíritu Santo, por lo que me debería dar igual quién salga de Papa, pero... Yo prefiero uno comprometido con los pobres, y que no esté enfermo. Habría que regular, de algún modo, la renuncia de los papas En su congregación conviven hermanas de Italia, Brasil, España, Alemania... Si lo vemos por países, puede ganar cualquiera, pero lo importante es que no pierda la Iglesia señala Rosa. El color de la procesión Muchos jóvenes se encontraban presentes en las butacas habilitadas en el interior de San Pedro, así como numerosos frailes y religiosas de muy diversas congregaciones, cuyos hábitos aportaban una nota de color a la solemnidad de la ceremonia, que contrastaba con la púrpura de los 115 cardenales electores que, pocos minutos antes de las diez de la mañana, salieron de la capilla del Santísimo en fila de a dos. Mira, nuestro cardenal murmuraba Carmen, de Sevilla, quien junto a Alberto- -sacerdote de la diócesis andaluza- -habían acudido a Roma para ver a un Carlos Amigo cada día más elogiado por la prensa italiana y que ayer compartió lugar en la procesión con el patriarca emérito de Antioquia, Moussa Daoud. Carmen siguió el pasado sábado la homilía de su cardenal en la iglesia de Montserrat, y estuvo muy bien, hacía bailar las palabras en su boca Juntos fueron Rouco y Álvarez Martínez y, cerrando el séquito que abrían los Evangelios, el cardenal Ratzinger. Antes de arrancar la procesión, sonaron, uno a uno, los nombres de los príncipes de la Iglesia que desde ayer votan al sucesor de Karol Wojtyla. Los rostros denotaban seriedad y cierto ner- Los rostros de los príncipes de la Iglesia denotaban nerviosismo mientras desfilaban por el pasillo de San Pedro Confusión inicial Muchos de los participantes en la ceremonia permanecieron durante todo el día alrededor de la plaza de San Pedro, desde donde siguieron la solemne procesión de electores desde el Aula de las Bendiciones a la capilla Sixtina, así como el juramento y entrada a la sala de la que saldrá el nuevo Papa. Entre ellos Giovanni. Paolo, más cansado, se dirigió a media tarde hasta Tor Vergata, donde comenzaron a congregarse jóvenes en sus tiendas de campaña. Pasadas las ocho de la tarde, salió el humo de la chimenea de la Sixtina. Y lo que en principio se confundió con una fumata blanca, generando aplausos entre los 40.000 congregados, se convirtió a los pocos segundos en denso humo negro. En esta ocasión, el de los asistentes era más que previsible. Mañana seguro que tenemos suerte asegura Carmen, a quien nos volvemos a encontrar pasadas las ocho de la tarde, y que ya se ha convertido en una verdadera experta en la materia. Mañana (por hoy) será otro día. Quién sabe si, esta vez sí, será el día. Como el Padre me amó Ratzinger celebró la Eucaristía íntegramente en latín, a excepción de la homilía, que pronunció en italiano. Pese a que se considera una lengua muerta, el latín continúa siendo el lenguaje oficial de la Santa Sede. Prueba de ello fueron los cantos, las lecturas y las peticiones, que se llevaron a cabo en este idioma, aunque en los cuadernillos de la misa apareciera la traducción al italiano de los mismos. Como señaló en su homilía el cardenal decano, los cardenales electores se encontraban ante una hora de gran responsabilidad y las lecturas fueron fiel reflejo de dicha sensación. La primera de ellas, correspondiente al libro de Isaías, hablaba sobre la misión de los ministros de Dios, mientras que la segunda lectura, tomada de la Carta de San Pablo a los Efesios, hablaba de la responsabilidad de los sacerdotes en la unidad de la fe y el conocimiento de Cristo. El Evangelio rescataba la petición de Jesús a sus discípulos. Como el Padre me amó, yo os he amado. Permaneced en mi amor Todo un reto para los purpurados, quienes siguieron en un profundo silencio- -respetado por todos los asistentes- -cada uno de los momentos de la misa pro eligendo Pontífice Pese a la relevancia del momento, entre los muros de San Pedro se respiraba una impresionante sensación de paz compartida por todos, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.