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28 Internacional MARTES 19 4 2005 ABC Sin rastro de rehenes tras el asalto a la ciudad iraquí de Madaen b Unos 50 hombres muertos con las manos atadas a la espalda fueron encontrados a orillas del río Tigris, pero se desconoce si tienen relación con los chiíes secuestrados AP BAGDAD. Las fuerzas de seguridad iraquíes irrumpieron ayer en una población situada al sur de Bagdad, tras difundirse informes de que milicianos suníes habían secuestrado a unos 100 chiíes en la zona. No hubo resistencia ni encontraron rehenes en la población, donde viven unas mil familias, entre suníes y chiíes. Los suníes acusan al Gobierno y a EE. UU. de utilizar el pretexto de la liberación de los rehenes chiíes para controlar militarmente territorio rebelde. El operativo, realizado al amanecer, contó con el respaldo de los militares estadounidenses. Un fotógrafo de AP se unió a cientos de policías iraquíes que entraron en Madaen, emplazándose en tejados de viviendas y desplazándose por las calles en vehículos y a pie. El ministro de Seguridad Nacional, Qassim Dawud, advirtió al Parlamento iraquí sobre los intentos de llevar al país a una guerra sectaria. Frente a los diputados, el ministro ayer prometió desbaratar en todos los lugares a los terroristas No obstante, Dawud manifestó que las fuerzas iraquíes descubrieron sólo habitaciones llenas de minas, municiones y equipos para cochesbomba en Madaen. Además encontraron seis coches- bomba que fueron desactivados y algunos presuntos insurgentes fueron detenidos por las fuerzas iraquíes. Los policías iraquíes requisaron granjas y huertas de las afueras de la población. En una de ellas encontraron automóviles robados, equipos para fabricar bombas e instrucciones sobre cómo emplear armas, manifestó el fotógrafo de AP. Ariel Sharón se dispone ayer a subirse a un tren en la estación de Ashkelon, en dirección a Jerusalén AFP Sharón retrasará la evacuación de Gaza por razones religiosas judías La retirada de colonos y soldados no comenzaría hasta el 15 de agosto con Tel Aviv por la construcción de 50 nuevas viviendas en un asentamiento de Cisjordania, nueva violación de la Hoja de Ruta JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. El 14 de agosto, noveno día del mes de Av, los judíos observantes conmemorarán la destrucción del primer y segundo templos de Jerusalén. Ese día, en esas fechas tan marcadas en el calendario religioso de un país donde la religión pone y quita Gobiernos, los judíos ortodoxos no pueden casarse, cortarse el pelo, afeitarse, escuchar música, celebrar fiestas, ir a la playa, comer carne y hacer mudanzas. Y una gran mudanza, forzada, quizás violenta, seguro que compleja, es precisamente lo que Ariel Sharón ha organizado en Gaza en ese periodo estival. La evacuación de la franja mediterránea, aprobada ya por el Parlamento y por el Ejecutivo, estaba prevista para el 20 de julio. Dadas las dificultades del traslado de unos 8.000 colonos, muchos opuestos a dejar sus casas, y del desmantelamiento de los 21 asentamientos de Gaza y los 4 del norte de Cisjordania, la duración de dicha operación no será inferior a las 6 semanas. O lo que es lo mismo, pisaría de lleno en el calendario el duelo religioso por la destrucción de los templos bíblicos (por los babilonios en el año 587 antes de Cristo, y por los romanos en el 70) y abriría aún más las ampollas y heridas de los más extremistas. b Washington, disgustado Así las cosas, para evitar males mayores y sólo por razones religiosas, según se han encargado de puntualizar los principales miembros del Gobierno israelí, Sharón está dispuesto a escuchar las recomendaciones del coordinador de la evacuación de Gaza, Yonatan Bassi, y retrasar hasta el 15 de agosto, hasta después del noveno día del mes de Av, el comienzo de su particular plan de desconexión. Es muy probable que la decisión definitiva se tome hoy en la reunión extraordinaria convocada por el primer ministro. Si así fuera, el Ejército y la Policía israelíes tendrían muy poco tiempo para cerrar su operación: los colegios comienzan en septiembre y se pretende que los hijos de los colonos no pierdan días lectivos y, además, el Año Nuevo judío cae este año a principios de octubre. Promesas rotas La gran mudanza, en cualquier caso, tendrá su epicentro en Gaza, pues los cuatro asentamientos de Cisjordania a evacuar son testimoniales. No sólo eso, lejos de sacar a los colonos de lo que por aquí se llama Judea y Samaria, las intenciones del Ejecutivo hebreo pasan por enviar más pobladores judíos a esos territorios ocupados palestinos. Así, se ha sacado a concurso la construcción de 50 nuevas viviendas en el enclave de Elkana, junto al bloque de asentamientos de Ariel. Y ello pese a la promesa que hace sólo unos días reiteró Sharón antes George W. Bush, en Crawford, el rancho tejano del presidente de EE. UU. de respetar la letra y el espíritu de la Hoja de Ruta. Los palestinos han puesto una vez más el grito en el cielo. La reunión prevista ayer entre Saeb Erekat, negociador jefe de la ANP, y Dov Weisglass, mano derecha de Sharón, tuvo que ser suspendida. Tampoco han sentado demasiado bien dichas intenciones israelíes en Washington, que insiste en que en el actual estado de las cosas (con Mahmud Abbas en la cuerda floja y a punto de aplazar las elecciones legislativas del 17 de julio por el empuje más que notable de Hamás) conviene mantener congeladas las actividades inmobiliarias hebreas en los Territorios Ocupados Palestinos. Otro Arafat herido grave por tropas israelíes Abdel Karim Arafat, agricultor palestino de 19 años de edad, resultó ayer herido grave al ser alcanzado por disparos de soldados israelíes en Beit Hanún, norte de Gaza, mientras trabajaba en sus tierras de cultivo. Fue uno de los muchos incidentes que se registraron en la franja mediterránea, donde la tensión crece a medida que se acerca la evacuación judía. Milicianos palestinos abrieron a su vez fuego contra posiciones hebreas en el llamado corredor Filadelfia, entre Gaza y Egipto, hiriendo de gravedad a un soldado. Cadáveres con las manos atadas La policía iraquí encontró ayer los cadáveres de unos cincuenta hombres supuestamente asesinados por los insurgentes en una localidad situada al sur de Bagdad, según recoge Efe que cita al canal de televisión Al Arabiya. Los cadáveres fueron hallados en la orilla del río Tigris, en la zona de Al Sueira, a unos 100 kilómetros de Bagdad. Todos tenían las manos atadas a la espalda y se desconoce hasta el momento si se trata de militares o civiles. La noticia no ha sido confirmada por otras fuentes, y se ignora si el hallazgo de estas cincuenta personas muertas tiene alguna relación con la supuesta captura de los chiís.