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26 MARTES 19 4 2005 ABC Internacional Aumentan las críticas al Gobierno nipón La crisis entre Japón y China está desgastando al Gobierno nipón en su propio país. Según una encuesta del diario Mainichi Shimbun, tres de cada cuatro votantes consideran que el primer ministro, Junichiro Koizumi, no está haciendo lo suficiente por mejorar las relaciones con China y Corea del Sur, que también fue ocupada por el imperio del sol naciente en la Segunda Guerra Mundial. Por eso, el 45 por ciento de los consultados piensa que Koizumi debería dejar de acudir al santuario de Yasukuni, donde hay enterrados varios criminales de guerra, mientras que el 42 por ciento apoya dichas visitas. En esta líneas, el Consulado japonés en Shanghai suspendió ayer hasta nuevo aviso su servicio de visados a ciudadanos chinos. El ministro japonés de Exteriores, Nobutaka Machimura, a la izquierda, durante la reunión con el ministro chino de Medio Ambiente, Xie Zhenhua, durante la entrevista que mantuvieron ayer en Pekín AFP China admite que la crisis con Japón es la más grave desde el establecimiento de relaciones en 1972 Tokio no ve motivo alguno para cambiar su actual política hacia Pekín b La Cámara de Comercio japone- que pudo costar la vida a unos 300.000 civiles, y los abusos que sufrieron 200.000 mujeres de toda Asia que fueron obligadas a prostituirse y utilizadas como esclavas sexuales de las tropas niponas. Últimas provocaciones A tan doloroso recuerdo se han sumado lo que China considera las últimas provocaciones de su odiado vecino, que ha ocupado una isla en disputa, ha firmado un acuerdo con Estados Unidos para proteger la seguridad de Taiwán y realizará prospecciones de gas en una zona marítima reclamada por Pekín. Además, las visitas del primer ministro Junichiro Koizumi al santuario de Yasukuni, donde hay enterrados varios criminales de guerra ahorcados por los aliados, son interpretadas como una falta de arrepentimiento por su pasado belicista. A pesar de todos estos precedentes, Tokio insiste en que la pelota está ahora sobre el tejado de Pekín, que debe disculparse por unos ataques antinipones que pueden repetirse a principios de mayo con motivo del Día del Trabajo. En un intento de mediación, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, urgió ayer a Tokio y Pekín a mantener un encuentro en el marco de la próxima cumbre africano- asiática y hacer todo lo posible por resolver sus diferencias de forma pacífica. Annan, quien también acudirá a la cumbre de Yakarta que comenzará el próximo jueves y se dirigirá a los líderes el viernes, hizo hincapié en el distanciamiento de las relaciones políticas, económicas y sociales entre ambos países. Espero que continúen su diálogo e intenten resolver sus diferencias pacíficamente declaró el secretario general de la ONU a la agencia Associated Press. sa exige al ministro de Asuntos Exteriores zanjar el enfrentamiento mientras la Bolsa de Tokio cae un 3,8 por ciento PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Tras dos días de reuniones en los que no ha podido entrevistarse con el primer ministro chino, Wen Jiabao, el titular de Asuntos Exteriores de Japón, Nobutaka Machimura, se marchó ayer de Pekín sin solucionar la grave crisis en que se hallan inmersos ambos países vecinos. Las cosas andan tan mal que el viceministro de Exteriores chino, Wu Dawei, reconoció que éste es el momento más difícil de las relaciones entre China y Japón desde el establecimiento de lazos diplomáticos en 1972 A pesar de la seriedad de dicha advertencia, Japón parece no querer captar el mensaje. A una pregunta de ABC, el portavoz de Exteriores nipón, Hatsuhisa Takashima, respondió que no veo por qué Japón va a tener que cambiar su política con China cuando las relaciones económicas son tan buenas que el volumen de negocio ha superado ya a los intercambios con Estados Unidos Por ese motivo, Takashima confió en que estos vínculos comerciales aumenten si las circunstancias son buenas Un deseo que poco tiene que ver con la realidad porque, como reconoció el propio portavoz nipón, la situación actual es muy incómoda después de que decenas de miles de personas hayan protestado durante las tres últimas semanas contra Japón. De hecho, la economía de la isla, que empieza a recuperarse ahora de una profunda recesión de varios años, se enfrenta a un boicot de sus productos que pretende hundir a las 16.000 empresas niponas que operan en China y que, a su vez, emplean a un millón de trabajadores de este país. Potente mercado bilateral Ante los riesgos que entraña tan peligrosa amenaza, los responsables de la Cámara de Comercio japonesa en Pekín se reunieron también ayer con su Kofi Annan pide a Pekín y Tokio una reunión en la próxima cumbre África- Asia que se celebrará este fin de semana en Indonesia ministro de Exteriores, al que le pidieron que zanje la crisis lo antes posible. No en vano, hay en juego un inmenso mercado que generó 137.704 millones de euros el año pasado, cuando las multinacionales niponas invirtieron en China 37.290 millones. Como un oscuro presagio de lo que depara el futuro para ambas partes, el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio se desplomó ayer un 3,8 por ciento, la mayor caída de los últimos once meses, y más de 10.000 turistas nipones han cancelado este mes sus viajes a China, visitada cada año por tres millones de japoneses. A esta exigencia de los empresarios también se han unido los casi 100.000 japoneses que viven en el país, quienes contemplan con miedo cómo las protestas han desembocado en actos vandálicos contra restaurantes, supermercados y hasta coches nipones que, por lo general, suelen pertenecer a propietarios chinos. Con tan multitudinarias manifestaciones, buena parte de la sociedad expresa su rabia por la aprobación de unos libros de texto que eluden las atrocidades cometidas por el imperio del sol naciente durante la ocupación de este país y en la Segunda Guerra Mundial (1931- 1945) Entre ellas destacan la muerte de entre 20 y 30 millones de chinos en masacres como la de Nanjing,