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ABC MARTES 19 4 2005 Nacional 21 Hoy hace diez años del intento de asesinato de Aznar a manos de ETA. El ex jefe del Ejecutivo revela en su último libro la negativa de Belloch a protegerle Presidente, nos han cazado CRISTINA DE LA HOZ MADRID. Presidente, nos han cazado Ya me he dado cuenta- -les contesté- -ahora guarden ustedes las pistolas porque los que han hecho esto no están por aquí Estas fueron las primera palabras que José María Aznar cruzó con los policías que le escoltaban, según él mismo narra en su segundo libro de memorias políticas. Era 19 de abril de 1995 y ETA intentó acabar con la vida del entonces líder del primer partido de la oposición y, también, con la continuidad de su proyecto político, después de una caza al hombre abierta por la banda etarra contra dirigentes y cargos del PP. Pocos días antes Aznar había viajado a Jerusalén donde desarrolló una apretada agenda de encuentros con las autoridades israelíes. También tenía previsto trasladarse a Gaza para visitar a Yaser Arafat. Al líder del PP le propusieron una entrevista nocturna, único momento que el rais tenía libre, pero la propuesta fue desestimada. El propio Aznar comunicó al grupo de periodistas españoles que cubrían su viaje que no se trasladaría de noche en automóvil por una zona tan conflictiva. Estoy dispuesto a morir en una carretera española pero no en una de este país argumentó para explicar su negativa. La entrevista con Arafat, finalmente, se acabó celebrando una soleada mañana y el líder del PP estuvo, efectivamente, a punto de morir en las calles de su ciudad, Madrid, el 19 de abril de 1995 tras estallar un coche bomba al paso de su automóvil cuando se dirigía a la sede del PP. Aznar tendrá ocasión hoy de rememorar esa fecha durante la presentación de su libro Retratos y perfiles. De Fraga a Bush Edit. Planeta) en el que esboza un retrato de las personas que más le han marcado en lo personal y en lo político, pero también de episodios especialmente significativos como su intento de asesinato, en el que murió Margarita González Mansilla. Estado en que quedó el coche de Aznar tras el atentado etarra No es la primera referencia a la actitud de los socialistas en esos días. Tras el atentado, sólo acudió a visitarle el propio Belloch, mientras que el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, y la titular de Sanidad, María Ángeles Amador, se limitaron a llamar por teléfono. Por su parte, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, -recuerda entre irónico y amargo el ex jefe del Ejecutivo- demostró una sensibilidad muy particular. En una declaración pública no hizo ninguna referencia a las víctimas, ni al peligro que habían corrido quienes me acompañaban y quienes estaban cerca de la explosión, tampoco a mi mujer ni a mis hijos. Declaró, en cambio que esperaba que yo no utilizara el atentado políticamente Belloch intentó subsanar su error y al día siguiente, cuando salí de casa para el despacho, Interior nos había asignado de escolta un coche especial, rodeado de motoristas. Todo eso desapareció inmediatamente después Del momento del atentado recuerda cómo la onda expansiva le lanzó al suelo del lado izquierdo del coche, tras el asiento del conductor y cómo tras ingresar en la Clínica Belén tuvo ocasión de mirarse a un espejo y me quedé sorprendido al ver que tenía el pelo blanco aunque inmediatamente comprendí que estaba cubierto de polvo y ceniza además de chamuscado Pensar en las personas que han muerto o que han sufrido porque los terroristas quisieron impedir nuestro proyecto político ha sido y sigue siendo, día tras día, el trance más amargo de mi vida sentencia el ex presidente. Información sin fundamento En el libro desvela que Jaime Mayor Oreja trasladó poco antes del atentado al entonces ministro de Justicia e Interior, Juan Alberto Belloch, que tenía noticias de que ETA preparaba un ataque contra algún dirigente importante del partido. Belloch lo desechó de raíz, argumentando que la información no tenía ningún fundamento, que no era consistente y que no era necesario tomar ningún tipo de medidas adicionales respecto a ningún miembro del PP. Jaime le instó a que se tomara el asunto con la máxima seriedad. Belloch volvió a descartar la necesidad de tomar medidas especiales. De hecho, no se adoptó ninguna afirma Aznar en el libro. Me quedé sorprendido al ver que tenía el pelo blanco, aunque comprendí que estaba cubierto de polvo