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ABC MARTES 19 4 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Es lástima grande que no viva mi pariente José Zorrilla, porque podría escribir la segunda parte de El zapatero y el rey CAMINANDO HACIA LOS 30 S IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA No conviene olvidar que el futuro del País Vasco, como con tanta grandilocuencia se dice a veces, no se juega en unas elecciones regionales. Se juega, se ha jugado al menos hasta ahora, a través de la Constitución y del Estatuto LA MAYORÍA FALIBLE UIEN no se consuela es porque no quiere, y siempre podría haber sido peor. Pero, se mire por donde se mire, los resultados electorales del domingo son un puro desastre, sólo atenuado por un matizado consuelo. Casi siempre todo podría ser peor. Sólo en muy terribles ocasiones las cosas sólo pueden mejorar. Lo único bueno de los desastres es que de ellos, salvo los necios o los malvados, acaso dos formas del mismo mal, siempre se aprende. Unas elecciones supervisadas por el terror no son unas elecciones libres. La democracia no consiste sólo en introducir papeletas en ranuras. Si quienes gobiernan en la región o militan en el partido gobernante circulan libres y en coche oficial (como, por otra parte, corresponde) y la oposición necesita escolta y mirar los fondos de sus coches, es que no hay libertad ni, por tanto, democracia. Si los ciudadanos, sobre todo en las zonas rurales, votan bajo las miradas circunspectas de los terroristas, no votan libremente. Baste, como argumento final, la imagen del voto de la admirable María San Gil. Y a eso llaman democracia. Años de esfuerzo del PP y del PSOE llevaron a la Ley de Partidos y a la expulsión de ETA de la confrontación electoral. Zapatero ha facilitado que los escaños batasunos pasen a ser nueve: de siete a cero, y de cero a nueve. No está mal. Y encima pueden decidir. El terror ocupa escaños. Y a eso llaman democracia. Dicen que el PNV tiene ahora que elegir entre los filoterroristas o el PSE: el mal enorme o el mal menor. Triste es también, aunque meritorio, el resultado del PP: el heroísmo cívico y la claridad política de San Gil merecían mucho más. Es decir, un desastre, a menos que se trate de tocar fondo y de que las cosas ya sólo puedan mejorar. ¿No parece que el Gobierno de Zapatero paga un precio excesivo, aparte de las objeciones morales, por una pérdida de apoyo electoral del PNV? Y éste es Q ciertamente el consuelo: el descenso de Ibarretxe y su plan Mucho más relevante, si nos fijamos más que en los escaños perdidos (cuatro) en el número de votos (algo más de ciento cuarenta mil, casi uno de cada cuatro) Algo bueno tenía que haber entre tanto desastre. Por lo demás, no conviene olvidar que el futuro del País Vasco, como con tanta grandilocuencia se dice a veces, no se juega en unas elecciones regionales. Se juega, se ha jugado al menos hasta ahora, a través de la Constitución y del Estatuto. Lo que el domingo se dirime es sólo el ejercicio de las competencias que ambos confieren a las instituciones autonómicas. Nada menos, pero nada más. Y quien quiera cambiar estas dos reglas fundamentales deberá acomodarse a lo que ellas establecen. En unas elecciones municipales no se discute la forma de Estado. Ni en unas autonómicas, la unidad nacional, ni la vigencia de la Constitución. Así que a gestionar y a evitar la política- ficción. Y, por cierto, los pueblos y sus mayorías pueden equivocarse y, no raramente, lo hacen. Lo que sucede es que están en su derecho de hacerlo. Mas no sacralicemos las urnas. De ellas no sale verdad alguna, sino sólo un acto de voluntad, falible como todos los humanos. Sería absurdo que pudieran equivocarse en sus decisiones los espíritus más nobles y sabios y no pudieran hacerlo las mayorías. Hay votos que rebosan ignorancia, miedo, odio o maldad. El paso por los colegios electorales no vuelve a los hombres justos y benéficos. No consiste en eso la virtud y el valor de la democracia. Ella cuenta opiniones, mas no las valora ni dictamina sobre su bondad o corrección. No obstante, no faltan quienes creen en la democracia como otros en la Virgen de su pueblo, con la fe que se tributa legítimamente sólo a lo sagrado. Vox populi, vox Dei No es extraño que quienes atribuyen a la mayoría la omnipotencia le confieran también la infalibilidad. EÑORES viajeros: abróchense los cinturones y pongan el respaldo de sus asientos en posición vertical. Estamos aproximándonos a los años 30 del siglo pasado, donde esperamos tomar tierra dentro de algunos minutos Hace pocos días, los comunistas convocaron una manifestación para pedir el advenimiento de la Tercera República. Por su lado, los falangistas celebraron otra manifestación en favor de la unidad de España. Y por las mismas fechas, un grupo de ultras trató de darle masculillo a Santiago Carrillo en la presentación de un libro sobre las dos Españas destrozó la librería donde se celebraba el acto e improvisó allí mismo un donoso escrutinio Todo muy edificante, muy posmoderno, muy siglo XXI. Es admirable la prisa que se han dado estos socialistas de Zapatero en retroprogresarnos hacia la década de los años 30. No sólo es que se esfuerzan en ganar la Guerra Civil, tomar el Alcázar y vencer en la batalla del Ebro, sino que quieren traer de nuevo el 14 de abril y meternos en la legalidad republicana Según ha dicho, el propio Zapatero sabe que hasta el Rey es bastante republicano Sólo falta que le enseñen a Froilán a cantar lo que cantábamos los niños en el año 31: Viva la media naranja, viva la naranja entera, vivan los republicanos, muera don Juan de la Cierva Ahora, en vez de don Juan de la Cierva, habrá que citar cualquier otro personaje, y cantar, por ejemplo: Viva el limoncillo verde y viva el verde limón, vivan los republicanos, muera Luis María Ansón Dice también Zapatero que España camina hacia los años mejores de toda su Historia, que según lo que se ve trascurrir por ahí se referirá precisamente a los años de la década de los 30. Ya tenemos manifestaciones callejeras de comunistas y falangistas. Todavía los manifestantes no han llegado a las manos, ni al garrote goyesco, ni mucho menos a los tiros, pero si esto sigue así de enconado y se va hinchando, todo llegará. Los socialistas están empeñados en que eso llegue, porque es la manera de que ellos intenten ganar esta vez la guerra. Además, Bono tiene al Ejército bajo control y ya no hay peligro de cuartelazo. En los programas de algunas televisiones, se reeditan los comentarios de aquellos números tan instructivos de La Traca y de Fray Lazo periódicos que yo leía a la tierna edad de nueve años, y luego me colaba en el Teatro Romea a ver Las corsarias y cosas así. Realmente, aquella era una república muy divertida, al menos hasta que empezó el tomate. Ahora, el auge de la aurora republicana se nota en los rostros esplendentes del hijo del guardia civil, Carod- Rovira, y de la republicanita Pilar Rahola, y en las declaraciones de Zapatero. Es lástima que no viva mi pariente José Zorrilla porque podría escribir la segunda parte de El zapatero y el rey La republicanita les tiene tanta manía a los curas que no parece sino que el padre Apeles la hubiese dejado preñada. La verdad es que yo tengo debilidad por la republicanita, sobre todo cuando dice eso del ciudadano Borbón pero me defrauda porque nunca sale en televisión con la escarapela tricolor. O mejor, con un bikini a franjas, la roja, la amarilla y la morada.