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ABC MARTES 19 4 2005 Opinión 5 Primer plano El PSOE celebra el primer año del Gobierno de Zapatero con una serie de conferencias en las que cada ministro hará balance de su gestión. Para hablar de economía, sin embargo, el ponente no será Pedro Solbes, sino Miguel Sebastián, asesor de La Moncloa que rivaliza con el vicepresidente económico, y no sólo en la trastienda presidencial; también delante de las cámaras. Modelos de gobierno Destacado representante del pensamiento europeo de izquierda y lúcido analista de la sociedad actual, Giovanni Sartori intervino ayer en el ciclo La revolución de la libertad de FAES, la fundación que preside Aznar. El pensador italiano, referente durante años de los partidos englobados bajo la etiqueta de progreso, alerta del riesgo de gobernar para satisfacer las demandas de la sociedad y apuesta por liderazgos con responsabilidad técnica Seria llamada de atención al populismo desde un entorno, FAES, cuyo patrón nunca cedió, virtud y defecto, a las presiones de la calle. Contención Entre abucheos fue recibida ayer en Valladolid Carmen Calvo, primera ministra que visita oficialmente Castilla y León tras la aprobación del traslado a Cataluña de documentos del Archivo de Salamanca. La titular de Cultura fue protegida por el presidente de la Comunidad, en un gesto que manifiesta la responsabilidad de las autoridades locales para contener la ira de una ciudadanía herida. ABSURDO Y SIN GRACIA CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ANTONIO GIL Papeleo. Muchos inmigrantes, la mayoría sin los documentos necesarios, se acercaron ayer a sus respectivos Ayuntamientos e incluso pasaron la noche ante ellos para pedir el empadronamiento por omisión que acredite su residencia española antes del 8 de agosto de 2004 y les permita acogerse al proceso de regularización. Las colas, la confusión y algunos incidentes, como los registrados en Barcelona y Murcia, marcaron la jornada en numerosas dependencias municipales, cuyos funcionarios tuvieron que explicar repetidas veces con qué documentos públicos se puede acreditar la residencia, ante la confusión de los interesados. En la imagen, los inmigrantes se agolpan, ayer, ante el Ayuntamiento de Cartagena. STOY segura de que el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, por edad y condición, forma parte de esa generación de los que disfrutamos como locos con el descubrimiento tardío de las películas de los Hermanos Marx. Desde hace algunos días, cada vez que se produce alguna novedad a propósito de este incalificable proceso de regularización de inmigrantes vuelvo al clásico por excelencia de los disparatados hermanos, Una noche en la Ópera Seguro que ustedes también recuerdan la escena y la frase: La parte contratante de la primera parte será considerada la parte contratante de la primera parte El absurdo de aquel contrato reducido por Chico y Groucho a tiritas de papel es lo más parecido a la regularización del ministro Caldera. A la vista del fracaso inicial, el titular de Trabajo se ha dedicado a romper trocitos de su ley hasta que ha llegado al hallazgo final del empadronamiento por omisión Las consecuencias de este cambio de reglas a mitad de la partida están a la vista: cientos de inmigrantes pasando la noche al raso sin saber muy bien qué papel entregar para conseguir el ansiado empadronamiento virtual. Si no estuviéramos tratando con la angustia, la seguridad jurídica y las esperanzas de miles de personas, el asunto podría tomarse a broma. Pero este cúmulo de disparates no tiene pizca de gracia. Posiblemente la cuestión de la inmigración es lo suficientemente complicada como para desbordar cualquier intento de control administrativo. El Partido Popular se estrelló repetidamente en este campo como se está estrellando ahora el Gobierno socialista. Tantos fracasos aconsejan que unos y otros abandonen los planteamientos de partido para buscar soluciones en común. Sin el perenne lastre nacionalista, comprobaríamos que éste es el principal reto que tiene planteada nuestra sociedad. Y en la inmigración, como en casi todo, la realidad tiende a llevarse mal con los prejuicios ideológicos. En sus memorias Groucho Marx cuenta cómo fue sometido a un meticuloso cacheo en un viaje de vuelta a EE. UU. No se le había ocurrido otra cosa mejor que declarar en el formulario de entrada profesión: contrabandista En la España de hoy hasta podría servirle para lograr la ansiada regularización. E