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98 LUNES 18 4 2005 ABC Deportes Ronaldinho libera a un Barça que aguanta la presión El brasileño marcó el primer gol y ofreció en bandeja el segundo a Giuly JOSÉ CARLOS CARABIAS En el momento en que se discutía su supremacía y los fantasmas de la debilidad azuzaban el Camp Nou, el Barcelona se reafirmó en un buen partido. Lo hizo enganchado a Ronaldinho, un futbolista único. Ayer rescató lo mejor de su repertorio, pero sobre todo ofreció una muestra de personalidad. Dirigió el asalto al Getafe con una grandeza que enfoca el final de la Liga hacia su melena. Marcó el primer gol cuando los nervios empezaban a aflorar en el Camp Nou y ofreció en bandeja el segundo a Giuly. Atornillado por el clima adverso de la semana y el resultado del Madrid en el Ciudad de Valencia, el Barcelona se expresó con entidad y no concedió margen para la hipertensión. Salió al campo sin la tirantez que se anunciaba, con los cinco sentidos puestos en el Getafe y decidido a gobernar el partido con la autoridad de la que hizo gala en el primer tramo de la Liga. Y aunque ya no está en ese pedestal hegemónico por las lesiones y el decaimiento físico, aún conserva esa expresión rotunda en su juego. Siempre quiere mandar sobre la propiedad del balón. Sin Eto o ni Puyol, dos vértebras fundamentales en su organismo, el equipo de Rijkaard sometió al Getafe desde el principio. Desde que Ronaldinho se plantó frente a Sánchez Broto en el cara a cara y chutó mal, contra el cuerpo del portero apostador. El Getafe salió desinhibido, satisfecho de su obra en esta temporada, dispuesto a rematar el año con la puerta grande del Camp Nou. Pero se encontró con un Barça que no ha perdido toda la gasolina y que, sobre todo, se reencontró con un futbolista único, Ronaldinho. El brasileño pidió el balón y la carga emocional del partido. No se arrugó por las tarascadas de Diego Rivas, Belenguer y compañía y tampoco por el fallo del minuto dos. Allí donde se atisbaba el miedo en la grada del Camp Nou, Ronaldinho repartió sonrisas. Regateó, combinó, intimidó e hizo jugar a sus compañeros. Deco siempre está, incombustible para ordenar, tocar y orientar el juego. Y esta vez sí, el Barça lamentó el empaque de su banquillo. Aún le quedan muchas primaveras a Maxi López para llegar al nivel de Samuel Eto o. Ronaldinho marcó el gol, claro. Fue en su segundo intento de falta directa y en el primer desliz de Sánchez Broto, que dejó descubierta su zona en la portería. Era el minuto treinta y el Barça encontró sentido a todo lo que hacía con ese disparo. Quique Flores perdió a Riki en una mala caída y se quedó sin el argumento q ue tenía para exprimir la baja de Puyol. El Getafe se fue dilu- BARCELONA GETAFE 2 0 Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Belletti, Márquez, Oleguer, Gio; Iniesta, Xavi, Deco (Motta, m. 88) Giuly, Maxi López (Messi, m. 75) y Ronaldinho. Getafe (4- 2- 3- 1) Sánchez Broto; Yangüas, Belenguer, Nano, Pernía; Diego Rivas (Kome, m. 73) Gabi; Mario Cotelo, Craioveanu (Asen, m. 57) Vivar Dorado; y Riki (Yordi, m. 24) Árbitro Puentes Leira. Mostró tarjeta amarilla a Pernía, Iniesta, Belenguer, Diego Rivas, Márquez, Belletti. Goles 1- 0, m. 29: Ronaldinho, de falta. 2- 0, m. 55: Giuly cruza un gran pase de Ronaldinho. Incidencias Motta reapareció después de su grave lesión. Ronaldinho, a la izquierda, en el momento de lanzar la falta del primer gol del Barça; a la derecha, Raúl y Ronaldo celebran uno de los tantos del Madrid yendo como azúcar entre los dedos. El ritmo del partido sólo mostró una dirección, la portería de Sánchez Broto. Así lo quiso Ronaldinho, de nuevo en plan mesías. Potente, veloz de mente y de piernas, y con las luces encendidas. Para desmentir aquella vieja teoría de que un jugador no hace un equipo, Ronaldinho se despachó con un partido soberbio que contagió a sus compañeros. El segundo gol fue una pieza de orfebrería. Ronaldinho miró al fondo sur y depositó un balón de seda para la carrera de Giuly entre los centrales getafenses. El francés resolvió de primera en un disparo cruzado y el Getafe murió en el intento. No fue una dimisión como tal, pero sí una sumisión a la evidencia. AFP SE CONFÍAN A LOS RONALDOS ENRIQUE ORTEGO E l Real Madrid ya es del Málaga. Además, lo ha sido de toda la vida. Éste va a ser el sino de los blancos de aquí a finales de mayo: hacerse del equipo que juega contra el Barcelona para mantener la respiración en la Liga cuantas más jornadas mejor. Ayer no le valió, desde luego, ser del Getafe, ni que los vecinos se vistieran de blanco para asustar más. El Barcelona no se dejó sorprender y tampoco los del Quique Sánchez Flores parecían muy seguros de sus posibilidades, ni con los maletines que les enseñaron aficionados madridistas cuando aterrizaron por la mañana cuando llegaron al aeropuerto de El Prat. Se agarró el Barça a Ronaldinho como poco antes lo había hecho el Real Madrid a Ronaldo. Lo del madridista fue, incluso, más espectacular. No sólo se ha reencontrado con el gol, también se ha reencontrado con la velocidad, el desborde y la potencia. Recordó ayer el Madrid al del comienzo de la pasada temporada. O lo que es lo